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Indignante: "prisión en suspenso" para el taxista que mató a una joven de 22 hace 6 años

Rubén Darío Botta se declaró "culpable" ante el juez y recibió 3 años de prisión en suspenso e inhabilitación para manejar por 10 años.

Por Alejo Paredes

El 19 junio estaba previsto que se llevara adelante el Juicio Oral y Público contra Rubén Darío Botta, el taxista que el 29 de enero de 2013 atropelló y mató a Leonela Noble, una joven de 22 años que había abandonado Tres Algarrobos, una localidad del Partido de Carlos Tejedor, ubicada al noreste de la provincia de Buenos Aires, para comenzar a estudiar arte en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Leonela había salido del consultorio en el que trabajaba hacía unos meses como recepcionista para ir a cobrar un cheque: el tan esperado aguinaldo que le iba a permitir irse de vacaciones y poder descansar algunos días.

Era pasado el mediodía, en el cruce entre la avenida Santa Fe y Montevideo, cuando Botta -a bordo de su Ford Focus a alta velocidad y después de haber cruzado dos semáforos en rojo en contramano- provocó la muerte de Leonela y heridas a otras cinco personas.

El taxista, además, chocó a otros dos autos que estaban en su camino y en su descargo señaló que había sufrido un shock hipoglucémico, mal que padecía desde hace diez años y que ocultó con el fin de poder conseguir la licencia que le permita conducir su taxi.

Aquel miércoles de este mes, Sandra Fewkes, la mamá de Leonela, quien hasta hoy no dejó de reclamar justicia por su hija, le iba a poner punto final a la ardua y, por qué no, exhausta lucha que viene sosteniendo desde hace más de seis años contra la justicia de este país.

Ella tenía planeado emprender viaje para afrontar el juicio en la Capital Federal el 18 de junio. Sin embargo, un día antes recibió el llamado de uno de sus abogados que le informó que Botta se había declarado culpable, por lo que el juicio pasaba de ser oral y público a abreviado.

“Ese viernes me llama mi abogado porque Botta había pedido juicio abreviado al considerarse culpable. Me vine ese mismo 17 de junio, desesperada, para hablar con el fiscal”, le explicó Sandra a este portal, buscando que su mensaje se dé a conocer.

Y es que la mujer –que tras la muerte de su hija tuvo que sortear una dura batalla contra el cáncer de ovario que la dejó contra las cuerdas y soportar el fallecimiento de sus papás- tuvo la reunión con el fiscal el 18 de junio, quien le explicó por qué debía aceptar un juicio abreviado.

“Si yo renunciaba al juicio abreviado, volvíamos a la ronda de los tribunales, íbamos a la Cámara de Casación otra vez y así. Así ya me habían tenido 6 años. Tuve cáncer, perdí a mis padres y estoy agotada”, detalló, al recordar las críticas que recibió por ceder al pedido de Botta.

Y sumó: “La justicia no hace nada y en ese tiempo podía perder los pocos testigos que me quedaban. Además, la enfermedad de él lo beneficiaba. Entonces era todo un panorama negativo lo que me pintaba. Leonela era mi única hija, el año pasado vine todos los meses por lo civil y lo penal. Yo sola iba. A veces las ONG, como ´Activas´,  me acompañaban”.

Estos últimos seis años, Sandra luchó contra su enfermedad, fue perdiendo amistades y hasta a sus padres con el objetivo de alcanzar la tan anhelada justicia por su hija. “Fueron 6 años de pedir justicia. Me llevó un tren por delante. A partir de ahí me cambió la vida´, ella (por Leonela) era todo. Estaba acá hacia 4 años cuando pasó lo que pasó”, recordó.

“Yo era una madre hecha, porque ella ya se estaba formando y de un día para otro que te pase esto… se te derrumba todo”, señaló. El juicio finalmente fue abreviado, Rubén Darío Botta, junto a su abogado Maximiliano Rusconi, se declaró "culpable" ante el juez y fue condenado a 3 años en suspenso e inhabilitación para manejar por 10 años.

Para Sandra, la posibilidad de seguir con un juicio penal traía más años de “dolor y lucha”, y quizás Botta iba a terminar siendo declarado “inimputable” por su diabetes. “A mí lo que me importa es que esto no le vuelva a pasar a nadie. Que cambien las leyes. Las leyes de tránsito desde que empecé con esta lucha no cambiaron nada. Por lo vial podés matar y no vas a prisión”, dijo.

Al mismo tiempo, para la mamá de Leonela el taxista “algún poder tenía”. “Partimos que él tenía a uno de los abogados más prestigiosos del país (por Rusconi). “Yo no tenía que estar en el juicio abreviado, pero le pedí al fiscal poder estar presente. Me dieron la palabra y en un momento yo le dije a Botta que hace 10 años era diabéticos y que sabía que no podía estar desde las 6 am hasta el mediodía sin tomar nada”, le contó a este portal.

“Yo no sé si iba a ganar un juicio oral, pero lo importante es que esto cambie. A un día de un juicio oral, le dio miedo, se arrepintió y se consideró culpable. También pudo haber sido estratégico. Al familiar de la víctima la llevan hasta el cansancio. Dan tantas vueltas que te agotan. No he cobrado un solo peso y no me interesa hacerlo…pero para afrontar todo esto me ha ayudado gente de mi pueblo Tres Algarrobos”, explicó la cansada mujer.

Y agregó: “Soy jubilada y estoy a más de 500 kilómetros de acá. Innumerables veces tuve que venir para acá. Yo subo a un taxi y cuando saco el tema se acuerdan de todo lo que pasó. La historia quedó grabada. Ahora estoy medianamente bien, pero pase un cáncer ovárico. Tuve que soportar un tratamiento invasivo. La muerte de mi hija, además, me provocó problemas de fobia. No pude manejar más porque me ahogaba”.

Al recordar el accidente, Sandra contó que nunca creyó en la historia de Botta. “Cuando él la atropelló, esquivó a una moto, siguió en contramano. Atropelló a mi hija, otros dos taxis y a otras personas. Nunca perdió la fuerza. Para mí es algo de astucia que él utiliza para safar. Además, él mintió al sacar el registro y dijo que no era diabético”, explicó.

Antes de finalizar la nota, Sandra quiso unos minutos para aclarar la razón por la que no pudo seguir reclamando justicia por su hija hasta el Juicio Oral y Público. “Yo no sé cuánto más voy a vivir. Me quedé sola de familia, están solo mis hermanos. El dolor no te deja bien. Primero me contuvo mi familia y después mi Pueblo salió a apoyarme”, detalló.

Y sentenció: “Ese día fue uno de los días más tristes de mi pueblo. En estos seis años perdí a mi papá y a mi mamá, quienes murieron por la tristeza de perder a la nieta. La ONG ´Activas´ (a cargo de Ema Cibotti) me aconsejaron seguir. Pero necesitaba cerrar este círculo. Considerarse culpable (por Botta) para mí ya tiene valor. Yo sé que no va a pisar la cárcel por esta causa, pero no podés pedir más si no hay más. Se necesita rever la justicia, la parte vial. Que se trabaje más porque hoy en día una persona que mata en la calle con su auto no va preso y es muy triste para la víctima”.

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