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El inesperado descubrimiento del hombre asesinado "por error" que dejó en offside a los peritos

El cuñado de Jonatan Ezequiel Sagardoy encontró una bala dentro de su camioneta Peugeot Partner, la cual ya había sido peritada por la Policía Científica y devuelta a su familia.

El crimen de Jonatan Ezequiel Sagardoy (32), el inocente asesinado de un balazo en Villa Ballester por una de las ocho personas que lo persiguieron al confundirlo con un ladrón, sumó un nuevo capítulo. El cuñado de la víctima encontró una bala dentro de su camioneta, que ya había sido peritada por la Policía Científica y devuelta a la familia.

Hasta el momento, fueron detenidos Guillermo Nicolás Gómez (26), presunto autor del disparo, y Leandro Morales (29), alias “el Búfalo”, acusado de ser el dueño y conductor de una de las motos que persiguieron y participaron del crimen del empleado del Easy.

Si bien el fiscal de la causa, Fabricio Iovine, de San Martín, todavía busca determinar cuál fue el arma empleada en el crimen –ya que la misma no fue secuestrada en la causa y tampoco entregada por el único imputado cuando quedó detenido- el hallazgo de los familiares de Sagardoy podría permitirle a la Justicia avanzar en la investigación del caso.

Y es que en la autopsia que se le realizó a la víctima no se pudo secuestrar ningún proyectil y desde el hospital Eva Perón de San Martín señalaron que en ninguna operación a la que fue sometido Sagardoy le extrajeron la bala homicida. Además, los peritos –según el informe- no encontraron el proyectil en la camioneta Peugeot Partner y en la zona del crimen.

Esto imposibilitó, hasta ahora, cualquier avance hasta que Oscar Olivieri, el cuñado de Sagardoy, encontró una bala en la caja de la camioneta de la víctima que en su momento, señalaron, no fue encontrada por los peritos que revisaron el vehículo.

Se trataría del primer proyectil que ahora quedó secuestrado en el marco de la causa, ya que la bala que mató a Sagardoy no pudo ser extraída en el hospital donde atendieron a la víctima ni fue recuperada luego en la operación de autopsia.

El hallazgo de la bala se produjo el martes por la mañana, cuando Olivieri revisó a fondo la caja de la camioneta Peugeot Partner de su cuñado, que ya le había sido entregada a la familia después de las pericias. “Me puso a buscar a fondo, corrí los asientos y encontré la bala en el piso de chapa de la camioneta, junto a algunos fragmentos de vidrio de la luneta trasera. Yo sabía que no podía ser que no apareciera la bala”, sostuvo.

Además, remarcó que de inmediato se comunicó con la Policía y la fiscalía para que vayan a secuestrar el proyectil. “Pensé que estaría entre la ropa y las cosas que había y la encontré”, explicó, sin poder creer que los peritos no la hayan podido encontrar durante la inspección que le realizaron al vehículo.

Fuentes de la investigación revelaron que la presunción a partir del sitio del hallazgo es que ese sea el proyectil que destrozó la luneta trasera, hirió al amigo de Sagardoy que lo acompañaba en el asiento trasero y, luego de algún rebote, quedó en el piso del vehículo.

Esta bala es la primera que quedará incautada en el expediente que tiene a su cargo el fiscal Iovine. Es que si bien en la historia clínica del Hospital Eva Perón, donde Sagardoy fue atendido hasta que murió tras dos días de agonía, figuraba que el paciente tenía el proyectil alojado en el cuerpo, cuando el cadáver fue sometido a la autopsia, los forenses no lo hallaron.

Iovine convocó a declarar a los médicos del hospital que trataron a Sagardoy y la profesional que lo operó afirmó que la bala estaba alojada en la pared abdominal y no la pudieron extraer.

Las tomografías secuestradas de la historia clínica también revelan que el proyectil estaba dentro del cuerpo, por lo que ahora Iovine le tomará declaración a los médicos forenses de la Policía Científica que practicaron la autopsia para aclarar qué pasó con esa bala.

El principal imputado, Guillermo Nicolás Gómez (26), reconoció que bajó a increpar a Sagardoy con un arma y se refirió a ella como “la 40”, al aludir al calibre de la pistola que, según dijo, él nunca disparó, pero tomó de la camioneta en la que viajaba.

Además, hace cuatro días que está prófugo un tercer implicado, identificado como Cristian Biasutti, quien según la investigación, viajaba junto a Gómez en otra camioneta Partner -como la de la víctima-, y se sospecha podría ser el dueño del arma.

El hecho ocurrió a las 0.20 del 31 de agosto pasado en la esquina de Montevideo y San Pedro, de Villa Ballester, partido de San Martín, donde Sagardoy llegó en su camioneta Partner gris para asistir a un encuentro con amigos.

Cuando frenó, fue rodeado por cuatro vehículos de los que bajaron dos personas a intimidarlo, pero aceleró creyendo que se trataba de un robo y sin mediar palabra le efectuaron un disparo que le ingresó por la axila derecha, y luego un segundo balazo que le destrozó la luneta trasera e hirió a un amigo que lo acompañaba. Herido, Sagardoy condujo hasta el hospital Eva Perón, donde agonizó dos días y murió el 2 de septiembre por la tarde.

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El cuñado de Jonatan Ezequiel Sagardoy encontró una bala dentro de su camioneta Peugeot Partner, la cual ya había sido peritada por la Policía Científica y devuelta a su familia.