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Un homenaje a lautaro leandro

El último adiós a "Lato", el rapero asesinado que buscaba representar a Villa Fiorito: “¡Quiero justicia!”

Al joven, que fue asesinado por la espalda en Santa Fe, le cortaron todos sus sueños en un instante. 

En el sur del conurbano bonaerense está el municipio de Lomas de Zamora, el cual se encuentra separado de la Ciudad de Buenos Aires por el arroyo conocido como Riachuelo. Sobre sus costas se ubica el barrio de Villa Fiorito, un lugar que pasó a la fama mundial por ser la cuna del mejor jugador de fútbol de la historia: Diego Armando Maradona.

El 10, como diría el Potro Rodrigo en su canción sobre él, "llenó de gloria" ese suelo y es, sin lugar a dudas, la persona más famosa del lugar. Detrás de su historia, además, está el sueño cumplido de nacer en la pobreza y lograr ser el mejor de todos en lo suyo. Muchos chicos que vienen de allí cuentan con ese mandato y llevan esa bandera con el fin de poder lograr lo imposible con su propio esfuerzo.

La numerosa despedida que recibió este último martes el cantante de rap Lautaro "Lato" Leandro, que tuvo como el futbolista la cuna allí, es el testimonio de lo que le dolió a sus vecinos que un disparo artero haya puesto fin a su vida y a su potencial éxito artístico junto a su agrupación musical, la F10rito Family.

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"Mi hijo era una persona que despertaba ese tipo de cosas", aseguró Leonardo Leandro, el padre del joven. "En lo artístico tenía muchos deseos de triunfar y destacarse, y estaba seguro que lo iba a lograr. Lamentablemente no pudo ver el éxito por los salvajes que decidieron truncarle la vida", agregó. Hasta el momento hay un solo detenido, aunque no se descarta que hayan más en las próximas horas, fundamentalmente porque habían dos personas disparando.

Los hechos

El fin de semana pasado, Lato había viajado a comprarse una moto usada al sur de la ciudad de Santa Fe. Él añorada y venía buscando la Honda Tornado de 250 cc. desde hacía mucho tiempo y la encontró a un precio mucho más accesible a 500 kilómetros de su hogar. Fue entonces que le pidió a su hermano Iván que lo acompañe a buscarla en auto y ambos fueron el domingo temprano junto a otra pareja amiga.

La compra iba a concretarse en una vivienda de la calle Larrea al 1.600. Había llevado una Playstation como intercambio y parte de pago. Cuando se bajó, se dio cuenta que lo querían robar y, por instinto, salió corriendo. Alcanzó a pedirle a su hermano que se vayan, pero a la media cuadra un disparo le atravesó desde la nuca toda la cabeza, mientras que un segundo proyectil impactó en la consola que llevaba.

Su hermano bajó a asistirlo, aunque antes le robaron el celular del bolsillo. A él también comenzaron a dispararle; dos balazos en el auto demuestran esto. Estaban dispuestos a matar. Y así lo hicieron. El hermano del cantante alcanzó a subirlo al auto y lo trasladó -junto a un vecino- al hospital. Para colmo, la policía local lo demoró a él.  "Yo cuando vi a mi hijo me di cuenta que no iba a salir de esta, con los litros de sangre que había perdido y que habían quedado en la ropa de su hermano. Él no quería dejarlo solo, pero Lato estaba determinado a irse como fuera", confesó el papá de "Lato". 

"Esos hechos vienen aconteciendo en la zona, y no querían que se sepa. No sé si no avisaron o simplemente demoraron hacerlo. Eran dos personas, pero también veían gente que le parecía sospechosa que se acercaba al lugar y miraba. Gente que estaría actuando, porque efectuaron muchos disparos, y pegaron en el auto al menos dos", relató el padre, visiblemente conmovido. 

La despedida

Leonardo y su esposa decidieron donar los órganos de Lato. Una decisión que grafica lo solidario que fue en vida. Eso y los trámites correspondientes demoraron el traslado de su cuerpo y su llegada al barrio que lo vio crecer. Luego, una vez allí, se encontraron con más de 600 personas que se habían acercado a despedirlo.

"Durante las cincuenta cuadras de la caravana de mi hijo, la gente salió a la vereda para despedirlo. Una de las calles del cementerio es lindera con el municipio de Lanús, y también desde ahí había vecinos que vinieron", detalló su padre. Y luego agregó: "A nosotros nos deja en claro que la música no tiene fronteras, pero tampoco los buenos modales y el respeto, porque él era eso".

La gran concurrencia se podía esperar porque era un joven muy conocido en la zona, que cuando abrió el show que dio su colega L-Gante hace unos meses, copó el lugar de vecinos y muchísimas personas que se acercaron a verlo. "Toda la gente tenia un aprecio muy considerable hacia el, no sólo los más jóvenes. Siempre los asistía a todos con una sonrisa, muy educado, saludaba a todo el mundo con mucho respeto. No hacía distinción de grandes y chicos", afirmó el papá.

Lato y La F10rito Family

Lautaro Leandro fue despedido esta semana, pero su música quedará por siempre. Los cuatro años de grabaciones y temas musicales que sacó solo o junto a sus amigos de la F10rito Family estarán guardados para que lo recuerden las próximas generaciones en su canal de Youtube.

El fallecido tenía un carisma especial, relatado por todos los que lo conocieron, tal como se pudo ver en las decenas de comentarios saludando y despidiéndolo. "Ayer y hoy pasaron muchos chiquitos, nosotros tenemos enfrente una escuela, y hace que mucha gente cruce todos los días", contó el papá. "Mañana (por el viernes) va a haber un cumpleaños de un nene de nueve años que le había pedido a los papás que quería a la F10rito Family y quería que vaya Lato a rapear con él. Mi hijo ya se había comprometido e iba a estar", detalló Leandro.

Su rol social

"A pesar de todo lo que aconteció, lamentablemente para nosotros la vida sigue. No nos queremos enfermar", confesó Leonardo Leandro, de 56 años. Él, después de enterrar a su hijo, tuvo que salir a enfrentar la vida como todos los días. El último jueves, mientras hacía las compras en un supermercado, tuvo dos acercamientos que le alegraron el corazón. "Un chiquito de 14 años vino y me dijo que le pidió a su mamá que lo interne, porque así se lo había pedido Lalo. Más tarde se acercó la madre de otros chico de 16 años, que no se quería internar, y ahora se había animado en honor a lo que la había dicho mi hijo", contó.

El rol que cumplía como trabajador del área de Salud de la Municipalidad de Lomas de Zamora le había abierto muchas puertas y había despertado en él, el interés por ayudar lo más que se podía desde su lugar. A eso se sumaba su perfil musical y lo que hacían con sus amigos en todo el barrio.

"Nunca más vamos a tener a nuestro bebé, porque tenía 22 años pero era una criatura para nosotros", contó Leandro y concluyó, muy afectado: "Quiero justicia para mi hijo, pero no de una manera egoísta, quiero que no le vuelva a pasar a nadie más algo así".

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