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Arrestaron al número 3 de la barra de Boca por robo y secuestro

Estuvo varios meses prófugo. Consiguió escapar, cuando estaba rodeado por la policía e iba a ser detenido en la cancha de Boca. Pero finalmente cayó. El número 3 de la barra brava, “El Mey”, fue detenido el domingo último, acusado de secuestro extorsivo y robo en una causa que impulsa el fiscal federal Paul Starc.


Maximiliano “El Mey” Oetinger está acusado de haber participado del secuestro de un odontólogo de 83 años, el año pasado en José Ingenieros, partido de Tres de Febrero. Mientras la víctima estaba secuestrada varios hombres fueron hasta su casa y la vaciaron. Según las acusación, entre los saqueadores estaba también Oetinger.

El tercero en la estructura de poder de la barra de Boca, detrás de Rafael Di Zeo y Mauro Martín, fue detenido en la noche del domingo en villa Ballester, en el partido de San Martín, luego de haber conseguido escapar de una segura captura en la cancha de Boca, el 19 de mayo último, cuando el equipo del presidente Macri jugaba contra Nacional de Montevideo por la Copa Libertadores.

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Oetinger cuando consigue escapar del arresto en La Bombonera.

Oetinger fue arrestado el domingo, luego de un tiroteo en Villa Ballester, luego de haber advertido que en la calle por donde circulaba había dos policías de civil. Se refugió en la casa de un amigo, y tras verse rodeado por la policía, aceptó entregarse a la policía, según consignó el canal Crónica.

La noche en que consiguió escapar de la cancha de Boca, Oetinger era seguido en forma permanente por las cámara de seguridad del estadio, cuando alentaba desde el paravalanchas. La idea era detenerlo a la salida, cuando pasaba por una de las puertas. Pero una orden de último momento dispuso que el arresto se realizara en la zona del playón de estacionamiento. La captura nunca se concretó y el fiscal Starc denunció al jefe de la Policía Federal de la Ciudad de Buenos Aires, Guillermo Calviño, y a su segundo, por el arresto frustrado.

A la cancha de Boca habían ido esa noche los detectives de la División Antisecuestros de la Federal que investigaban el secuestro del odontólogo y que estaba tras los pasos de Oetinger. Se había acordado que el arresto se haría cuando finalizara el partido. “Pero Calviño cambió los planes y dispuso que lo arrestaran en el playón. Oetinger nunca llegó hasta ahí. Ya se había ido”, dijo una fuente que siguió el caso.

Según las imágenes, en alguno momento se ve que un barra se acerca hasta Oetinger y que el capo se baja, se cambia de ropa, y camina entre un grupo. “A la salida lo rodean entre varios, incluido Di Zeo y Martín, como una especie de escudo para que no lo detengan”, agrega la fuente.

El hecho revela, quizás como pocas veces, los grados de complicidad entre barras y fuerzas de seguridad. El fiscal Starc pidió la declaración indagatoria de Calviño y de otros jefes policiales, además de trece integrantes de La Doce, por haber impedido que su captura se concretara. Esa causa, corría por cuerda (en forma paralela) a la del secuestro.

Pero el abogado y ex juez Mariano Bergés realizó una denuncia en la ciudad de Buenos Aires por la frustrada captura, por lo que se planteó un conflicto de competencia. Finalmente, la causa contra Calviño y los capos de barra de Boca quedó radicada en el juzgado federal porteño a cargo de Sebastián Ramos.

La fuga de Oetinger de la cancha de Boca, generó una serie de cruces de reclamos entre funcionarios del Ministerio de Seguridad de la Nación y de la ciudad, por la responsabilidad en que el operativo se hubiera frustrado. El caso vuelve a poner en escena los vínculos de los barras de Boca con la Policía y con la dirigencia del club.

El finalmente detenido Oetinger no es la primera vez que es buscado por la policía por secuestro. En 2003 fue condenado a doce años de prisión por el Tribunal Oral Federal N° 3 de San Martín por los raptos de Alejandro De Natale y Alexis Parra. En esa causa también fueron condenados Cristian “Papu” Bettiga, Gladys Pavone y Miguel “Perinola” Bettiga, madre y padre, respectivamente. En la cárcel habría formado parte de un grupo conocido como La Chocolatada, que contaba con la complicidad del Servicio Penitenciario para controlar los negocios tras las rejas y ajustar cuentas con otros grupos.

La complicidad de las fuerzas de seguridad, parece ser una constante. En el secuestro del odontólogo, el grupo habría tenido la colaboración de un grupo de la Policía Bonaerense. Una nota del diario Tiempo Argentino consigna:  “Un auto de la brigada de San Martín los secundaba. Ellos –confió un vocero de la Justicia Federal de San Martín- trabajaban con esa cobertura. El método no es nuevo. El coche con policías merodeaba la zona donde levantaron a la víctima y escuchaba la frecuencia policial para avisar si había alguna denuncia al 911. Como el vecino no llamó al 911, saltó la ficha”.

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