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Asesinatos, deudas y el clan Puccio: la dramática carta de despedida de Olga Naum

La reconocida diseñadora de los famosos se habría quitado la vida impulsada por varios dramas familiares. 

Todo indica que se trató de un suicidio. Olga Naum, la histórica y muy reconocida diseñadora de moda, fue hallada sin vida el último sábado en un hotel de Recoleta. La mujer de 74 años había desaparecido sin dejar rastro el último viernes, motivo por el cual su familia realizó una denuncia para intentar saber de su paradero. Las autoridades no tardaron en dar con ella:  se constató que se la había visto por última vez caminando por la Avenida Figueroa Alcorta con sentido hacia los bosques de Palermo. Y a las 12 horas del mediodía del sábado, los empleados de Up Recoleta Hotel encontraron su cuerpo dentro de una habitación.

Olga no respondió a los insistentes llamados del personal de limpieza. Entonces, se decidió ingresar en la habitación y se la encontró ya sin signos vitales. A su lado se encontraron blisters vacíos de clonazepam que le habrían causado una sobredosis mortal. También había una botellita de clonazepam líquido y sobre la mesa de luz, un recorte periodístico y una carta de despedida dirigida a sus familiares, escrita en computadora con un agregado hecho a mano sobre el final.

El caso quedó a cargo del fiscal Leonel Gómez Barbella, quien trabajó en conjunto con todo el equipo de criminalista. "Toda las medidas de prueba que se hicieron, como la autopsia y el informe de Criminalística, indicarían que se trataría de una persona que se quitó la vida intencionalmente", afirmó una fuente cercana a la investigación y que tiene contacto con los resultados más actualizados.

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La autopsia determinó que Olga se quitó la vida al ingerir varios psicofármacos que fueron encontrados en la habitación. También tenía una bolsa en su cabeza. El fiscal Barbella  indicó que “las causas de muerte coinciden con la ingesta de psicofármacos y asfixia” y ese informe determinó también que “no hay signos de violencia externa en el cuerpo”. A raíz de esto, se ordenó los estudios toxicológicos y anatomopatológicos de rigor al Cuerpo Médico Forense. 

Con respecto a la carta, los investigadores resaltaron que se trata de una misiva de despedida que abarca el drama personal de la diseñadora que la empujó a tomar esta drástica decisión. La carta, por momentos, es ilegible y en ella, Olga hizo referencias a desgracias familiares como la muerte de un nieto al caerse en el hueco de un ascensor y al fallecimiento de su hermano.

Habló sobre la salud mental de Joaquín Salgado y de cómo no quería verlo preso. Se refirió, aunque no directamente, a su hermano Emilio, muerto a manos del clan Puccio en 1984. También tocó como tema la investigación por el crimen en Saladillo, y a la fiscal a cargo del expediente. Aseguró, incluso, que el hijo de una funcionaria judicial habría provisto de estupefacientes a su nieto.

El secuestro y asesinato de su hermano a manos del clan Puccio

El empresario Emilio Naum, de 38 años, hermano de Olga, y dueño dos empresas de ropa, era conocido de Arquímides Puccio por una operación inmobiliaria . En junio de 1984, Naum detuvo su vehículo al divisar las señas que le hizo Puccio. Al darse cuenta de que iba a ser secuestrado, se resistió y fue asesinado. Un año después del homicidio de Naum, el clan secuestraría a su últi-ma víctima: Nélida Bollini de Prado. Su destino fue el sótano de la casa de San Isidro.

Tuvo suerte: la policía la liberó cuando llevaba un mes de cautiverio. El 22 de junio de ese año, Milo salió de su casa de Palermo Chico a las 10 hs, como era habitual. Naum no sospechó nada raro cuando vio que Puccio le hacía señas, porque lo conocía. Simulaban que su vehículo se había descompuesto, pero planeaban secuestrarlo. El jefe del clan y otras dos personas subieron al BMW, la víctima se resistió y fue asesinada de un balazo en el pecho.

En diciembre de 1985, la Justicia pidió a España la extradición de Raúl Guglielminetti, acusado por este asesinato, pero luego lo liberaron. Fue Guillermo Fernández Laborde, miembro del grupo criminal, confesó el crimen un año después. Al momento de su muerte, Milo tenía dos nenas. Se trató de la tercera víctima de los Puccio.

Su primer negocio entró en quiebra

En la década de los ‘80, Olga comenzó con el diseño de indumentaria y vendía sus obras a tiendas como Zeta, Graciela Vaccari y La Solderie, boutiques top de ese entonces en Buenos Aires. Trabajaba con su hermana, Cristina, quien luego se radicó en Uruguay y se alejó del rubro. En un momento dado, se mostró inconforme con el negocio y decidió abrir una boutique en la Galería Promenade, al lado del hotel Alvear.

Pero los resultados no fueron los esperados: enseguida se fundió. Olga se vio obligada a cerrar y hasta tuvo vender sus diseños en su casa para palear las deudas. Finalmente, su carrera tuvo un giro y pudo abrir el emblemático local de la calle Maure. Más tarde, pudo abrir un local sobre la calle Quintana. Su otra hermana, Graciela Naum, también se dedicó a la moda y tuvo sus propios locales.

Su nieto e hijo, detenidos por homicidio

Su hijo Ezequiel y su nieto Joaquín fueron detenidos. En un hecho que todavía no tuvo explicación, su nieto atacó a tiros a sus amigos, terminando con la vida de Lorenzo King (37). Olga admitió en su carta que “estaba destrozada por lo de su nieto Joaquín”, de 19 años, y que no quería que este fuera preso. El pasado 18 de diciembre, Joaquín mató a Lorenzo King, hijo de una fiscal de Saladillo, de un disparo en el pecho y baleó en un brazo a Tomás Santopolo. 

El hecho ocurrió en un campo propiedad de Ezequiel Emilio Salgado, hijo de la diseñadora, quien terminó preso por ser el dueño del arma. Lorenzo falleció a causa del disparo que recibió en el abdomen, mientras que Tomás Santopolo, con una lastimadura en uno de sus brazos, está fuera de peligro. Al lugar los trasladó Salgado padre, el hijo de Naum.

Aunque todavía se desconoce el móvil del ataque, hace una semana dos testigos declararon ante la fiscal Pippo que llegaron al lugar del hecho momentos después del homicidio y aseguraron que Joaquín Salgado los amenazó de muerte con una escopeta. “Váyanse porque los voy a matar”, les habría dicho mientras los apuntaba con una Maverick calibre 12.

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