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Mundo polémica en marcha

Por qué fracasaron los vagones exclusivos para mujeres en México

La medida se implementó hace ocho años, pero el caos del transporte y las trabas judiciales impidieron su éxito. Las denuncias no representan la magnitud del problema.

Ocho años atrás, las autoridades de Ciudad de México lanzaron el programa "Viajemos seguras", con vagones exclusivos para mujeres. La decisión se tomó ante una "avalancha de tocamientos" que se habían detectado en el transporte público de la concentración más poblada de América latina (hoy décima en el mundo).


Aunque la separación entre hombres y mujeres en el subte existía desde los 70 en forma irregular, el ex Distrito Federal es la principal metrópoli latinoamericana en tener este sistema.

Desde entonces, en los andenes se transmiten anuncios que recuerdan las restricciones, pero la medida no fue exitosa. En los sobrecargados colectivos y subtes, el contacto es inevitable. Algo que aprovechan los malintencionados.

"Lo que me resulta preocupante es pensar hasta qué punto hemos llegado a normalizar estas situaciones de violencia. Se llegó al punto de que la mujer tiene que aprender a convivir con que su cuerpo en el transporte público no es enteramente suyo", razonó ante la BBC Mundo Ninde, de 24 años, el 13 de abril.

Tres días después, una nota del diario Milenio informaba del operativo de la Policía Metropolitana en los vagones asignados a mujeres, niños menores de 12 años y adultos mayores en la Línea 2 del subte.

La policía busca prevenir el acoso.

El objetivo era prevenir el acoso sexual y proteger la integridad de las usuarias. Los efectivos entraron a los tres primeros vagones para verificar que no viajaran hombres. Si encontraban alguno, lo invitaban a bajarse o caminar hasta la cuarta formación.

El objetivo es expulsar a los hombres de los vagones exclusivos.

El problema es que "Viajemos seguras" no funciona constantemente, como tampoco el control policial. Algo que se ratificó en una estadística difundida a fin del mismo mes: más del 65% de las mujeres que viaja en el transporte público de la ciudad ha sido víctima de acoso sexual.

El sistema registró en 2015 unas 300 denuncias, pero era una cifra apenas simbólica. Por miedo, angustia o pérdida de tiempo, la mayoría de las víctimas decidió no formalizar lo que vivieron.

Los vagones femeninos también despiertan polémica en México.

En Ciudad de México una gran parte de las agresiones son tratadas como faltas administrativas, ya que la Procuraduría General de Justicia argumenta que si no hay contacto físico no se puede acreditar el ataque sexual.

Para algunas mujeres, los vagones exclusivos representan un paso adelante, aunque el problema del acoso necesita un tratamiento mucho más integral.

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