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Fin del misterio, ¿la envenenadora Yiya vive o está muerta?

La famosa asesina mató a tres de sus amigas en 1979. Desapareció de los medios. Algunos la creen muerta. Otros, demente en un geriátrico. 

Por Rodolfo Palacios

Todo en la vida de María de las Mercedes Bernardina Aponte de Murano, alias Yiya Murano, fue un enigma. Lo fueron sus tres crímenes y lo es su repentina desaparición de los medios. ¿La famosa envenenadora está viva? Pocos saben qué es de su vida. En el año en que se estrenó un musical y una obra de teatro sobre su vida, ni siquiera su hijo Martín supo responder al respecto hace unos cinco meses, cuando le preguntaron si la famosa asesina estaba aún entre nosotros o ya era parte del séptimo círculo, allí donde -según la Divina Comedia- van a parar los que mataron. 


Martín Murano ahora sabe qué ocurrió con su madre.

Pero BigBang revela en esta nota (hay que leer hasta el final para mantener el enigma) qué ocurrió con la siniestra envenenadora que en Mujeres Asesinas fue interpretada por Nacha Guevara. 

Yiya, cuando estaba internada en un geriátrico de Caballito. Foto: Diego Sandstede.

Diva del crimen

María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, alias Yiya, tenía la certeza de que estaba hecha para el mal. Ella siempre lo supo, pero sus amigas no. Entre el 19 de febrero y el 24 de marzo de 1979, Nilda Gamba, Lelia Formisano de Ayala y Carmen Zulema del Giorgio Venturini, se desvanecieron como flores marchitas.

Yiya jamás reconoció la autoría de los tres asesinatos / Gentileza: Perfil.

Los sabuesos cerraron el círculo cuando confirmaron que la usurera Yiya les había convidado té y masas con veneno. Les debía plata por un negocio que les había propuesto, pero que en definitiva era una estafa.

Las mató con cianuro, ese veneno cuyo olor y sabor comparan con las almendras negras.

Yiya Murano
El caso policial conmovió a la sociedad en 1979.

La detuvieron el 27 de abril de 1979. Ella negó todos los cargos y sus abogados lograron que fuera absuelta tres años después por falta de pruebas, aunque el 18 de junio de 1985 la Sala Tercera de la Cámara del Crimen anuló el fallo anterior y la condenó a prisión perpetua. Fue liberada el 20 de noviembre 1995 por una reducción de la pena y por el “dos por uno”. Un año después fue la columnista de moda del programa La Hoguera

 

 


Una envenenadora almorzando con Mirtha

En 1998 fue a almorzar al programa de Mirtha Legrand y reveló que se había vuelto a casar, pero al otro día apareció su marido. “Anularé el casamiento, no sabía que ella era la envenenadora. Sólo pasé una noche con ella, la de bodas. Anoche me amenazó para que no contara esto”, confesó el pobre hombre.

Años después, Yiya volvió a la mesa de Mirtha, a quien le regaló masas finas. “No como porque engordan”, se excusó la diva de los almuerzos, aunque al final comió una. Había jugado al juego que más le gusta a Yiya: el paso de comedia. Ese que la convirtió en una abuela cómica, capaz de firmar autógrafos en la calle. Pero más allá de ser un personaje que se había vuelto grotesco, puertas adentro, en la intimidad de su casa, Yiya ocultaba otra personalidad. Una más parecida al mote que se ganó por culpa de las gotitas de cianuro: “La envenenadora de Montserrat”.

"El país es una fábrica de asesinos

Lo último que se supo de ella es que vivía en un geriátrico de Belgrano, no reconocía a sus familiares y ya no hablaba. 

"Mi madre me confesó que el veneno estaba en el té", reveló Martín Murano, el hijo de Yiya, autor de un libro editado por Planeta.

El libro escrito por el hijo de la asesina.

En sus últimos años, Yiya se dedicó a dar notas: siempre decía lo mismo. "Tuve 233 amantes, y yo fui al médico y me miró los pechos", le gustaba decir. Nunca dejó de ser una mujer fatal. Cada vez que alguien la mencionaba, aparecía para prometer primicias que nunca daba. "Si supieran lo que tengo adentro de este sobre, se morirían", decía misteriosa, y luego pedía dinero, una cena o un desayuno a cambio de pasar una información que casi siempre terminaba de esta manera: "Tengo que confesar algo: no maté a nadie". 

Yiya nunca se hizo cargo de los crímenes.

Los que dicen que Yiya murió, se basan en su desaparición mediática. "No se hubiese perdido la obra de teatro", argumentan. Otros creen que está demente en un geriátrico de Belgrano.

Nacha Guevara la interpretó en Mujeres Asesinas.

Una de las obras teatrales que cuenta su historia fue escrita por Osvaldo Bazán y fue un musical exitoso.

Karina K interpretó a la célebre envenenadora.

¿Yiya Murano está viva? 

Fin del misterio

BigBang revela en este último párrafo la resolución del misterio. Yiya no lo hubiese develado nunca. Ese era su secreto: no tener secretos. Desde ahora habrá que hablar de ella en pasado.

La envenedadora en el geriátrico donde pasó sus días finales.

"Mi madre murió en 2014, en un geriátrico de Belgrano, sola, ya no recordaba quién era", dice Martín Murano

Yiya, al igual que sus víctimas, está muerta. Se seguirá hablando de su leyenda a través de los años. Al fin y al cabo, era lo que ella quería.

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