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Drogó, manoseó y abusó a una paciente: condenaron a un enfermero de la Favaloro

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 15 condenó al enfermero Julio César Cruz Hinostroza por admitir  "la comisión como autor penalmente responsable del delito" de abuso sexual simple.

El hecho ocurrido el 31 de agosto de 2020, entre las 2:46 y 3:01 de la madrugada, en la fundación Favaloro, ubicada en Av. Belgrano 1723 de la Ciudad de Buenos Aires. En ese horario, el enfermero Julio César Cruz Hinostroza ingresó en la habitación N°705 del Piso 7 donde se hallaba internada María, a quién condujo hasta el baño de la habitación, la desvistió y manoseó: "Le realizó tocamientos de sus pechos y genitales -sin ser consentida dicha acción-, aprovechándose del estado de somnolencia en que la misma se encontraba, producto de la prescripción de medicamentos y sumado a la incorporación de ´bendoziacepinas´ que el enfermero le suministró sin receta", detalla la denuncia.

Este fármaco, que suele tener efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y miorrelajantes, fue lo que agravó aún más el estado de vigilia de María, quien había sido intervenida el 25 de agosto de aquel año: se le practicó una angioplastia renal con colocación de stent en vena renal. Tres días después y al sentir fuertes dolores abdominales, regresó al nosocomio y tuvo que ser internada por precaución. por lo que permaneció internada. El lunes, Cruz Hinostroza ingresó "en reiteradas ocasiones a la habitación donde descansaba la víctima y entre las 2:46:35 y las 3:01:14 hs. la tomó de los brazos para levantarla con la excusa de que debía cambiar las sábanas de su cama y pijama".

Según le dijo el enfermero, todo se encontraba "mojado" y por eso debía cambiarse. "De este modo la condujo al baño de dicha habitación, la colocó sobre el inodoro y le quitó la parte superior e inferior del pijama. Ahí empezó a tocarle sus partes íntimas", detalla la denuncia. Según el escrito al que tuvo acceso BigBang, María perdió el conocimiento durante el hecho y recién se despertó a las 8.30 horas de ese día. "Intentó levantarse de la cama,  con mareos y la visión distorsionada. En ese momento, se hallaba sólo con una bata de la clínica que la cubría. Al lograr incorporarse para concurrir al baño de la habitación, vio su pijama colgado del barral de la ducha", detallaron.

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Al ver sus prendas colgadas en el baño de la habitación, María recordó lo ocurrido con mayor claridad y notó que sentía "dolores en la zona vaginal". "Fue sometida a exámenes médicos y entrevistas psicológicas. También notó en ese momento que las sábanas de su cama habían sido cambiadas y que no se encontraba la frazada que utilizaba”, advirtieron las fuentes consultadas a este sitio. La mujer denunció inmediatamente lo que había ocurrido y fue sometida a distintas pericias, entre ellas entrevistas ante profesionales de distintos cuerpos especializados, que terminaron comprobando que había sido abusada sexualmente por el enfermero.

De acuerdo a su testimonio, había sido internada a causa de los dolores que padecía por la angioplastia renal con colocación de stent a la que había sido sometida días atrás y que durante la noche, ingresó Cruz Hinostroza y le aplicó una medicación que la durmió profundamente. "En horas de la madrugada fue despertada y levantada de su cama con la excusa de que había que cambiar las sábanas y su pijama porque se habían mojado. Recordaba que bajo esa excusa fue conducida hasta el baño y sentada sobre el inodoro, donde dos personas le quitaron la ropa y una de ellas comenzó a tocarle sus partes íntimas (pechos y genitales); luego perdió el conocimiento", detalla la denuncia.

Y continúa: "Aclaró que se despertó en su cama alrededor de las 8:30 con mareos y la visión distorsionada, advirtiendo que vestía una bata del nosocomio mientras que su pijama estaba colgado en el barral del baño, situación que le permitió acordarse lo ocurrido, sintiendo además dolores en la zona vaginal. Rápidamente contó lo ocurrido a su madre, María Alba Cabrera, quien entonces se presentó ante la prevención a radicar la denuncia. María reiteró lo que padeció ante los profesionales del programa ´Víctimas contra las Violencias´ y especificó que la molestia que sentía en sus genitales era semejante al ´dolor como de después de tener relaciones´”.

 

La víctima también le contó lo sucedido a las médicas Raquel Liliana Vázquez y Bárbara Alejandra Oleksow de la fundación Favaloro, las cuales detallaron que María se mostraba “muy angustiada, llorando y movilizada”. Fue la madre de María la una de las primeras en hablar con las profesionales de la salud, que se desempeñan como médicas del sector, y dejó constancia que su hija no compartía habitación con otro paciente y que sobre el pasillo que da a la habitación existían cámaras las cuales funcionaban perfectamente. Tras la denuncia, el fiscal Ignacio Mahiques, que llevó adelante la causa, ordenó secuestrar las prendas de la víctima.

Se secuestró un pantalón tipo calza color negro; una camisa color negra con detalles blancos con la inscripción en su frente “Babes Only” y una bombacha tipo tanga color negro. "María hacía alusión en todo momento que los dolores genitales habrían sido producto de un abuso  "También se consignó la remisión de las grabaciones obtenidas por las cámaras de seguridad ubicadas en el pasillo del área de internación del séptimo piso, donde se ubica la habitación nº 705....En el horario en cuestión se observa el ingreso de un sujeto de sexo masculino de tez morocha y pelo negro, contextura mediana, vestido con ambo color verde, que resultaría ser el enfermero Julio Cesar Cruz Hinostroza", remarca la causa.

Según pudo comprobar la justicia, el enfermero ingresó 10 veces a la habitación de María entre las 21.55 del 30 de agosto hasta las 5.36 del 31 del mismo mes. "En la séptima grabación se observa al enfermero ingresar a la habitación con lo que podría llegar a ser un conjunto de sábanas blancas.- Por otra parte en las imágenes del día 30/08/2020, siendo aproximadamente las 23:04.01, se observa en la puerta de la habitación n° 705 a otro enfermero de pelo negro, estatura alta, contextura mediana, con anteojos negros, tatuaje en brazo derecho, el cual se encontraba mirando su teléfono celular para luego ingresar a la habitación y egresar segundos después, siendo las 23:04.18", detallan.

 

Cabe destacar que las grabaciones remitidas son discontinuas, es decir que se tratan de imágenes tomadas por las cámaras de seguridad a medida que se captan movimientos en la zona. El hecho fue denunciado por la primera abogada de la víctima como abuso sexual simple y la justicia determinó este jueves, a casi dos años del hecho, que quedó "comprobado que Cruz Hinostroza realizó tocamientos sobre los pechos y genitales de María -sin ser consentida dicha acción-, aprovechándose del estado de somnolencia en que la misma se encontraba, producto de la prescripción de medicamentos y sumado a la incorporación de pbendoziacepinas´, que el nombrado le suministró".

 

A pesar de eso, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 15 condenó al enfermero a dos años de prisión de ejecución condicional por admitir  "la comisión como autor penalmente responsable del delito". "Le dan tan pocos años porque yo no fui la primer abogada, la primera colega no era del fuero y ante el desconocimiento del artículo 119 del código penal no sabía que estaba hablando de un abuso sexual con acceso carnal y, por lo tanto, solamente denunció un abuso simple", le explicó a BigBang, Raquel Hermida Leyenda, abogada de la víctima. 

 

Y agregó: "La víctima, cuando observa eso y al ver que había denunciado a uno solo cuando eran dos (por el enfermero que quedó custodiando la puerta de la habitación) me vino a ver para lograr una condena, terminar esa parte del proceso y continuar la investigación sobre el segundo agresor". Finalmente, el enfermero fue condenado a dos años y deberá cumplir durante ese tiempo por determinadas reglas de conducta: fijar residencia y someterse al control de un patronato de liberados y/o equivalente; abstenerse de todo tipo de contacto hacia la víctima y su grupo familiar, sea personal o virtual; realizar un tratamiento psicológico; y asistir a un taller o curso de violencia de género con perspectiva terapéutica en lo sexual.

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