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El dramático pedido de auxilio tras el tiroteo en Córdoba: "Lo tengo a Ferraro caído"

“Lo tengo a Ferraro caído, loco, lo tengo a Ferraro caído. Es de gravead. Tiene una herida a la altura del cuello, mándame colaboración”, con esas palabras un compañero de Franco Sebastián Ferraro avisó al resto de los policías que el oficial había sido gravemente herido tras un tiroteo con los delincuentes que de pesos de un departamento del barrio Nueva Córdoba, en la capital de la provincia.


Un oficial y dos delincuentes resultaron heridos tras un golpe comando en la ciudad Nueva Córdoba.

“Hay un oficial caído. No sabemos si hay más ‘saros’ dentro del edificio”, se escucha decir al agente y luego agrega desesperado: "Lo tengo a Ferraro caído, loco".

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Los hechos ocurrieron muy rápido. Luego de un aviso de un vecino del edificio ubicado en la calle Rondeau 84, la policía se presentó en el lugar en la madrugada del viernes para enfrentarse con los delincuentes que intentaban llevarse de uno de los departamentos un gran motín.

 

Sin embargo, cuando llegaron hasta la puerta de los departamentos, varios de ellos intentaron escapar, y los oficiales sólo tuvieron tiempo para dar comienzo a un tiroteo que impidiera que los ladrones se fugaran.

Por el enfrentamiento, dos miembros de la banda delictiva fallecieron y, Ferraro, uno de los policías que se había presentado en el lugar, perdió también la vida.

Ferraro perdió la vida en el tiroteo con los ladrones.

Quién era el policía fallecido

Franco Sebastián Ferraro asistió esta madrugada al barrio Nueva Córdoba sin saber que ese sería su último operativo policial. Tampoco sabía que una bala disparada en un enfrentamiento entre ladrones y oficiales iba a impactar de lleno en su cabeza, y que por eso, iba a perder la vida y el sueño de seguir adelante con la tradición familiar.

Cuando era joven, el papá de Franco decidió que quería ser policía y, tras muchos años en la fuerzas, "Quico", como lo llamaban sus conocidos, logró llegar a ser comisario.  Por eso mismo, una vez que se retiró, sus hijos decidieron seguir sus pasos y casi sin pensarlo, se anotaron en la escuela de policías.

Ferraro quiso ser policía como lo fue su papá.

Primero lo hizo el hermano de Franco y, después, él mismo siguió los pasos de sus referente.

Oriundo de San Carlos Minas, Ferraro tenía 28 años y hacía cuatro que prestaba servicios en la capital cordobesa, como cabo de la Sección Especial Operaciones Motorizadas (SEOM).

El cabo era oriundo de San Carlos Minas.

Sin embargo, no todo era trabajo en su vida, ya que también le daba un lugar muy importante al amor. Por eso mismo, de novio con una chica que vivía en su pueblo natal, usualmente recorría los 200 km que los separaban, sólo para verla.

Ante el terrible hecho, el fiscal Rubén Caro, a cargo de la investigación, señaló que los delicuentes eran "gente profesional", "muy preparada" para cometer este tipo de robos.

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