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El Cachila fue absuelto por el crimen de Lola Chomnalez y afirmó: "Casi me matan"

El juez Juan Letrado Giménez Vera absolvió por falta de pruebas a Ángel Moreira, alias El Cachila, acusado del encubrimiento del crimen de la adolescente en Uruguay. 

La semana arrancó con una noticia que indignó a propios y extraños: la justicia uruguaya absolvió por falta de pruebas a Ángel Moreira, alias El Cachila, uno de los "cuidacoches" acusado del encubrimiento del crimen de Lola Chomnalez, la adolescente asesinada en diciembre de 2014 en la playa de Barra de Valizas. "La pasé mal, casi me mataron, pero bueno, la fui llevando. Pasé dos meses en el calabozo durmiendo en una bolsa de basura", contó al recuperar su libertad. 

En un fallo de 58 páginas, el juez Juan Letrado Giménez Vera, del 1er. Turno de Rocha, sostuvo que "no existe medio probatorio alguno en autos, que posibilite responsabilizar" a Moreira del delito de "encubrimiento, ni de cualquier otra conducta penalmente reprochable". "No hay pruebas ni de su participación en el homicidio imputado primariamente, ni en el encubrimiento cuya condena ahora se busca", señaló el magistrado.

También remarcó que el peritaje psiquiátrico de "El Cachila", arrojó que "presenta una tendencia a la mitomanía". "La conducta de Moreira no resulta atrapada en el tipo penal del delito de encubrimiento, dado que no conoció la existencia del delito anterior, ni ayudó, colaboró contribuyó o facilitó a su autor, con la finalidad de sustraerlo de la acción de Justicia", detalló el juez a pesar de que el acusado había dado tres versiones distintas del hecho.

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De acuerdo con el magistrado, el descargo del ex cuidacoches en determinados tramos y en cuestiones puntuales "carece de espontaneidad verosimilitud". "La sola voz de Moreira relatando hechos poco creíbles por un lado, y contradictorios con respecto a las pruebas que se han acumulado, demuelen cualquier estructura seria que pretenda responsabilizar con certeza jurídica a una persona de la comisión de un delito", afirmó.

Por último, el juez dispuso la "inmediata libertad en forma provisional y bajo caución juratoria" del acusado no haciendo lugar al pedido de 10 años de prisión que había realizado en mayo pasado la fiscal Jésica Pereira en el marco de un proceso escrito, ya que el crimen de Lola ocurrió antes de que en Uruguay se implementaran los debates orales como en Argentina. 

Ya en libertad,  El Cachila dialogó con el canal Subrayado de Uruguay y sostuvo que a él lo "llevaron drogado, hasta las manos" a declarar: "Nunca tuvieron pruebas contra mí", señaló y no dudó en señalar que hace "tres años y medio" que no puede ver a sus hijos, ya que durante ese tiempo también sufrió distintos problemas de salud.

 

Por otra parte, Juan Willman, uno de los abogados de los padres de Lola, sostuvo que “no hay pruebas" de que haya participado en el homicidio ni en su encubrimiento. A pesar de eso, aclaró que esperan que la fiscal Pereira apele el fallo de primera instancia del juez Giménez Vera. Cabe destacar que la causa se lleva adelante con el procedimiento penal uruguayo anterior, por lo que no hay "querella de parte" y ellos dependen de lo que disponga la fiscalía.

Por el crimen de la adolescente continúa detenido Leonardo David Sena, quien, según el fallo de hoy del juez Giménez Vera, en su declaración dijo que no conocía al "Cachila". "A través de material genético pudimos ubicar a una persona, que es quien depositó su material genético en la toalla que estaba en el interior de la mochila que llevaba Lola en su interior el día que falleció y en su documento nacional de identificación figura que es argentino", explicó el magistrado a fines de mayo.

Sin embargo, Giménez Vera aclaró que no puede "decir que el caso esté cerrado", ya que el acusado no admitió "haber dado muerte a Lola Chomnalez". "Está científicamente ubicado en el lugar del crimen. Reconoce haber tomado contacto con las pertenencias de Lola y que sustrae dinero de la mochila, reconoce lo que es imposible no reconocer porque la evidencia científica lo coloca en ese lugar, pero niega la autoría del crimen", manifestó Willman.

El imputado tiene antecedentes penales por otros dos hechos, fue detenido en el Chuy, en el límite de Uruguay con Brasil, y que distintos testigos señalaron que era frecuente verlo en la zona de Castillos y Rocha. Lola tenía 14 años cuando viajó a Barra de Valizas el sábado 27 de diciembre de 2014 y se alojó en la casa de su madrina, Claudia Fernández, quien se encontraba junto a su esposo, Hernán Tuzinkevcih, y el hijo de éste.

 

Al día siguiente, la adolescente desapareció cuando salió a caminar por la playa y dos días después fue encontrada asesinada a unos cuatro kilómetros de la casa, en una zona de médanos. La autopsia determinó que Lola murió por asfixia por sofocación y que presentaba varios cortes hechos con un arma blanca en distintas partes del cuerpo.

Para la fiscalía, la adolescente trató de escapar corriendo de sus asesinos, pero fue alcanzada, herida con un arma blanca y golpeada en la cabeza para finalmente morir asfixiada cuando, ante sus probables pedidos de auxilio, le apretaron la cara contra la arena. "El Cachila" fue detenido al comienzo de la investigación, pero quedó libre ya que dio negativo el cotejo de su ADN con el material genético encontrado en la toalla de la víctima.

Pero en 2019, la Justicia uruguaya lo volvió a imputar y lo detuvo como encubridor al concluir que "estuvo presente antes, durante y después del homicidio" de la adolescente. Desde entonces, los peritos de la Policía Científica continuaron con los cotejos de ADN con cada uno de los nuevos ingresados al sistema carcelario por otras causas y así llegaron al familiar del ahora acusado de ser el autor material del crimen.

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