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La furia de la tía del chico asesinado por policías: "Quiero que se pudran en la cárcel"

Facundo tenía 12 años y fue fusilado por la espalda. Su tía habló con BigBang, exigió Justicia y desmintió que lo hubieran velado "a los tiros". Los dos uniformados investigados ya fueron liberados.

Por Agusti­n Gulman

Facundo Ferreira tenía 12 años. Fue fusilado por la Policía provincial.

Facundo Ferreira tenía 12 años. Fue fusilado por la Policía provincial.

El sueño de Facundo Ferreira era jugar al fútbol como Lionel Messi para comprarles una casa a su abuela, sus tías y su madre. El jueves pasado salió de su casa en el barrio tucumano de La Bombilla para ver las picadas de motos junto a un amigo y cuando regresaba, efectivos de la policía provincial los persiguieron y balearon mientras se trasladaban en una pequeña motocicleta de baja cilindrada. Facundo quedó tendido en el suelo, con una bala de 9 milímetros en la nuca y varias postas de goma en su espalda. La familia denuncia un grave caso de gatillo fácil, mientras que la fuerza de seguridad habla de un enfrentamiento.


El caso salió a la luz recién varios días después. A la familia le dirían que el pequeño de 12 años tuvo un accidente de tránsito y que se encontraba en el hospital. Cuando sus tías y su abuela, con quienes vivía, llegaron al centro de salud, se encontraron un panorama completamente distinto. El pequeño que comenzaría la secundaria un día después estaba muerto, con un disparo en la cabeza. “Lo encontramos de la peor manera, lo trataron como si fuera un perro”, dice Rita Ferreira, su tía, en diálogo con BigBang.

El pequeño fue criado por su abuela y sus tías. Su mamá vivía y trabajaba en Santa Fe.

Desde un comienzo las versiones oficiales de la Policía provincial fueron confusas y encendieron la alarma. Primero señalaron que se trató de un accidente vial; luego que se trató de una persecución; que hubo un intercambio de balas; que intentaron detenerlos porque circulaban “de manera sospechosa”. Su tía relata que la moto en la que circulaban es de baja cilindrada, y que una bicicleta sería más veloz. “La policía tiene una moto grande, ¿no los podían detener si querían?”, se pregunta. “La virgen iría más fuerte", ironiza. 

Cuando Rita llegó junto a su madre al hospital, Facundo estaba muerto hacía varios minutos. “Nos dijeron que tenía la cabeza destrozada, con una bala de 9 milímetros. Siendo que estaba muerto, lo intubaron igual”, agrega la tía del pequeño. En el hospital, un taxista se acercó a la familia del pequeño y les dijo que la Policía nunca dio la voz de alto. “Dijo que venían en la moto, como dos niños que vienen paseando, y que los policías los mataron a quemarropa”, denuncia.

Facundo soñaba con ser jugador de fútbol y comprarle una casa a su familia.

“Quiero que estén presos, que se pudran en la cárcel”, señala la tía, quien describe a Facundo como “un niño contento”. “Él tenía una pelota en la mano, jamás un arma. Lo ensucian a él diciendo que era una ladrón, que tenía armas. ¿Dónde está el arma? La única que encontraron es de la lacra que lo mató a él. Nunca lo iban a ver enojado”, describe Rita.

- ¿Qué explicaciones les dieron en la comisaría cuando fueron a reclamar?

 - Ni el jefe salió a dar la cara, ni (el gobernador Juan) Manzur. Nadie nos preguntó nuestra versión. Cuando fuimos yo pedía ver a los policías que habían quedado demorados. Yo al Negrito lo crie como a un hijo, porque la mamá vive en Sunchales. Quería que me dijeran dónde estaban los policías detenidos, que después fueron liberados.

Además de un disparo de plomo en la nuca, Facundo tenía heridas de balas de goma en la espalda.

El caso despertó gravísimas denuncias respecto al accionar de la fuerza de seguridad provincial, muy cuestionada por casos de gatillo fácil irresueltos desde el retorno de la democracia. Sin embargo, uno de los hechos más oscuros ocurrió en diciembre de 2013, durante una protesta de policías que exigían mejoras salariales en todo el país, a la que se sumaron saqueos en algunas ciudades. Por esos días, en Tucumán hubo ocho muertes, todas por armas de fuego. Tras dos días de acuartelamiento, regresaron a sus puestos de trabajo tras acordar un 35 % de aumento, aunque el entonces gobernador K, José Alperovich, los denunció por el delito de sedición.

DUDAS

A las múltiples versiones que difundió la Policía tras el crimen se le suman otros puntos oscuros del caso que no le cierran a la familia. En una primera instancia les dijeron que los estudios de parafina para determinar si tenía pólvora en sus manos habían dado negativos. Luego, según una fuente judicial citada por el diario tucumano La Gaceta, el dermatest (el estudio que determina si se manipuló un arma de fuego), dio positivo. Ante BigBang, su tía lo desmiente: “Nos dijeron en la fiscalía que dio negativo”.

A la familia primero le dijeron que se trató de un accidente de tránsito.

Pero además, otro punto que complica la versión policial es el estado del chico de 14 años que se encontraba con Facundo y era quien conducía la moto. También fue herido y no fue ni demorado ni detenido. Ante la fiscal Adriana Giannoni, relató que cuando regresaban de ver la picada se les cruzaron tres motos que eran perseguidas por policías. Cuando llegaron al cruce de Avellaneda y Río de Janeiro, Facundo cayó muerto y a él lo rozó una bala (no queda del todo claro si de fuego o de goma) que lastimó su pierna y la cabeza. 

Otra versión que desestima la familia tiene que ver con un velorio “a los tiros” en el estadio de Atlético de Tucumán, luego de que se viralizara un video, aunque corresponde a una fecha anterior y a otro episodio que nada tuvo que ver con el pequeño de 12 años. “Lo del video es mentira, es de otro muchacho, no tiene nada que ver. Dicen tantas cosas… Uno tiene dolor y la gente dice cosas tremendas”, se quejó la tía.

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