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Farré pidió el traslado de cárcel: lo manosearon, lo apodaron “bebé” y fue obligado a pagar un asado

El asesino de Claudia Schaefer denunció amenazas y golpes de otros detenidos en el penal de Bahía Blanca. 


El femicidio de Claudia Schaefer marcó un antes y un después en el historial criminal de Argentina por el nivel de violencia machista y lo siniestro del hecho. El 21 de agosto de 2015, la mujer fue a la casa que alquilaba en el barrio privado Martindale Country Club. Iba a retirar su ropa porque se había separado de Fernando Farré. Estaba acompañada por su abogado.

 

Cuando entró al vestidor de la vivienda, Farré entró detrás de ella, cerró la puerta con llave y la atacó. Le clavó los dos cuchillos que había agarrado de la cocina. Del otro lado, el abogado de la mujer oía los gritos de dolor. Hasta que hubo silencio. La mató en minutos, tras golpearla, apuñarla 66 veces y degollarla. Tras la autopsia determinaron que tenía 74 lesiones. 

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Después de un juicio con jurado popular, Farré fue declarado culpable el 6 de junio de 2017.  El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de San Isidro, a cargo del juez coordinador Esteban Andrejín, lo condenó a cadena perpetua. La pena quedó firma tras la decisión del Tribunal de Casación de la provincia de Buenos Aires en 2018 y fue enviado al sector B de la Unidad 4 de Bahía Blanca del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

 

Pero, hace pocas horas, el femicida pidió el traslado inmediato de dicho penal y será enviado a la cárcel de Campana o de San Martín. El abogado del empresario, Omar Saker, presentó un Habeas Corpuso en el que denunció que su cliente fue amenazado y golpeado por otros presos. ¿La razón? El asado de fin de año. 

 

De esa forma, el juez del Tribunal en lo Criminal N.º 2 de San Isidro, Alejandro Lago, aceptó el pedido de forma urgente. Primero le tomaron declaración a Farré a través de una videollamada y el caso comenzó a ser investigado. Igualmente, el traslado del femicida es inminente. 

 

La denuncia

 

Según el Habeas Corpus presentado por el representante de Farré, el femicida denunció que fue golpeado por dos internos de apellido Schneider y Vallejos el día 3 de enero. “Los golpes fueron en el cuerpo”. Además, afirmó que otro hombre, llamada Tasara, lo “manoseó” y lo apodó “bebé”. 

 

Por otra parte, Tasara, el mismo hombre que lo habría manoseado, lo habría obligado a depositar 100 mil pesos en una cuenta, que pertenecería a su hija, para realizar la compra de una asado para el pabellón. Según Farré con ese dinero compraron “ocho lechones, dos corderos, pollo y fruta”. Según Farré, la transferencia de dinero fue realizada a través de una billetera virtual. 

 

Lo llamativo es que el propio femicida se sacó una selfie con el asado, sonriente, en la previa del Año Nuevo, donde se ve la comida realizada en el patio del pabellón. Luego afirmó que hubo problemas de convivencia y que temía por su integridad. 

 

Por su parte, tras la confirmación de su traslado, su abogado celebró la medida. “Ahora podrá estudiar y ver a sus familiares”, afirmó Saker. Y afirmó: “También podrá contar con los medios para que le brinden el tratamiento adecuado a sus patologías, como arritmia, úlcera sangrante, hernia de esófago, taquicardia, hipertensión arterial, elevado colesterol, depresión crónica profunda y trastornos del sueño”.

 

Desde el penal sostienen que la denuncia de Farré estaría vinculada a una estrategia para forzar el traslado. Y afirmaron que no existen pruebas de los golpes, ni tampoco que haya pagado el asado de fin de año. 


 
Por fuera de estos problemas en la prisión, Farré fue denunciado por Jorge Césaro, su ex abogado.  Lo acusó de  hostigamiento ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 2 de San Isidro y hará una presentación ante el Ministerio Público Fiscal de la ciudad de Buenos Aires.

 

En una entrevista, Césaro relató: “Nuestro primer conflicto se produjo cuando me enteré de que los Farré nos estaban estafando a mí y a sus propios hijos, escondiendo 200.000 dólares. Mis conclusiones y mi reclamo de honorarios enfurecieron a Farré, quien, además de estar psicótico, no quiere ser trasladado a una unidad psiquiátrica porque en las cárceles bonaerenses goza de privilegios”.

 

Y siguió: “Farré es un psicótico peligroso, con personalidad múltiple, que se encuentra completamente desconectado de la realidad y que no tiene control sobre su accionar”. Además el letrado hizo una denuncia al Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), para que “se tomen medidas urgentes para contener el severísimo agravamiento de su estado de salud mental y de interrumpir los ilícitos que está cometiendo”.

 

En ese punto, el abogado contó: “Farré utiliza redes sociales como Instagram y Facebook para hacerse pasar por abogado y, desde ese rol imaginario, inventa interminables conspiraciones para asesinar a distintas personas e intenta defraudar a profesionales con supuestas contrataciones de servicios”.

 

Tras la denuncia de Césaro, se hizo una requisa en el calabozo de la Unidad 4 de Bahía Blanca, donde actualmente está alojado Farré, y se le secuestró un teléfono celular, que los reclusos podían usar desde abril de 2020 por la pandemia de COVID-19 Y la imposibilidad de ver a sus familiares. 

 

Pero no es la primera vez que Farré es denunciado por utilizar redes sociales para acosar a alguien. En junio de 2020, a Farré le secuestraron dos teléfonos que tenía en su celda. La medida fue por orden del juez del TOC N°2, Esteban Andrejin, luego de que la fiscal Carolina Carballido Calatayud y el abogado Jorge Sandro, en representación de la familia de Claudia Schaefer, denunciaran que el femicida hostigaba a testigos de la causa, a la hermana de la víctima y a su hija. 

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