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Donald aportó lo suyo: de Nixon a Trump, los lujos "secretos" que instalaron en la Casa Blanca
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Donald aportó lo suyo: de Nixon a Trump, los lujos "secretos" que instalaron en la Casa Blanca

No se trata del primer capricho de un presidente de los Estados Unidos.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, decidió instalar un simulador de realidad virtual de golf para poder jugar dentro de la Casa Blanca en cualquier campo del mundo. La máquina, de acuerdo a lo que publicó el Washington Post, tuvo un costo de U$D 50.000 y fue instalado en las últimas semanas.


Una de las máquinas simuladoras de golf que existen en el mercado.

Como marca la historia de los Estados Unidos cada jefe de Estado en el último tiempo instaló el equipamiento necesario para poder realizar sus respectivos hobbies.

El ex presidente  Barack Obama  directamente instaló una sala de cine 3D dentro de la Casa Blanca para poder ver las películas que desee.
Matrimonios presidenciables: hoy se define quién se instalará en la Casa Blanca.

Hillary desembarcó en la mansión de 132 habitaciones en Washington el 20 de enero de 1993, cuando su única hija, Chelsea, tenía sólo 13 años. En su momento, la primera dama debió lidiar con la adolescencia de su heredera y los escándalos sexuales de su marido. Pero su vida personal no es lo único que cambió: dos administraciones pasaron y dejaron su huella decorativa en la casona ubicada al 1600 de la Avenida Pennsylvania (para hacer un tour interactivo y conocerla por dentro, hacé click acá).

Mientras que la ex candidata demócrata no hizo grandes remodelaciones durante su estadía (sólo sumó cuatro cuadros a la colección presidencial), su sucesora, Laura Bush, contrató a su decorador personal, Ken Blasingame para dejar su impronta. Modificó alfombras e impuso el "caqui" como tono principal de la mayoría de las habitaciones.

El comedor que dejó Bárbara Bush: tonos en cobre y "caqui".

Michelle Obama, por su parte, también aprovechó sus años en la mansión para "actualizar su estilo". Y, así, la primera dama le dio la bienvenida al arte abstracto, las alfombras modernas y los colores fuertes.

La renovación a cargo de Michelle Obama: minimalismo y arte abstracto.

También se encargó de sumar tecnología. Y así, el viejo cine de la mansión no sólo fue redecorado, sino que además se adquirió el equipamiento para que pueda proyectar películas en 3D.

Michelle y Barack durante una película 3D. ¿Se habrán llevado los anteojos?

Pero hay cosas que no cambiaron y, tal vez, muchas sean del gusto de Trump. Acostumbrado al lujo y a los excesos, el candidato republicano podrá encontrar algunas excentricidades incorporadas en su mayoría por los hombres que desembarcaron en la Casa Blanca. De la cancha de bowling al jacuzzi para siete personas: los secretos y comodidades de la residencia presidencial de Estados Unidos.

El sótano: discos y bowling

Como en la mayoría de las casas, el sótano es utilizado por el gobierno del país del norte para guardar todas aquellas cosas que ya no sirven, pero que tienen demasiado valor como para dejarlas ir. Eso es lo que sucedió con la colección de discos antiguos que en 1981 Ronald Reagan mandó a archivar, porque no los quería en la Biblioteca.

La pista fue instalada por Nixon en 1969 y Obama le sumó dispositivos tecnológicos en su primer mandato.

Pero el lugar también atesora una pista personal de Bowling instalada en 1969 por Richard Nixon y su mujer, Pat. Todavía lejos de Watergate, el escándalo político que lo obligaría a renunciar cinco años más tarde a la presidencia, el presidente se encargó personalmente de decorar el lugar y darle uso. En su primera presidencia, Barack Obama lo renovó y digitalizó todo el sistema.

El polémico jacuzzi de Clinton

Conocido por su “soltura” y necesidad de relajarse, Bill Clinton aprovechó su paso por la mansión de Washington para instalar en 1997 un jacuzzi de proporciones más que cómodas: siete asientos, 25 válvulas de presión y capacidad de hasta 500 litros de agua.

El modelo instalado corresponde a la empresa “Hot Springs” y  tiene un valor de mercado de 8.000 dólares.

Para completar el área, el por entonces mandatario completó el sector anexo a la pileta presidencial con un spa completo y zona de masajes.

Cocina ejecutiva las 24 horas

La residencia ubicada al 1600 de Pennsylvania Ave. cuenta con tres sectores de cocina: la oficial, ubicada en el primer piso; la de uso personal del presidente, en el segundo, y el sector de pastelería, en el subsuelo. En total trabajan cinco chef ejecutivos de alto nivel, asistidos por al menos 25 empleados más. Ellos se encargan tanto del menú oficial, que incluye desde cenas de Estado de hasta 1000 personas, hasta de la dieta de la familia presidencial.

Bill Yosses es el chef ejecutivo de la Casa Blanca desde hace diez años. Cobra 100 mil dólares anuales.

¿El detalle? El Estado no se hace cargo de la alimentación de Obama, su mujer, Michelle, y sus hijas: Natasha y Malia.  Todos los meses se le presenta una factura por los costos del servicio alimentario y el presidente debe abonarlo de su bolsillo.

El código sexual “Bosnia”

Tener la residencia presidencial dentro de la casa de Gobierno puede ser un poco incómodo para la intimidad familiar. Por este motivo, los empleados instalaron durante la gestión de Bill Clinton el llamado código “Bosnia”. Es decir: cada vez que el presidente quiere tener sexo con su mujer, el staff dice: “El presidente y la Primera Dama están discutiendo el problema de Bosnia”.

Cada vez que la pareja tiene intimidad, los empleados dicen: “Están discutiendo el problema de Bosnia”.

El “sector privado” de la Casa blanca se ubica entre las columnas de las alas Este y Oeste. Se identifica como el edificio central de la construcción y consta de cuatro pisos. El sótano (que oficia de búnker de seguridad y almacén), el primer y segundo nivel (se los denomina Pisos de Estado), el tercero (en el que hay un solarium y las habitaciones).

Tecnología centenaria

Las computadores y la primera impresora láser instaladas en la mansión fueron instaladas en 1977 por el por entonces presidente, Jimmy Carter. La televisión había llegado treinta años antes de la mano de Harry S. Truman, quien, además, fue el primero en transmitir un mensaje desde el edificio.

Jimmy Carter instaló en 1977 la primera computadora e impresora láser en la mansión de Washington.

El correo electrónico, tan utilizado por Obama, llegó recién con Bill Clinton, quien pasó a la historia como el primer mandatario de Estados unidos en enviar un mail. “Mandé un total de dos mails como presidente: uno a las tropas que se encontraban en el Adriático y otro a John Glenn”, bromeó años después.

El fantasma de Lincoln

El dormitorio de Abraham Lincoln, ubicado en el segundo piso de la Casa Blanca, es una de las históricas habitaciones ofrecidas a importantes visitas. Pero, al parecer, casi nadie acepta la propuesta después de que Winston Churchill confesara haber visto al fantasma del ex presidente junto a la chimenea.

Churchill durmió una noche y salió espantado. Dijo que vio al fantasma de Lincoln desnudo en la chimenea.

¿El detalle? Según el por entonces primer ministro británico, Lincoln se le apareció “completamente desnudo” y después de haberse dado un baño de inmersión.

La mansión no siempre fue blanca

El tradicional color que hoy lucen sus paredes no es el original. La primera construcción tenía una tonalidad gris y debió ser modificada en 1984, después de que las llamas de un ataque británico la hicieran arder.

La primera tonalidad elegida fue gris, por los materiales empleados en la construcción.

En la actualidad, se emplean cerca de 570 litros de pintura para mantener el exterior intacto y presentable. La tarea de mantenimiento es permanente y hay un departamento especial abocado al cuidado de la fachada y los jardines.

El área de prensa era una pileta

La sala de prensa, utilizada por los mandatarios para realizar conferencias, fue primero la pileta personal de ejercicios de Franklin Roosevelt. El presidente usaba una silla de ruedas por las secuelas del polio y se rehabilitaba dentro de la mansión.

La habitación de los periodistas solía ser la pileta climatizada de rehabilitación de Franklin Roosevelt.

Billar y golf: los caprichos presidenciales

Ulysses S. Grant, el décimo octavo presidente de Estados Unidos, se indignó en 1869 cuando se instaló en la mansión y notó que faltaba un cuarto de billar. Y así, después de obtener la aprobación del Congreso, mandó a construir una habitación especial entre la mansión central y los jardines.

Obama disfruta hoy de la cancha de golf, el capricho de cumplió Dwight D. Eisenhower al asumir.

Otra “demanda” presidencial llegaría 84 años después, de la mano de Dwight D. Eisenhower. ¿Qué solicitó el presidente? La instalación de una cancha de golf en las inmediaciones de la Casa Blanca. Y, según los registros, el funcionario le sacó el jugo: jugó al menos 800 rondas durante su presidencia.

El millonario negocio de su construcción

La mansión fue construida, en su mayoría, por esclavos negros e inmigrantes europeos. Se estima que su construcción costó cerca de 232.372 dólares (4.380.000 a valores actuales). El edificio cuenta con 5.500 metros cuadrados, seis pisos, 132 dormitorios, 35 baños, pileta, cancha de tenis, predio de golf y un cine privado.

Tiene 5.500 metros cuadrados, 132 dormitorios, 35 baños, pileta, cancha de tenis, predio de golf y un cine.

Si el Estado quisiera ponerla a la venta en la actualidad, los especialistas inmobiliarios de Estados Unidos aseguran que el valor de mercado de la propiedad asciende a los 110 millones de dólares.  

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