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Cosecha en problemas

El país perderá US$ 1000 millones por la soja "inundada"

Las inundaciones recientes afectaron gravemente a la cosecha de soja, uno de los pilares de la economía argentina. Según declararon investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, un cálculo moderado establecería que el país perdió entre 2 y 3 millones de toneladas, lo cual en dinero puede significa ralrededor de U$S 1.000 millones.


Las inundaciones afectaron la cosecha de soja y, por ende, la economía argentina.

"Luego de las lluvias sostenidas que afectaron a la Región Pampeana y al Litoral durante abril, actualmente se está registrando un retraso importante en la cosecha de soja dado que las cosechadoras no pueden trabajar en suelos saturados de agua", explicaron  desde la Facultad de Agronomía de la Uba.

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 El 86 por ciento del área sembrada está sin cosechar y los granos empiezan a pudrirse. La situación es gravísima y no tiene una solución a corto plazo.  

“Las condiciones meteorológicas agudizaron el ataque de hongos y de otros microorganismos que no causan enfermedades, pero que aprovechan para desarrollarse sobre el material en descomposición. Actualmente, hay muchísimos lotes sin cosechar que, literalmente, están podridos”, detalló Marcelo Carmona, docente de la cátedra de Fitopatología de Agronomia al sitio de divulgación científica Sobre La Tierra

Marcelo Carmona, especialista en Fitopatología de la UBA.

Hasta el momento, apenas se pudo cosechar el 14 por ciento de las 20,7 millones de hectáreas sembradas: es decir, un 33% menos que durante el mismo período del año pasado. La cifra surge de las Estimaciones Agrícolas del Ministerio de Agroindustria de la Nación de abril de 2016. 
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"Las plantas se están pudriendo de pie. La pérdida de calidad es un hecho.

De acuerdo con Carmona, “muchos productores no han podido llegar a los lotes porque los caminos están intransitables; otros se encontraron con un panorama desolador, ya que si bien no están inundados, las plantas se están pudriendo en pie; la pérdida de calidad ya es un hecho. Este tema es clave porque la siembra de la campaña 2017 va a estar comprometida: será difícil conseguir semillas de buena calidad.

Al respecto, Carmona propuso algunas medidas que no van a resolver el problema, pero al menos podrían paliar un poco sus efectos: "En este momento, la recomendación es que los productores vayan urgentemente a visitar lotes y hagan un diagnóstico de lo que tienen; es fundamental no perder tiempo: los mercados ya están respondiendo a las mermas de calidad”.

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