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No tenía habilitación

Comida podrida y ancianos atados en el garaje: clausuraron el "geriátrico del horror" en Quilmes

En el lugar, que vivían 14 internos, se presentaban condiciones de hacinamiento y había comida y medicamentos vencidos.

La Policía bonaerense allanó este martes por la tarde un geriátrico sin habilitación que funcionaba en una casa de Quilmes, donde vivían 14 adultos mayores que eran maltratados por quienes dirigían el lugar. Gracias a una persona que se animó a grabar las condiciones en las que estaban los abuelos, se determinó que les daban comida vencida y que además los mantenían atados.

Para llevar adelante el operativo ordenado por la fiscal Curra Zamaniego del Departamento Judicial de Quilmes, efectivos de la Estación de Policía local, la UFI 6 y agentes municipales trabajaron en conjuntos para entrar al lugar, ubicado en la calle La Guarda 621.

Según se estableció una vez que los efectivos entraron al lugar, todos los internos convivían en una vivienda de una sola planta, en la que compartían un único baño.

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De hecho, el inmueble cuenta con dos habitaciones de pequeñas dimensiones con cuatro camas cada una y un dormitorio improvisado en un garaje con seis, todas con colchones de goma espuma en pésimo estado de conservación y sin protocolo de bioseguridad.

Por este motivo, después de que se comprobarán que existía falta de habilitación, seguridad e higiene y cuestiones de bromatología, se resolvió clausurar el lugar, y que los adultos mayores fueran trasladados con sus respectivas familias o al menos a otros centros. Uno de los ancianos debió ser internado en el Hospital Iriarte porque se encontraba comprometida su salud.

La denuncia original fue presentada en las últimas horas ante la Comisaría de Quilmes Sexta, donde una persona se presentó para contar los maltratos que sufrían los abuelos. Como prueba, adjuntó un video donde se ve que una señora está atada a una silla y es forzada a tomar un remedio mientras se le tapa la nariz y la boca para que no gritara.

Sin embargo, una vez en el lugar los investigadores notaron que, además de contar con habilitación, los abuelos estaban alojados en condiciones infrahumanas con la capacidad de alojamiento superpoblada y en hacinamiento.

Después de la clausura, se identificó al propietario del lugar y a los empleados. Cinco personas con edades que van de los 19 a los 58 años quedaron implicadas en una investigación por “abandono de personas".

De igual manera, el área de Bromatología local realizó un acta de infracción al secuestrar mercadería en mal estado de conservación, medicamentos y alimentos vencidos, por lo que se llevaron también de historias clínicas de los ancianos alojados.

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