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Popeye, el mayor sicario de Pablo Escobar al borde de la muerte por un cáncer de esófago

El sicario se encuentra recibiendo tratamientos paliativos y los médicos aseguran que es cuestión de meses que fallezca en el Instituto Nacional de Cancerología de Bogotá.

Jhon Jairo Velásquez Vásquez fue uno de los hombres más cercanos de Pablo Escobar. Dirigió el grupo de sicarios del narcotraficante más famoso de Colombia, es un confeso autor de al menos 300 asesinatos al servicio de “El Patrón”, permaneció preso durante 22 años tras cumplir tres quintas partes de su condena por diversos delitos que van desde el terrorismo y el narcotráfico hasta el asesinato, y aspiró en 2016 a convertirse en senador en Colombia.

Hoy su estado de salud no es el mejor. Sufre un cáncer de esófago en fase terminal, con metástasis en pulmones e hígado, el cual ha sido catalogado por las autoridades médicas de “intratable”, y por lo tanto incurable, al afectar a varias partes fuera del órgano. Los profesionales que lo atienden afirman que la vida del sicario se apagará en cuestión de meses.

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Popeye, tal es el alias de Velásquez Vásquez, se encuentra actualmente recibiendo tratamientos paliativos y apuntan que es cuestión de meses que fallezca en el Instituto Nacional de Cancerología de Bogotá. Si bien recuperó su libertad en 2014, el sicario de Escobar regresó a prisión condenado por extorsión y asociación para delinquir, después de que varias familias del departamento de Antioquía le denunciaran tras recibir presiones para que pusieran a su nombre una serie de propiedades que en el pasado fueron adquiridas a través de actividades ilegales.

Popeye reconoció que asesinó directamente a, por lo menos, 300 personas y que como jefe de los matones de Escobar coordinó alrededor de 3.000 homicidios más en los años 80 y 90, como parte de la guerra del cártel de Medellín contra el Estado colombiano y contra las mafias rivales. En mayo de 2019, la fiscalía colombiana le dictó orden de encarcelamiento por el magnicidio en 1986 del director del diario El Espectador, Guillermo Cano Isaza.

Entre las víctimas reconocidas por Velásquez está el entonces procurador general de la nación Carlos Mauro Hoyos, secuestrado y asesinado por él mismo en enero de 1988, numerosos magistrados, jueces, periodistas y policías que se opusieron a Escobar y al cártel de Medellín.

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