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Rinocerontes a salvo

A los guardias de un parque en la India les permiten matar a los cazadores

Los extremos, dicen, no son buenos. Y a veces se tocan. Es el caso del Parque Nacional Kaziranga, en el noreste de India, donde el éxito de la estrategia para la conservación de especies es única en el mundo.


Cuando se inauguró hace un siglo, solo quedaban unos pocos rinocerontes de un solo cuerno. Hoy, con más de 2.400,  el parque alberga dos tercios de la población mundial de este animal.

Rinocerontes salvados a los tiros.
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Sin embargo, los métodos que utiliza para proteger a sus animales son controversiales: los guardaparques tienen permiso para disparar y matar a los cazadores, una clase de licencia que normalmente se le confiere únicamente a las fuerzas armadas o a la policía, informa BBC. Y fueron tan efectivos que hubo años en que murieron más cazadores que rinocerontes.

Los guardias, con licencia para matar cazadores.

Por qué los cazan pese al riesgo

Los rinocerontes necesitan protección especial ya que el valor de sus cuernos es más alto que el oro en Vietnam y China, donde le adjudican propiedades milagrosas. Creen que curan desde el cáncer hasta la disfunción eréctil.

"La instrucción es que cuando veamos a un cazador, saquemos las armas y lo persigamos", dice el guardaparques Avdesh al corresponsal de la BBC en el sureste de Asia, Justin Rowlatt. Según críticos, la orden que Avdesh y otros guardias como él han recibido significa de hecho llevar a cabo "ejecuciones extrajudiciales".

Una atracción turística única. Los guardias y guías montan elefantes.

"Primero les damos una advertencia, pero si ellos disparan nosotros tenemos que matarlos", afirma y agrega que "primero tratamos de arrestarlos, para obtener información de con quién están vinculados, quiénes son los otros miembros de la banda"

Cazadores cazados

 

En los últimos tres años han matado a 50 cazadores, lo que refleja cuánta gente de la comunidad local se ha ido involucrando en el comercio ilegal de rinocerontes.

Desde 2013, cuando cambiaron las reglas de la reserva a instancia de la presión de políticos locales que buscaban frenar el crecimiento de la caza ilegal en una de las principales atracciones turísticas de la región, las cifras de muertos aumentaron dramáticamente.

En 2015, murió más gente a manos de los guardaparques que rinocerontes por la acción de los cazadores (23 personas, en comparación con 17 rinocerontes). "Esta suerte de impunidad es peligrosa", dice un poblador. "Crea una animosidad entre el parque y la gente que vive la periferia".

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