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Cabezas, Burlando y Los Horneros: el rol clave que tuvo la jueza de los rugbiers 26 años atrás

  

Este miércoles se cumplió un nuevo aniversario del crimen de José Luis Cabezas. El número 26 para ser exactos Justamente el mismo día en que se dio la primera audiencia de los alegatos en el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa en Dolores. Justamente esta ciudad bonaerense también fue el escenario del juicio en el que condenaron a otras ocho personas responsables del homicidio del reportero gráfico, fotógrafo y trabajador de la Revista Noticias en febrero de 2000. 

La sala de audiencias que captó la atención de ese entonces es la misma en la que, 23 años después, se acusa a los ocho rugbiers de matar a golpes al joven estudiante de derecho en la puerta de un boliche de Villa Gesell el 18 de enero de 2020.

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En aquel juicio por el crimen Cabezas, María Claudia Castro formó parte del equipo de fiscales que acusó y logró las condenas. Para ser claros, integró el equipo que pidió por la reclusión perpetua para el ex comisario de la Policía Bonaerense, Gustavo Prellezo por identificarlo como coautor del delito de "homicidio doblemente calificado por ser ejecutado con alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas, en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de violencia". De la misma manera, la ahora Presidenta del Tribunal, lo hizo con Gregorio Ríos por ser “instigador del crimen”, para con los policías Aníbal Luna y Sergio Camaratta. Así también, para el grupo de "Los Horneros" (Horacio Anselmo Braga, Sergio Gustavo González, Miguel Retana y José Luis Auge). Hoy es la actual presidenta del Tribunal Oral Criminal 1 que interviene en el caso Báez Sosa. 

Las coincidencias entre ambos trágicos episodios no solo quedaron en la Justicia de esa ciudad y en la época del año, sino también en quienes eran abogados en el juicio por el crimen de Cabezas. Sin embargo, hoy con roles invertidos: un joven Fernando Burlando era el letrado defensor del grupo que provenía de la localización de Los Hornos, en La Plata.

Casi tres décadas atrás, el abogado junto a su equipo intentó un pedido de absolución para sus clientes a los cuales se los imputó de “homicidio doblemente calificado”. Su estrategia era colocar a los cuatro como víctimas del ex comisario Prellezo, quien fue el que efectuó los dos disparos que culminaron con la vida del reportero gráfico.

La teoría del momento marcaba que el agente policial se había llevado a la costa "para hacer un apriete" a Cabezas, pero después él cometió un asesinato. Por lo que Burlando alegó que sus clientes fueron “instrumentos de Prellezo”. En su momento, expresó: "Fueron las otras víctimas de este caso, como José Luis Cabezas pagó con su vida, ellos pagaron con su libertad".

Burlando que, después de esta defensa, se instaló en los medios como un importante actor del derecho penal, ahora es el abogado de la familia de Báez Sosa. Desde que comenzó su representación ad honorem en el proceso que juzga a los ocho rugbiers de Zárate acusados por homicidio "doblemente agravado" por "alevosía y premeditación". "Las pericias nos aclaran la participación de los imputados en un hecho que son responsables todos, incluso los liberados", comentó Burlando en el primer momento que asumió como actor por parte de los damnificados. 

El asesinato al reportero gráfico ocurrió luego de que consiguiera las primeras imágenes públicas del empresario Alfredo Yabrán, quien no permitía a los medios sacarle imágenes. El fotógrafo consiguió imágenes públicas de él en en la playa, en el verano de 1996 y, en 1997, cuando estaba realizando la cobertura de la temporada en Pinamar.  José Luis Cabezas apareció asesinado el 25 de enero de 1997 de dos disparos y su cuerpo calcinado dentro del auto, que utilizaba con su compañero Gabriel Michi. Prellezo fue el eslabón que vinculó el atroz asesinato de Cabezas.

A 26 años del crimen que terminó con la vida de José Luis Cabeza, su hermana Gladys, le escribió una carta en la que contó la forma en la que se enteró de su fallecimiento y lo recordó como “un buen fotógrafo, un buen hermano y una muy buena persona”. La mujer leyó este documento durante un homenaje desde el monolito frente a la terminal de micros de Pinamar sobre la avenida Bunge y aprovechó para criticar a la Justicia, ya que ninguno de los culpables se encuentra detenido.

Luego, a las 19, la familia de Cabezas se trasladará a la cava ubicada en el kilómetro 385 de la ruta provincial 11, a la altura de General Madariaga, donde fue hallado el cuerpo calcinado del reportero gráfico dentro de un vehículo Ford Fiesta. Allí se plantarán cinco árboles cedidos por el municipio "para dar vida al lugar", según expresó la hermana de Cabezas, quien dijo que cada vez que va encuentra cartas, flores y rosarios que le dejan a José Luis.

En la cava se llevará adelante una oración interreligiosa con los mismos oradores que participaron el pasado miércoles del acto por el tercer aniversario del crimen de Báez Sosa en Dolores. En tanto, en varios puntos del país se replicarán los homenajes al fotógrafo asesinado, varios de ellos encabezados por colegas y periodistas de distintos medios.

Por su parte, la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra), junto con la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren), y el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), organizarán un acto a las 11 en la sede ubicada en Venezuela 1433, en el barrio porteño de San Cristóbal. También se descubrirá una placa en la localidad de El Bolsón, en la provincia de Río Negro, entre otros actos.

De cara a este nuevo aniversario del asesinato, por el que fueron enjuiciados y condenados ocho personas en un primer debate y una novena en un segundo, Gladys criticó a la Justicia y aseguró que existe "un sistema perverso manejado por seres humanos". "Hay una justicia escrita que está bien, pero los que la interpretan lo hacen mal", sumó la mujer al cuestionar que todos los asesinos de su hermano ya quedaron en libertad.

Cómo fue el primer juicio por el caso Cabezas

En aquel primer juicio por el caso Cabezas, el alegato de la defensa puso el foco en lo que denominaron la "indivisibilidad de la confesión", ya que los abogados Burlando y Juan Martín Cerolini entendieron que las confesiones de los "Horneros" debían ser valoradas en su totalidad, no solo en lo que fuera útil a la acusación.

Mientras que el alegato de la fiscalía fue el 20 de enero de 2020 y duró 10 horas, em tanto que el de los defensores fue el 24 de enero. Los otros fiscales que trabajaron con Castro fueron Luis Felipe De Felito -actual integrante de la Sala 1 de la Cámara de Apelaciones de Dolores, que rechazó cada uno de los planteos presentados por el defensor de los rugbiers Hugo Tomei en la causa Báez Sosa-, y Eduardo Campos Campos.

La sala del primer piso del palacio de los tribunales de Dolores, ubicados en la calle Belgrano 141, es la misma en que se desarrollan ambos debates orales. Tras las ocho condenas a perpetua dictadas en el primer juicio por el crimen de Cabezas, el Tribunal de Casación bonaerense redujo en 2003 las penas impuestas en base a la denominada la ley del "2x1" entonces vigente, que computaba doble el tiempo en prisión que habían pasado los acusados previo a ser sentenciados.

Fue así que los "Horneros", con excepción de Retana que murió en la cárcel, fueron beneficiados con morigeraciones de la prisión. En 2007, Braga y Auge violaron las condiciones de prisión domiciliaria y por orden de la Justicia volvieron a ser detenidos, aunque tiempo después volvieron a ser excarcelados. A su vez, en un segundo juicio por el caso, realizado en 2002, fue condenado a reclusión perpetua el comisario de Pinamar Alberto "La Liebre" Gómez por liberar la zona para que se pueda consumar el crimen del reportero gráfico.

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