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Más pinas que las gallutas

Los peligros del piercing genital

La aplicación de aros en los genitales tiene un largo proceso de recuperación. La sanación dura alrededor de cuatro semanas o más (¡lo mismo que un parto!). Para ello, entre otras cosas, debe cumplirse estrictamente con el celibato hasta que la zona cicatrice del todo, en el marco de un proceso de normas de higiene y cicatrización.


Según un informe reciente de la Sociedad Española de Medicina de Familia, los adolescentes están convencidos de que es una práctica sin riesgo. Nada más lejos de la verdad: gran parte de quienes deciden lucir aros en sus partes íntimas desconocen sus posibles peligros y efectos secundarios. Llamativamente, la estadística indica que son los hombres los más proclives a perforar sus órganos, contradiciendo aquello de la poca tolerancia al dolor del género masculino.

Higiene, cuidado... ¡y tolerancia al dolor!
¿Cuánto vale la verdad?
Tu apoyo es fundamental

Las mujeres pueden optar por estas perforaciones:

Piercing Christina: es el del pubis (monte de Venus)

Piercing del prepucio del clítoris, vertical u horizontal

Piercing del clítoris (muy poco frecuente)

Piercing de los labios mayores

Piercing de los labios menores

Piercing fourchette: vertical del perineo (el suelo pélvico, donde se apoyan los genitales y el ano.

Auch.

El caso es que, tanto en hombres como en mujeres, si no se toman las medidas de higiene adecuadas puede desarrollarse una infección y extenderse a los órganos sexuales internos (trompas de Falopio en las mujeres, próstata en los hombres). Esto puedo producir complicaciones graves como esterilidad, intoxicación sepsis, o inflamación endocarditis bacteriana.

Otro problema con graves consecuencias para los genitales es el “desgarro”. Si el aro queda enganchado en alguna parte o si se tira muy fuerte de él, puede romper los tejidos circundantes como el prepucio, el clítoris, los labios genitales o el frenillo, según cada género.

Mejor redondeados.

En resumen, el uso incorrecto de los piercings genitales puede provocar infecciones, infertilidad y hasta la transmisión de enfermedades como la hepatitis, sífilis o VIH.

Lo primero: dejar nuestras preciadas partes íntimas en manos de auténticos profesionales de las perforaciones estéticas. Usar siempre material de buena calidad, como acero quirúrgico. Mantener la zona higienizada a niveles extremos. 

La higiene es fundamental en el procedimiento.

También es importante elegir con criterio el tipo de adorno a lucir. Aquellos que sean puntiagudos, con filo, o ásperos, no sólo harán que cualquier pareja salga corriendo, asustada por el dolor que puede acarrear, sino que dificultará el uso de preservativos. De ahí que la bijoux más recomendada es la redondeada. 

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