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"Estaba en el piso temblando”: qué declaró el amigo de la estudiante de medicina asesinada a golpes

Los agujeros negros de su relato y las hipótesis de la Justicia.

El caso de María Agustina Fernández, la estudiante de medicina de 19 años que fue asesinada a golpes de manera feroz dentro de un departamento en Cipolletti, sigue en etapa de investigación y los ojos del equipo de fiscales conformado por Martín Pezzetta, Julieta Della Cha y Rocío Guinazú Alaniz, a cargo de la causa, se posaron en Pablo Parra, el hombre que vio con vida a la joven por última vez.

Agustina falleció el martes por la noche a causa de las graves lesiones en su cuerpo. Los médicos del Hospital Pedro Moguillansky le habían diagnosticado muerte cerebral por el salvaje ataque. El hecho ocurrió el pasado sábado 5 de junio, entre las 19 y las 22 horas, en una casa ubicada en la calle Confluencia al 1300. Allí estaba Agustina, totalmente sola, esperando que Parra, el dueño de la casa, volviera.

Según las primeras versiones, el hombre había salido -sin su celular- a comprar la comida. En ese momento, según declaró, delincuentes entraron en el domicilió, la golpearon salvajemente y escaparon con los celulares de ambos y aproximadamente 1000 dólares que estaban en el lugar. La fiscalía sospecha que la estudiante de medicina se habría defendido del ataque, porque sus manos tienen marcas compatibles con un intento de resistencia. 

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De hecho, la mano izquierda de la estudiante estaba quebrada producto los golpes que recibió. Cuando el dueño de la casa finalmente volvió con la comida en la mano -de acuerdo con su primer relato ante las autoridades- se encontró con la espeluznante escena: la joven de 19 años se hallaba totalmente desfigurada, rodeada de sangre y completamente inconsciente en el piso. 

Rápidamente dio aviso al 911 y una ambulancia la trasladó al hospital más cercano, donde fue sometida a toda clase de pruebas, sobre todo de presencia de reflejos, para determinar la presencia de actividad cerebral, algo que fue descartado con un último estudio. "Desgraciadamente hoy tenemos que decir que no; es muy triste la situación que nos toca vivir”, dijo la directora del nosocomio. 

Pero si bien por ahora la principal hipótesis que se investiga es la de un robo, los fiscales no descartan otros posibles móviles del ataque. Mientras esto ocurre, Parra -que trabaja en una empresa de servicios petroleros- dialogó con la radio LU19 y había acordado cenar con Agustina y que en ese momento, cuando los delincuentes entraron a su casa, había salido a hacer unas compras.  “Le dije que entrara, que yo iba a comprar una cosas y volvía enseguida”, contó.

De acuerdo a su versión, conoció a Agustina en marzo de este año y relató que la noche del sábado arregló una cena con ella. Cerca de las 19 de aquel día, se la encontró en el portón del edificio con otro vecino y le ofreció pasar a su vivienda. “Entonces ella fue a su departamento, bajó a los cinco minutos y se quedó sola en mi departamento. Y yo me fui enseguida”, relató.

El hombre sostuvo que se demoró porque fue a lo de su padre a devolver una parrilla, luego pasó por una heladería y, antes de regresar, también compró unas cervezas en una despensa a la vuelta de su casa. “Desde que me fui hasta que volví habré tardado una hora”, dijo el también vecino de Agustina, quien no se llevó consigo su teléfono celular y dejó sola a la estudiante de medicina en su casa. 

Al regresar, abrió la puerta y quedó “shockeado” al ver a la joven de 19 años tendida en el suelo y totalmente inconsciente. “Cuando ingreso a mi domicilio, noto la luz apagada del departamento y me encuentro con Agustina que estaba tirada en el piso. Estaba como temblando, convulsionando. Prendí la luz de la habitación, que estaba toda revuelta, y también noto que había un tendedero tirado en un patio interno”, detalló.

Y siguió: “Fui al patio que tengo cercado con alambre de púas y noto que el perimetral estaba tirado del otro lado. Hay una parrilla que da a un baldío en donde hay una casa que está en construcción. Me subí y vi que había una escalera parada para el ingreso al patio”. Al culminar la secuencia, Parra dio aviso a la Policía y pidió ayuda a sus vecinos, pero “una estaba durmiendo y otro estaba lavando ropa en el lavarropas”.

Sobre el robo, aclaró que los delincuentes se llevaron los teléfonos de ambos,  una copia de la llave del departamento que le había dado a la estudiante para que ella pudiera utilizar su lavarropas cuando lo quisiera, dinero en efectivo, un bolso deportivo y algo de ropa. "Se llevaron mil dólares, un rosario de plata grande y después ropa y los celulares”, destacó.

El amigo de la víctima dijo que “al inquilino anterior le entraron dos o tres veces a robar” y que desconoce si lo “anduvieron marcando”. “Por ahí me vieron salir en mi auto o me vieron andando con la camioneta de mi empresa. Intenté hablar con los padres de Agustina. Fui al hospital con mis viejos y ellos me dijeron que no era el momento para hablar”, contó Parra y dijo sentirse “muy angustiado” por toda la situación.

En las últimas horas, Parra fue señalado por ciertos de internautas en las redes sociales como el principal sospechoso del femicidio por lo inverosímil que parece su historia. Por esta razón, optó por salir a defenderse públicamente y relatar abiertamente todo lo que atravesó. “Vi que me escracharon por las redes sociales grupos feministas y la información al principio estaba mal. Nadie sabe cómo realmente fue”, sentenció. 

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