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Asesinato de Lucas: la declaración y el video del testigo clave en la causa y complica a la Policía porteña

El hombre se encontraba paseando a su perro cuando efectivos de civil asesinaron al joven de 17 años en Barracas.

Nicolás es un vecino de Barracas que se encontraba paseando a su perro cuando fue testigo del asesinato de Lucas González en manos de tres efectivos de civil de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. Su declaración, ya incorporada a la causa, complica la "versión oficial" que desde un primer momento se intentó instalar desde la fuerza porteña. El joven declaró el martes ante el fiscal Leonel Gómez Barbella y participará de la reconstrucción del hecho que se llevará adelante la semana que viene: se trata, junto a la balística, de una de las pericias clave para la investigación.

"Pensé que era un afano y todo el tiempo me pareció lo mismo. No escuché ni una sirena, ni un pito, ni un grito de alto policía", declaró, en contradicción con lo asegurado por los tres efectivos implicados en el asesinato, quienes aseguraron que no sólo dieron la voz de alto, sino que además contaban con los chalecos identificatorios.

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Además de su declaración, el testigo aportó un video de veinte minutos que él mismo grabó a sesenta metros de distancia, en el que se puede ver a dos de los amigos de Lucas siendo reducidos por efectivos de la Policía de la Ciudad (los tres que no se identificaron y los policías a los que los chicos se acercaron tras el ataque). Esa grabación permitirá identificar a todos los policías que participaron de la detención de los amigos del joven asesinados.

En concreto, de acuerdo a lo consignado por el diario Página 12, el juez y el fiscal no descartan nuevas imputaciones y la detención de más policías, que podrían ser acusados de encubrimiento y el "plantado" de una réplica de arma de fuego que fue encontrada horas después en el baúl del auto en el que viajaban los chicos.

La confesión racista de uno de los policías: "Era imposible presumir que venían de jugar al fútbol"

Gabriel Alejandro Isassi tiene 40 años. Es uno de los tres efectivos de la policía de la Ciudad de Buenos Aires investigados en el asesinato de Lucas González, el joven de 17 años que el miércoles de la semana pasada fue asesinado a las nueve de la mañana en Barracas, cuando regresaba de entrenar en un auto junto a otros tres amigos. La declaración del policía y la defensa que preparan antes de la imputación, que llegará una vez culminada la pericia balística que establezca cuál de los tres efectivos efectuó el disparo que le quitó la vida al joven futbolista.

Iassi y sus dos compañeros (Fabián Gómez José Nieva) fueron acusados por homicidio agravado por su condición de policías, tentativa de homicidio, falsedad ideológica, alevosía y privación ilegítima de la libertad. Cabe recordar que los tres menores que viajaban junto a Lucas permanecieron una noche detenidos porque los efectivos que iban de civil los acusaron de haber sido ellos quienes le dispararon a Lucas. A la espera de las imputaciones, Iassi fue indagado en el Juzgado N°7 a cargo de Martín del Viso.

De acuerdo a los pasajes de la declaración publicados por el portal Infobae, el efectivo defendió el accionar policial. "Señor juez, hace dos días que estoy sin dormir. Yo salí a trabajar, no soy un delincuente, soy un laburante. Lamento lo que le pasó a este chico, yo tengo hijos", señaló el policía, padre de cinco hijos, al tiempo que reconoció que percibe mensualmente unos $170 mil pesos por parte del Gobierno de la Ciudad y señaló que en breve iban a recibir un "premio" por su "lucha contra el contrabando".

"Hace dos días que no duermo. Me tiraron mierda, me amenazaron a mí, me dijeron que iban a matar a mi hijo. Tengo escondidos a mis hijos por esta situación. mis hijos no pueden hacer un paso. Espero que entiendan la situación. Las comuna nos entregaba un premio en pocos días, estábamos involucrados en la lucha del narcotráfico, trabajábamos para la sociedad. Tengo 19 años de carrera", sostuvo.

Consultado sobre el motivo por el cual comenzaron a perseguir el auto en el que viajaban los adolescentes, el efectivo ensayó una justificación racista: "Era imposible presumir que estos chicos venían de jugar al fútbol. Yo lamento el desenlace de todo esto, pero fue trabajando. En mi cabeza, ese vehículo podía estar trasportando droga o podían estar armados, teniendo en cuenta las calles por las que circulaba".

"Es una zona en donde realizamos constantemente interceptaciones de vehículos y encontramos drogas, armas. De hecho, hace pocos meses habíamos participado de una detención en un búnker donde habíamos encontrado una ametralladora, escopetas. Es decir: quiero que quede claro el concepto del lugar donde estábamos trabajando, se trata de una zona sumamente compleja", sumó.

Según el efectivo, estaban detrás de que la Fiscalía autorizara una orden de allanamiento, lo que activó a la brigada que salió a la calle sin ningún tipo de identificación y un vehículo sin patente: "Era inminente un allanamiento. Estábamos esperando que salga la firma, teníamos que ver que estaba pasando, teníamos que estar atentos a qué vehículos estaban y cuáles salían. Si había una fuga material, o ingreso de material, de interés para esa causa compleja, la gente que rodea es siempre gente pesada".

En su versión de los hechos, Iassi reconstruye: "Ya cruzando Vélez Sarsfield, le tira el primer 'sirenazo'. Después, nos vamos por el costado de ellos y seguimos con la sirena de emergencia. Yo creo que esa situación por lo menos ocurrió tres o cuatro veces, lo del sirenazo. Fue algo inmediato, fue todo en un momento. En ese momento, es que le digo al chofer: 'Interceptalo, interceptalo'. Estábamos con los chalecos anti bala bien colocados y López además tenía el chaleco Siam. Estábamos identificados, hasta teníamos las chapas".

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