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Felices mientras podamos

¡Chau mito! Los hombres también fingen el orgasmo

Ellos reconocen que en la cama no pueden reconocer si a su pareja le pasa lo que le dice o está actuándolo. De hecho, muchos se seinten bastante desorientados con el tema. Pero, en algunos casos, los hombres también se las arreglan para fingir. ¿Quiénes? Aquí la lista:


El impaciente:

Situación: el orgasmo femenino está tardando en llegar. Sea porque se aburrió, porque se tenía que ir, o porque le dieron ganas de ir al baño a hacer lo segundo, decide terminar rápido la cosa. Se tira boca arriba, dice “¡wow!” y mira el reloj.

¿Cuánto vale la verdad?
Tu apoyo es fundamental
Ellos pueden.

El simulador:

Sufre de Síndrome de Eyaculación Inhibida y no quiere contarte. Es un síndrome común en algunos hombres, causado por diversos factores como ansiedad, edad, stress, bebidas alcohólicas o adolescencia de rechazos insuperables.

El administrador de energía:

Se guardan la potencia y sus líquidos para alguna amante que tienen que ver esa misma tarde. O al revés, se la guardan con la amante para utilizarla con la esposa. O se la guardan, de canutos nada más.

¡Ojo!

El precavido:

Cree que es la única manera de evitar un posible embarazo, más allá de cualquier otro recaudo. Punto.

El dador de placer:

Sólo piensa en darle placer a su pareja. Está educado para que la mujer esté “atendida” antes que él. Cree que debe llevar el liderazgo en la cama y espera tu orgasmo con la misma paciencia con que cuida el fuego para el asado. Después no les queda ni fuerza ni ganas para su propio placer.

El protector:

Tiene miedo de lastimarte. No acaba, vaya una a saber por qué, y no quiere que vos pienses que es porque no le gustás. ¿Eh? Así es, hay hombres para todos los gustos.

¡Prestá atención!

El tántrico:

Sí; este tipo de hombre existe. Algunos alcanzan altos niveles de placer sin eyacular. A pesar de que se crea que sexo y eyaculación van juntos, estos ejemplares afirman que no es así. Hay toda una teoría que sostiene que el placer es una experimentación puramente cerebral.

Guarda con el charleta.

El charleta:

Habla hasta por los codos de cosas que no tienen nada que ver en ese momento: está fingiendo placer y orgasmo, ¡las dos cosas! Digamos la verdad, es imposible decir algo coherente mientras se disfruta del orgasmo. Un buen fingidor, pero no alcanza. 

El Tarzán en las lianas:

¿Te perfora el tímpano? Además de vergonzoso, es mala señal. O está actuando o quiere demostrarte que disfruta. ¡Malísimas ambas! Algunos hombres se sienten tocados en su orgullo si no experimentan placer sexual o clímax. Decile al oído que no grite tanto, que no sos su Jane.

Regalale una liana.

El anunciador:

“¡Ya llegué!, ¿vos?”. Si te lo tiene que decir es porque no sólo no gozó sino que ni siquiera estaba ahí con vos; era un holograma. La culpa lo mata. Tenele piedad.

Se levanta de la cama y sigue erecto:

Tiene más de 30 años, dice que terminó y sigue con el miembro arriba; eso no debería durar mucho tiempo. Pasaron quince minutos, y sigue. Es muy probable que te haya mentido, aunque él te explique que vos sos tan hot que ni al terminar de le baja. 

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