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El pasado maoísta, las burlas a "Nemen" y el regreso de Serú Girán: un fragmento del libro sobre Charly García en el día de su cumpleaños 69

Capítulo I del libro García. 15 años de entrevistas (1992-2007), de Daniel Riera y Fernando Sanchez. 

Charly García cumple 69 años. A quien esto escribe le ha tocado celebrar el acontecimiento a lo grande: hace apenas un mes y medio publicamos el libro García, donde incluimos todas las entrevistas que le hiciéramos a lo largo de 15 años, entre 1992 y 2007. Al mismo tiempo, hoy, junto con la edición electrónica del libro, lanzamos unos podcasts con audio de las entrevistas que se pueden escuchar en  garcia.publica.la 

Creo que no vale la pena explayarse sobre quién es Charly, sobre por qué es un artista esencial, sobre su enorme importancia como músico para varias generaciones. Baste con reproducir el video que le dedicaron sus colegas y que subió hoy la compañía Sony Music. 

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En 1992, dos jóvenes periodistas entrevistamos a Charly para una revista que por entonces era nueva y se llamaba LA MAGA. Éramos claramente dos chicos: Fernando tenía 22 años y yo tenía 21. Charly ya era Charly, una superestrella que acababa de hacer Tango 4 y se disponía a preparar el regreso de Serú Girán. Fue el primero de una larga serie de encuentros que recordamos con mucho cariño y que juntamos en este libro.

Este es el primer capítulo del libro, la primera de las muchas entrevistas que le hicimos. La titulamos:

“Si le robás a uno sos muy burdo, pero si le robás a muchos, ahí está el talento”

¿Cuándo se concreta el anunciado regreso de Serú Girán?

–David [Lebón] amenaza con volver hace más o menos un mes, y lo estamos esperando. Hablé con su abogado y nos vamos a reunir, porque él también entra en la negociación, pero se tienen que dar un montón de cosas. En realidad, con Pedro [Aznar] y David decidimos cortarla un poco con los negocios y el business, para juntarnos y empezar a tocar. El año pasado todo fue llamarnos por teléfono, darnos manija. Y enseguida empezaron a aparecer los productores, así que nos armamos un plan de trabajo que nos garantizara lugares grandes, un equipo de sonido monstruoso y hacer un festejo, algo que sorprenda a la gente. A esta altura ya estamos podridos de las negociaciones. En el momento en que se dé esta saludable unión humana y musical, todo lo demás va a salir. Pero primero tiene que volver David. En realidad, su idea era que todos fuéramos para Miami con él, pero me parece que estando todos allá, boludeando en la playa, no iba a andar.

¿Cambiará la forma de decir las cosas en este nuevo Serú Girán?

–Yo me imagino que nos vamos a juntar con David, vamos a empezar a cantar y va a salir algo nuevo. No queremos hacer un revival o un velatorio, y enterrarlo. Creo que lo que está pasando es muy diferente de aquella época en que hacíamos canciones que parecía que no decían nada. Con los temas de Serú Girán me pasa algo muy impresionante. Cuando estoy cantando con David logramos una fusión tal que me meto en lo que él piensa. Y además, él entiende cierta parte mía, musicalmente hablando, y me ayuda con las letras.

¿Y cómo será la música?

–Tiene que cumplir con los rasgos de originalidad que tenía antes, creo que lo más lindo de Serú era eso. Cada uno metía una cosa. Yo metía mis temas, Lebón su voz, Pedro su bajo a lo Jaco Pastorius, [Oscar] Moro ponía su batería cuadrada... Todo eso dio como resultado un sonido que yo no me esperaba. El día que se rearme todo eso, va a volver a andar bien. Por eso creo que a David le va a venir bien estar acá y ver cómo están las cosas. Seguramente lo vamos a arengar y va a salir algo bueno.

¿Y cómo creés que están las cosas?

–Parece que el verano no terminara nunca. Uno sale los fines de semana y ve millones de personas por la calle, mucha pendejada por todos lados. Si se guía por eso, tiene que decir “Está todo bárbaro, viva la joda”, pero evidentemente no es todo así. Falta trabajo, hay pocas posibilidades. Para mí, hay una alegría ficticia. En la atmósfera hay algo que da la sensación de que en cualquier momento se puede quebrar. Ojalá que no, pero me parece que esta estabilidad, a cierta clase económica, le da un poco de holgura para divertirse, lo cual me parece bárbaro. Ahora empieza el invierno y no sé qué va a pasar, no sé cuánto va a durar todo esto.

¿A Menem le seguís diciendo Nemen?

–¿Méndez? No lo voté. No sé, es contradictorio lo que hace. Me parece que es la fachada de algo. No creo que sea un mal tipo, pero está con una pata acá, una pata allá... Lo que tiene de bueno es que está desmitificando el peronismo, que se está cayendo a pedazos. Nadie le puede creer nada. Yo nunca creí en esa doctrina.

¿Nunca fuiste peronista?

–No. En la época de Sui Generis era medio comunista, del PCR [Partido Comunista Revolucionario]. Pero un ratito, nada más. Una simpatía. Ahora mi ideología es hacer las cosas bien, expandir una onda positiva. La gente está un poco aburrida de las ideologías. No sé, me parece, digo... Qué se yo...

¿A quién te dirigís con tus letras?

–No sé, uno tira cosas a lo bestia. Muchas de mis canciones son para mí mismo. Como “No te animás a despegar”. Ahí no se lo digo a nadie, es para mí, tipo “ponete las pilas”. A veces uno piensa en una persona que conoce y hace una mezcla de cosas. Por ahí le escribís a una mina que odiás en tono de reproche, pero la mitad de las cosas que decís en la canción son para vos. O como en “Canción para mi muerte”, donde no se sabe si le hablo a una mina, a la muerte o a qué.

¿Habrá una presentación en vivo de Tango 4?

–No, con Tango 4 lo máximo que se me ocurriría es ir a la televisión para hacer un programa especial, ir con las máquinas y todo y tratar de reproducirlo. Pero en vivo no, porque el disco está todo grabado por Pedro y yo, entonces habría que hacer playback o llamar a más gente. En este disco se trató de encontrar la unión entre los dos, así que creo que tendría que quedar ahí, entre nosotros.

Carlos García López anunció que se irá de Los Enfermeros. ¿Quién será el próximo guitarrista?

–Por ahora es el Negro. Le quedan tres meses de contrato, así que va a hacer una gira, y después si se quiere ir, se irá. Pero en realidad yo me enteré por los diarios. De todos modos, ahora vamos a hacer una gira nacional, porque hace mucho que no tocamos en el interior. Durante el verano estuvimos en boliches chiquitos de la costa y me divertí mucho. Inventamos conjuntos con nombres raros para poder estar en pubs haciendo los temas que nos gustan, zapando un poco, sacando temas nuevos. Con el Zorrito [Fabián Quintiero], Fernando Lupano y Fernando Samalea armamos Las Ligas y salimos a tocar, como una excusa para ensayar con público, para no perder las ganas, para no tener que esperar un gran negocio para poder subir a un escenario.

¿Qué opinión tenés de grupos nuevos extranjeros como Nirvana, Living Colour, Faith No More?

–Me gusta Nirvana, algún tema de Faith No More, Living Colour me gusta un poco, pero no hay nadie que me rompa la cabeza. Todavía estoy con lo último de Prince... Todo lo demás es derivado de derivado. Por eso me gusta Prince, porque él también afana, pero con talento. Si le robás a uno sos muy burdo, pero si le robás a muchos, ahí está el talento.

Hablando de robar, “Encuentro con el diablo” es igualito a un tema de Lynyrd Skynyrd...

–Igual, pero solamente el riff de guitarra, que se le ocurrió a Lebón. De todos modos, fue casual, no creo que Lebón haya escuchado a Lynird Skynyrd...

Pero vos sí...

–Sí, pero lo dejé igual.

¿Percibís que te copian?

–Veo influencias mías por todos lados. Fito Páez tiene influencias mías, también algunas bandas. Pero no se copia, se asume un estilo. Incluso yo puedo tener algo de Spinetta. Hice tantos discos que no puedo estar mirando quién me copió, como un vigilante.

¿La inclusión de Alfredo Alcón, Sandro y Jorge Luz en Tango 4 ayudó a acercar al público de rock a otros círculos?

Tango 4 es un paso en esa dirección. Igual creo que cada vez hay menos gente a la que le gusta un solo tipo de música. Ahora, esa misma gente busca cosas que ya no se hacen. Con el asunto del compact disc, los pendejos escuchan a Jimi Hendrix, The Doors, y se dan cuenta de que lo que escuchan ahora, hace veinte años era lo mismo. Saben de dónde viene. Lo mismo que me pasaba a mí cuando escuchaba a los Rolling Stones y leía que el autor de los temas era Chuck Berry o Muddy Waters.

¿Te preocupa que tu voz no llegue tan alto como antes?

–Me gusta más la voz que tengo ahora; la de antes era más alta, pero temblaba mucho. Ahora, si quiero, puedo llegar. Es sólo dormir un par de días.

¿Nada más?

–No, en serio. Es sólo dormir un par de días.

¿Y no te molestan en vivo los gallitos?

–No, para eso la tengo a Hilda [Lizarazu]. Prefiero que mi voz sea igual a la que tengo cuando hablo.

¿Creés que eso te hace más creíble?

–Simplemente me sale. Canto mucho mejor que antes. Hasta la época de Serú Girán, yo desafinaba.

En “Mala señal”, de Tango 4, también.

–Está bueno ese.

Sí, pero desafinás.

–No, men, eso es a propósito. 

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