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Crimen de Melani: buscan a un hombre que la acosaba y que desapareció luego del asesinato

La Justicia busca a un hombre de entre 25 y 30 años, identificado como Matías. Para la familia es el principal sospechoso por los antecedentes de acoso a Melani.

A medida que pasan los días empiezan a tejerse diferentes hipótesis sobre cómo se dieron todos los pasos que desencadenaron en el crimen de Melani Juárez, la joven de 21 años asesinada a puñaladas en una pensión de la ciudad santafesina de Rosario. Por estas horas, su familia denunció a uno de los inquilinos del lugar, quien supuestamente la acosó en reiteradas ocasiones. 

La identidad de ese joven, sindicado por los testigos como Matías, es una de las incógnitas de la investigación. La Justicia, según trascendió, por ahora solamente sabe que se trata de un hombre de entre 25 y 30 años, que dejó la pensión el domingo pasado con un flete que encargó. Pero hay un dato que llamó la atención por sobre el resto.

La dueña de la pensión declaró ante el fiscal del caso, Ademar Bianchini, y aportó la documentación que tenía sobre Matías. Cuando las autoridades quisieron contactarse con él para que fuera a declarar, se llevaron la sorpresa de que la línea de celular había sido dada de baja. 

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"El chico dio de baja todas sus redes y dio de baja el celular", dijo Agustín, uno de los hermanos de Melani, en declaraciones al Canal 3 de Rosario al enterarse de esa situación. "De la nada el pibe se va, borra sus redes, si no tuviera nada que ver, ¿por qué haría todo eso?", se preguntó Agustín. Es que Melani le contó a su familia el problema que padecía con este hombre que solía acosarla de forma reiterada. pero además les comentó el temor que les generaba que “sea medio loquito”, frase que ella utilizaba cuando hacía referencia a Matías.

El domingo, cuando los familiares de Melani entraron a la habitación, junto a la Policía, la encontraron muerta en un charco de sangre. Su cuerpo tenía múltiples heridas, más de una decenas de puñaladas. Las paredes estaban manchadas de sangre, como si hubiera luchado hasta el final para salvar su vida. 

La puerta de entrada estaba cerrada con llave desde adentro. Las luces estaban apagadas y el televisor tenía el volumen al máximo. La joven estaba desnuda, en el piso, con la cabeza apoyada sobre la cama. El arma homicida no se encontró en la habitación. 

Según la Policía Científica, la chica había muerto 36 horas antes de ser encontrada, es decir, cuando dejó de responder los mensajes. Además de notar que no habían forzado ni la puerta, ni la única ventana, las autoridades descubrieron que no habían buscado objetos de valor, no habían revuelto el lugar y solo faltaba una cosa: el celular de la joven. 

El único dato relevante lo dio la dueña de la pensión. Cuando la Policía llegó al lugar, aseguró: “La chica vivía acá, nadie escuchó nada. La vimos jugando a la pelota el sábado a la noche acá afuera. Y acá solo ingresa la poca gente que vive. Ella vivía sola en una habitación, y la llave se la llevaron”. Y agregó: “Hace pocas horas, un hombre que vivía acá se fue de repente. El domingo por la noche. Había pagado el alquiler por un mes pero se quedó solo dos semanas”.

Lo llamativo es que las personas que viven en el lugar no escucharon los gritos de Juárez, a pesar de que las habitaciones están pegadas unas a otras. Esa es la queja de los hermanos de la bailarina, quienes dijeron: “¿Cómo puede ser que en habitaciones donde todo se escucha, nadie sabe nada?”.

Ahora, el fiscal a cargo, Ademar Bianchini, ordenó una serie de medidas para reconstruir las últimas horas de vida de Melani. Además de pedir un relevamiento de las cámaras de seguridad, también solicitó que se tratara de rastrear el celular de ella. 

Según la familia, Melani había trabajado hasta hace poco tiempo como empleada en un local de venta de artículos para celular y había renunciado a ese trabajo para convertirse en cadete de una app. También era bailarina y daba clases de salsa y reggaetón. 

En tanto, en el portal Infobae aseguraron que Melani era una usuaria de redes sociales y que subía contenido a Instagram y Twitter de forma constante. Desde ahí promocionaba su perfil a OnlyFans, la plataforma en la que se vende material erótico. Había comenzado a trabajar ahí en febrero de 2021 y subía videos con frecuencia.

Un investigador aseguró a esa web: “Melani vivía hace aproximadamente un año en esa pensión ubicada en la calle 9 de julio al 500 en el Barrio Martín. Antes vivía con su madre en la zona norte de la ciudad. Ella era profesora de danza y grababa videoclips. También trabajaba como empleada en un local de celulares pero perdió ese trabajo con la pandemia. Por eso se dedicaba a la venta de contenido erótico por distintas redes como OnlyFans”.

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