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El triste destino de los perros de la Reina Isabel tras su fallecimiento

Tuvo 30 mascotas a lo largo de su vida. Las últimas la acompañaban desde 2020.

 

Durante sus 71 años como reina de Inglaterra, Isabel II vivió rodeada de lujos, seguridad y protocolos. Cada una de las personas que la rodeaba debía seguir una serie de reglas. Pero hasta el día de su muerte, con 96 años, Isabel dejó que un grupo de seres vivos hiciera lo que le plazca a su alrededor. ¿Quiénes eran? Sus perros de raza corgi, su máxima debilidad.

 

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A lo largo de su vida, la reina tuvo 30 perros, la mayoría de esa raza o cruza, y todos descendientes de Suzan, la primera Corgi que le regalaron sus padres cuando cumplió 18 años. Entre el pueblo inglés los perros se convirtieron en celebridades y sus nombres eran famosos: Honey, Pickles, Tinker, Chipper y Pipper fueron varios de los canes más queridos.

 

“Mis corgis son mi familia”, solía decir la reina a sus invitados de todo el  mundo, cada vez que los recibía en el Palacio de Buckingham y las mascotas corrían, ladraban y hasta tiraban mordiscones alrededor de las comitivas oficiales. Ella simplemente les sonreía como a casi nadie jamás lo hizo con nadie. “Darles de comer y pasearlos era su forma de relajarse”, aseguraron en los últimos días durante una semblanza realizada por los medios británicos.

 

Todos los perros de la reina

 

Además de los corgis, una de las razas más simpáticas y pura del Reino Unido, la reina también tuvo dorgis, es decir, cruzas entre los corgis y mascotas de otras razas. Por ejemplo, uno de los más famosos fue el que tuvo uno de los perros de la reina con la perrita salchicha de la princesa Margarita.

 

Según Penny Junor, una biógrafa de las mascotas de la reina (Sí, los perros tienen biógrafa), los perros contaban con un equipo de chef especializados que hacían sus comidas cada día (Esto también es real). También tenían psicólogos de mascotas (en serio) para controlar toda clase de comportamientos inapropiados dentro de la familia real y por supuesto, empleados que documentaban sus vidas para posteridad (esto es en serio también).

 

En el libro impreso en Inglaterra, All The Queen’s Corgis, escrito por Junor, narraron la vida de los canes y su modo de vida. Por ejemplo, que dormían en camas de mimbre con acolchados diferentes para cada uno. En Navidad, la reina se ocupaba de hacerles regalos comprados con precisión por la reina y que cuando morían, eran enterrados por la reina en un cementerio real de Sandringham, donde la reina celebraba la Navidad. Ella misma se ocupaba de diseñar sus lápidas para homenajearlos.

 

Los corgis fueron otro de los focos de conflicto entre Isabel y Ladi Di. En los 80, la reina realizaba casi todas sus actividades con la compañía de sus perros. Incluso en los encuentros familiares u oficiales. Por esos motivos, Diana aseguraba, con desprecio hacia los perros de su suegra, que eran “una especie de alfombra móvil”. La reina jamás le perdonó eso. Entre muchas otras cosas.

 

Camine cucha

 

Los últimos perros que la Reina tuvo en el Palacio real fueron dos corgis, llamados Muick y Sandy, y otros dos, Candy, una dorgy, y Lissy, una cocker spaniel. Tras su muerte, el príncipe Andrew y su ex esposa, la duquesa de York, Sarah Ferguson, quienes conviven aunque están separados desde hace años, decidieron adoptar a los dos corgis.

 

Fuentes oficiales de la Corona confirmaron que tras la muerte de Isabel el día jueves 8 de septiembre en el Palacio de Balmoral, Andrew ordenó que los corgis sean trasladados en avión privado a su residencia. Horas después, confirmaron la noticia a través de un comunicado oficial.

 

¿Por qué motivo se lo lleva Andrew? Es que él mismo se los había regalado a su madre cuando su salud comenzó a tener graves problemas y cuando la muerte de su esposo estaba cada vez más cerca. Por esos días, Phillip estaba internado, y los perros le sacaban una sonrisa a la reina. En ese sentido, Angela Kelly, la diseñadora de Isabel II, le dijo a The Guardian: “Me preocupaba que se pusieran bajo los pies de la reina, pero resultaron ser una bendición. Son hermosos y muy divertidos y la reina suele dar largos paseos con ellos en Home Park”.

 

Pero, más allá de que los corgis, la gran incógnita es qué sucederá con la dorgi y la cocker. Por ahora, esos dos perros quedaron solos en Buckingham, y al cuidado de los empleados del flamante rey Charles y su esposa la reina consorte Camilla. Lo lamentable es que ya no contarán con los beneficios que tenían cuando la reina vivía y podría ser trasladados a otro palacio si el rey así lo desea o hasta dados en adopción a algún descendiente real.

 

 

 

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