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Trump encendió la violencia en Medio Oriente y Hamas promete "infierno en Año Nuevo"

La decisión de Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como capital de Israel alteró, como se preveía, cualquier intento de proceso de paz entre israelíes y palestinos. Tal es así que hoy se vivió un viernes de furia en varias ciudades de Medio Oriente donde se registraron decenas de heridos y un muerto.


Por su parte, el movimiento islamista palestino Hamas ya amenazó con ataques terroristas en Occidente durante los festejos de fin de año.

La amenaza de Hamas.
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A través de las redes sociales, se difundió una imagen alertando que harán de París “un infierno en Año Nuevo”. Así se puede ver un grupo de gente frente al Arco del Triunfo y un cuchillo con sangre superpuesto a la foto.

"Abrirá las puertas del infierno a los intereses de América en la región", dijo un portavoz de Hamas. Por su parte, Ismael Raduan, alto responsable de ese movimiento, hizo un llamado a los países árabes y musulmanes "a cortar los lazos políticos y económicos con las embajadas estadounidenses y a expulsar a los embajadores" de Washington.

"No reconocemos a un estado de Israel sobre las tierras palestinas con una capital; Jerusalén fue y continuará siendo una ciudad palestina islámica y árabe", señaló por otro lado Ismael Haniya, jefe político de Hamas.

Días atrás, ISIS también emitido amenazas contra París, Roma, Londres y Nueva York; y había alentado a los lobos solitarios a actuar en las ciudades más importantes de Occidente.

Viernes de furia

Miles de palestinos vivieron un verdadero “día de furia” este viernes en Cisjordania, Gaza y Jerusalén del Este donde salieron a las calles para protestar contra la decisión del presidente estadounidense, de reconocer la ciudad ancestral como capital de Israel.

Como resultad, Mahmud al-Masri, de 30 años, murió al este de Jan Yunes, cerca del muro de seguridad entre Gaza e Israel, luego que los soldados israelíes abrieran fuego en la zona contra los principales incitadores de los disturbios.

Todo comenzó después de las plegarias de los viernes en el complejo conocido por los palestinos como el Noble Santuario y por los judíos como el Monte del Templo en la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde se congregó una multitud de fieles.

“Jerusalén es nuestra, Jerusalén es nuestra capital” y “No necesitamos palabras vacías, necesitamos piedras y Kalashnikovs” gritaron al unísono.  En ese momento se produjeron algunos enfrentamientos entre manifestantes y la policía.

Los musulmanes se enfrentaron con la policía.

Esto sucede después dos días de manifestaciones en los territorios palestinos, donde se registraron alrededor de 80 heridos.

También se dieron enfrentamientos e Cisjordania, mientras en Hebrón y Belén, decenas de palestinos arrojaron piedras contra soldados israelíes que devolvieron la agresión con gas lacrimógeno.

Los palestinos se congregaron ante el Noble Santuario.

En Gaza, se llamaba a los fieles a protestar a través de los altavoces de las mezquitas. Así decenas de jóvenes quemaron neumáticos en las principales calles del enclave, controlado por el grupo islámico Hamas, mientras cientos se dirigieron a la frontera con Israel.

Hamas ha convocado a un nuevo levantamiento palestino como las llamadas “intifadas de 1987-1993 y 2000-2005 que provocaron la muerte de miles de palestinos y más de 1.000 israelíes.

“Quienquiera que traslade su embajada a la ocupada Jerusalén se volverá un enemigo de los palestinos y un blanco de facciones palestinas”, dijo uno de los líderes de Hamas, Fathy Hammad, mientras manifestantes quemaban afiches de Trump en Gaza. “Declaramos una intifada hasta la liberación de Jerusalén y de toda Palestina”, agregó.

El anuncio realizado por Trump el miércoles enfureció al mundo árabe y molestó a aliados occidentales. El estatus de Jerusalén ha sido uno de los mayores obstáculos a un acuerdo de paz entre Israel y los palestinos durante generaciones.

Israel considera a todo Jerusalén como su capital. Los palestinos quieren la parte este de la ciudad como capital de un futuro estado independiente.

La mayoría de los países consideran a Jerusalén del Este, que Israel capturó y anexó en una guerra en 1967, como territorio ocupado, incluyendo a la Ciudad Vieja, que alberga sitios considerados sagrados tanto por musulmanes como por judíos y cristianos.

Durante décadas Washington, como la mayoría del resto de la comunidad internacional, se abstuvo de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, argumentando que su estatus debe ser determinado como parte del proceso de paz palestino-israelí. Ningún otro país tiene su embajada allí.

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