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Investigación en san luis

Caso Guadalupe: crecen las dudas sobre el joven que se autoincriminó y buscan nuevas pistas

Este jueves la Justicia Federal hizo la reconstrucción de los hechos, lo que permitió aportar nuevos datos.

Crecen las dudas respecto al joven que confesó haber matado a Guadalupe Lucero, la niña desaparecida en San Luis desde el 14 de junio de 2021. Si bien el sujeto dijo lo que hizo con la pequeña y cómo la asesinó, lo cierto es que dio dos versiones de los hechos y además se confirmó que tiene un cuadro de esquizofrenia.

La confesión se realizó el miércoles por la noche, pocas horas antes de que comenzara una reconstrucción de los hechos pedida por la Justicia Federal, que desde hace meses está a cargo de la investigación.

Además de concluir con esta pericia, la cual puede traer prontas novedades porque participaron de ella los testigos que dijeron haber visto quiénes se llevaron a la pequeña y todos los que estuvieron ese día en la casa donde se celebró el cumpleaños de la tía de Guadalupe, este jueves hubo otra novedad.

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Por la noche, cerca de 35 agentes de la Federal, del cuerpo de Criminalística y un perro rastreador, ingresaron al domicilio en el que el nuevo sospechoso vive con su madre. En base a lo que indicaron medios locales, cerca de las 22 parte del personal comenzó a realizar pericias de luminol en toda la propiedad, y pidieron a los periodistas que hacían guardia afuera que apagaran flashes y luces para no entorpecer ese trabajo.

Mientras se llevaba a cabo el procedimiento, Sergio Andrés Ponce fue diagnosticado con una “descompensación psicótica” y quedó internado en un centro de salud. La fiscal del caso confirmó que el joven de 26 años sufre de problemas psiquiátricos y que padece de esquizofrenia.

De hecho, en el momento que fue a declarar dio dos versiones distintas del supuesto asesinato. Primero manifestó que le dio burundanga a la pequeña, la quemó y que arrojó las cenizas por el inodoro del baño de su casa. Luego dijo que iba `por la calle y vio a la pequeña, quela subió a un colectivo hasta el centro y que después fue hasta Potrero de los Funes, desde donde fueron a Valle de Piedra, lugar en que la habría estrangulado. Si bien ya se marcó y empezó a rastrillar la zona, se trata de un lugar muy grande.

Sobre esto, el abogado Héctor Zabala, que representa al padre de Guadalupe, explicó a Télam que "el autoincriminado en el caso no utilizó su tarjeta de transporte público para ir o salir del barrio en el que fue vista por última vez la niña" y consideró que sus declaraciones "no resultas verosímiles".

Respecto al rastrillaje en la zona señalada, comentó que "va a llevar meses, porque el declarante no marcó un lugar determinado sino toda la zona, y las formas de rastrillar de los equipos nacionales se organiza y ejecuta con una logística intensiva y distinta a los que se realizan en la provincia".

Por otro lado, el letrado valoró positivamente el peritaje ordenado por la Justicia Federal para reconstruir los hechos, que se realizó "hasta anoche" en la denominada zona "0", donde consideró "pueden surgir elementos valiosos para la causa".

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