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"Lo cuento yo porque Julieta no puede": femicidios en primera persona, por "las pibas que nunca volvieron"

La dinámica comenzó a aplicarse hace un año en redes. Distintas mujeres reconstruyen en primera persona los casos de femicidio para generar consciencia.

Desde hace al menos un año, Twitter y las redes sociales en general se convirtieron en el lugar elegido por distintas usuarias para darle visibilidad y una impronta humana a los femicidios que día a día llegan a los medios de comunicación (y también a aquellos que no reciben siquiera una cobertura periodística). En las últimas horas, fueron miles las mujeres que acompañaron a la familia de Julieta Delpino, la joven de 19 años que fue violada, golpeada y asesinada el viernes por la noche cuando regresaba a su casa después de trabajar en un kiosco de la localidad santafesina de Berabevú. "Te lo cuento yo, porque Julieta no puede", el texto que busca darle más visibilidad a la violencia machista en el país.

"Salí de casa como todos los días, era un día lindo; hacía un poco de frío. Me abrigué y salí en bici con la compañía del solcito hasta mi trabajo. Llegué al kiosco, la gente conocida de siempre, con barbijos y respetando la distancia. Pasaron las horas, con hambre le escribí a mamá que me calentara la comida, que terminaba y salía para casa. Agarré mi bici y partí para mi casa, pero dos cuadras antes me esperaba el peor destino", comienza el relato.

El posteo reconstruye la línea de investigación llevada adelante por la fiscal Susana Pepino. "Estaba Cristina R. (por el confeso femicida de Julieta) en su auto, me metió adentro de él a la fuerza. Mi mamá, mientras tanto, me estaba esperando con la comida calentita, como yo le había pedido. Pasaron las horas y mamá empezó a preocuparse. Me llamó y mi celular estaba apagado. Me salió a buscar por todo el pueblo, todo el pueblo salió a buscarme. Quizás tenían la esperanza de encontrarme de alguna amiga, pero yo nunca me iba sin avisar antes. Mami, no llores, acá estoy. Cristian R. me secuestró, violó y enterró en su patio".

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El relato expone la brutalidad a la que fue sometida Julieta la noche del viernes. Su cuerpo fue encontrado enterrado en el fondo del jardín de la casa de Cristian Romero, su ex pareja y único imputado por el femicidio. El homicida de 28 años confesó el asesinato, aunque la fiscal investiga ahora si contó o no con la ayuda de al menos otras dos personas. Romero, a quien los vecinos apodaban "Chorizo", fue detenido el sábado por la noche, después de que encontraran en su casa el cadáver de la víctima.

Las cámaras de seguridad confirmaron que la joven pasó en su bicicleta cerca de un club de la zona y llegó a cruzar las vías del tren, ubicadas a tres cuadras del domicilio de su mamá. Media hora después, su teléfono dejó de tener señal. La familia hizo la denuncia en la mañana del sábado y en horas de la tarde la Policía encontró su ropa interior en una casa abandonada, en la que creen que el agresor la mantuvo cautiva para poder violarla antes de asesinarla.

Las cámaras también ubicaron al auto del único imputado transitando en la zona del crimen. Circulaba por el barrio a la misma hora en la que el teléfono de Julieta fue apagado. Los investigadores obtuvieron una orden de allanamiento y los perros encontraron más prendas de vestir de la víctima tanto en el vehículo del sospechoso, como en el domicilio de Romero. Fue en el galpón abandonado que encontraron la ropa interior de Julieta. "No voy a declarar", sostuvo en ese momento, mientras los canes confirmaban que la joven, por entonces desaparecida, había estado en esa casa.

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Horas después, cerca de las once de la noche, los efectivos encontraron el cuerpo de Julieta enterrado en la casa de Romero. Fueron los mismos perros los que se dirigieron al patio trasero y señalaron el montículo de tierra removida. El cuerpo estaba cubierto con cemento, en el patio trasero de la vivienda y fue trasladado al Instituto Médico de Venado Tuerto, en donde se llevó adelante la autopsia. De acuerdo al reporte forense, la joven recibió un botellazo en la cabeza y cinco puñaladas en su cuerpo. Además, se constataron lesiones compatibles con un abuso sexual.

Mami, no llores, acá estoy. Cristian me secuestró, violó y enterró en su patio"

De acuerdo a la reconstrucción que lleva adelante la fiscal de la causa, Susana Pepino, el imputado fue a trabajar el sábado por la mañana a una obra en construcción junto al hermano de la víctima. Por ese entonces, la madre ya había realizado la denuncia por su desaparición. Desesperado por no encontrar a su hermana, el joven increpó a su ex cuñado y le preguntó si la había visto. "No sé nada, man", le contestó durante la jornada de trabajo. Para ese entonces, el cuerpo de Julieta ya había sido enterrado en el patio de la casa de Romero.

Familiares, amigos y vecinos de Julieta marcharon ayer en reclamo por justicia frente a la comisaría en la que permanece detenido Romero y llevaron adelante distintas manifestaciones online, debido a la pandemia de Covid-19."Quiero agradecerles a todos, que desde ayer estuvieron con nosotros buscándola por todos los campos, buscándola por todas las casas. Nunca pensé que el pueblo se iba a unir así, se los agradezco de todo corazón. Necesito que no me abandonen. Necesito que me ayuden a seguir pidiendo justicia, porque mi Julieta puede ser cualquier Julieta de ustedes. Todos tenemos hijas. Todas son libres, o eran libres, en nuestro pueblo. Todos confiábamos en todos, todos éramos amigos y ahora sabemos que no es así. Ahora sabemos que cualquiera nos puede arrebatar en tres cuadras a nuestros hijos. Quiero agradecerles a todos en el apoyo y que no me abandonen en la búsqueda de justicia", pidió su mamá.

La indignación del hermano de Julieta: "Me decía que no sabía nada de mi hermana y la tenía enterrada en el patio"

El hermano de Julieta compartió el sábado por la mañana jornada laboral con el confeso femicida de su hermana. Por ese entonces, la madre de la víctima ya había radicado la denuncia por desaparición y todo el pueblo se movilizaba para encontrarla. Sin embargo, su homicida fue a trabajar como si nada hubiera sucedido.

"Me la mató el hijo de mil put..., la verdad es que no hay palabras, no se explica. Encima, el hijo de mil put... fue a trabajar toda la mañana conmigo y me decía: 'No sé en dónde está tu hermana, man'. Eso me decía el forro y la tenía enterrada en el patio el hijo de mil put... No se puede creer".

*Si vos o alguien que conocés sufre violencia de género, llamá al 144

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