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Del morbo de Ciro a la indiferencia de Thomsen: la reacción de los rugbiers al ver los órganos de Fernando

Durante la exposición de los peritos de parte de los acusados. 

La etapa de presentación de pruebas del juicio a los ocho jóvenes acusados cerró con los testimonios de los médicos forenses Juan José Fenoglio y Jorge Rodolfo Velich, peritos de parte de la defensa a cargo de Hugo Tomei, quien este martes a la tarde visitó a los ocho acusados a los que representa en la Unidad Penal 6 de Dolores y estuvo con ellos durante casi tres horas.

La reacción de los acusados llamó la atención de todos los presentes. El que le pegó cuando ya estaba en el piso, continuó siendo el más interesado en saber cómo "caducó" (dicho por ellos) Fernando Báez Sosa luego de las terribles golpizas que le propiciaron, mientras que el más afectado en la causa corrió la mirada en todo momento. Este miércoles a las 10 de la mañana comenzó la última audiencia del caso, el mismo día en que se cumplen tres años del asesinato del joven estudiante de derecho en 2020 en Villa Gesell.

 

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Tomei insistió en apuntar a las presuntas inconsistencias en el trabajo del médico Diego Duarte, que practicó la autopsia de Fernando tras el crimen. Los médicos declararon en conjunto: primero, lo hizo Fenoglio quien lleva 42 años siendo médico, es consultor en medicina legal, especialista en anatomía patológica, medicina nuclear y diplomado en ciencias forenses y perfiles criminales. Después, Velich que es especialista en medicina legal y Emergentólogo.

 

Solo cuando el perito describió cómo quedó el hígado y el cerebro: Máximo Thomsen lo mira a éste. Cuando se paró con el puntero a explicar las lesiones de los órganos, Enzo Comelli se puso tenso. En ese momento, son la madre de Blas Cinalli y el padre de Matías Benicelli quienes miran atentos, pero el resto de los familiares de los acusados mantuvieron su mirada hacia el suelo.

 

El debate se volvió muy técnico, explicando otros posibles motivos que hubieran generado la muerte de Fernando. El médico habló de que las lesiones eran "leves", hasta dudaron que la lesión en el hígado "haya sido por un golpe" y lo mismo con el hemotórax. Fabián Améndola, abogado de los padres de Fernando, visiblemente cansado y algo fastidioso, atinó: "¿Por qué murió Fernando Báez Sosa?". Los médicos forenses dijeron: "No lo sabemos".

 

Después se mostraron imágenes del rostro del joven, Thomsen miró a otro lado, el opuesto de donde proyectaban las imágenes. Cinalli estuvo tenso y mordía, por momentos, el barbijo que sostenía con su mano derecha. Cuando proyectaron una imagen ampliada del rostro de Fernando, Ciro no lo dudó y se agachó para ver mejor.

Por su parte, los padres de todos los imputados bajaban la mirada debido a las sensibles imágenes. No obstante, son los padres de Matías Benicelli, Ayrton Viollaz (principalmente ellos dos) y Thomsen quienes observaron la secuencias de la criminalidad de los actos de su hijos mientras comían caramelos de miel.

 

Luego se procedió a analizar la marca de la zapatilla de Thomsen en el rostro de Fernando y de las "lesiones superficiales" que sufrió la víctima. El perito de parte quiso dar a entender que la patada que le dio fue de "intensidad leve", aunque no negó que lo que ocurrió "deja marca": "Si agarro un sello grande y le pego a alguien en la cara, si le pegó despacio va a tener una marca. Si le pego fuerte le va a dejar un hematoma porque produce lesiones más profundas".

 

"Habría que haberle cortado esa parte de la cara a Fernando para determinar la intensidad del golpe", agregó. La mamá de Comelli miró en ese instante para abajo, se tapó la cara e hizo "no, no y no" con la cabeza. Tomei preguntó: "¿Cuántos golpes determinó la autopsia?". "Siete lesiones porque muestra la del defibrilador que no es un golpe, por lo tanto hay seis traumatismos para nosotros", determina Fenoglio y agrega que cualquiera "puede tener lesiones en el cerebro sin ningún golpe externo".

 

En este momento, Thomsen miró por primera vez la cara de Fernando en esta secuencia y con esta imagen, terminó la exposición del primer perito. Continuó Velich quien arrancó su declaración afirmando que el joven sufrió "una muerte traumática por causa violenta" ya que la víctima "inicia su cuadro traumático hacia la muerte por golpes a nivel del cráneo". Ahora bien, el emergentólogo dice que "no hubo una buena autopsia" por lo que infirió que no se pudo determinar que murió en el lugar y acusó: "¿Si realmente hubiese muerto en el lugar para qué lo trasladaron al hospital? Arruinamos el lugar del hecho, la escena del crimen. ¿Para qué lo trasladaron?".

De esta manera, el médico intenta responsabilizar la culpa de que el RCP que recibió mientras esperaba la ambulancia que tardó 20 minutos en llegar "agravó la situación". Y, por tanto, niega que estaba muerto en ese momento, sino que tenía un estado perimorten.

Tomei le pidió al perito que muestre al Tribunal cómo se hace el RPC con sus manos y fue tenaz: "¿El caso del exceso de la fuerza del RCP puede causar más lesiones?". "Si, los órganos cardiopulmonares o lesiones en el abdomen y en el hígado", respondió el perito. Entonces arrancó un ida y vuelta entre el abogado y el médico para deslizar, de nuevo, que la autopsia no se hizo bien porque no se determinó "la arteria responsable" de provocar la muerte cerebral de Fernando.

 

Por consiguiente, el perito dijo que el sangrado del hígado que sufría en ese momento la víctima pudo "acelerar o desencadenar" pero "cómo no se llevó el cerebro completo a patología para determinar qué arteria se rompió", no se pudo determinar si eso lo mató. Y acusó que no hay información sobre lo que pasó entre las 5.15 de la mañana cuando la médica lo dejó en el shock-room y las 6 (horario del deceso de Fernando).

Después, fue el turno de preguntar del fiscal Juan Manuel Dávila quien le preguntó a Velich: "Las lesiones constatadas a nivel del cráneo, en el hígado y en el colon indudablemente o en conjunto, ¿son lesiones vitales?". Fiel a su registro, similar al de los rugbiers, el médico fue escueto y respondió que "no lo sabe" porque "no está descripto en la autopsia" y "hay varios sectores lesionados graves". "Son lesiones considerables en el cerebro, en el tórax y en el abdomen, pero como perito no me gusta manejarme con supuestos", determinó.

 

Inmediatamente arrancó un ida y vuelta tenso entre el fiscal y el perito. Se caldeó el ambiente porque Dávila cuestionaba que no era claro el perito en su crítica que no solo correspondía a la autopsia sino también al informe de pruebas. Luego de unos tecnicismos en los que el médico se inventó que Dávila lo acusaba de deshonesto, preguntó Améndola: "Cuando mostró las imágenes del hígado señaló que no era por un golpe sino por un aplastamiento y lo vinculó a una maniobra de RCP. ¿Puede corresponderse a una pisada en vez del RCP?. El medico dijo que "puede ser" pero que "no había marca. 

 

Fernando Burlando, también abogado de la familia, tomó la palabra y preguntó: "¿El masaje cardíaco también podría haber dejado marcas?". Velich negó y habló de que un supuesto caso excepcional. Améndola entonces se interesó por saber si habían visto los videos y, éste volvió a negar éste accionar que podría haber ayudado en su informe. También admitió que no vio ni lo que pasó en televisión. Por tanto, Améndola intentó que dijera algo más esclarecedor: "¿Las lesiones en la cabeza son compatibles con patadas?". "Si, pueden ser compatibles", respondió.

 

Los padres de Fernando, Graciela y Silvino, no presenciaron las declaraciones en la sala de audiencias del primer piso de los tribunales, algo que no ocurrió durante todo el debate. La atención estuvo puesta en la posibilidad de que alguno de los acusados quiera hacer una declaración y de las reacciones tanto de ellos y de sus familiares cuando comenzaron a mostrarles cómo quedó Fernando luego de los golpes.

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