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Feroz ataque de una patota de rugbiers a la salida de un pub en Tucumán: "¡Casi me matan!"

Santiago Elio Pintos tiene dañada la mandíbula, sufrió traumatismos, hematomas, cortes en diferentes partes del cuerpo y tiene dificultades para comer. 

Una nueva y brutal paliza de parte de una patota de rugbiers del Club Huirapuca de , cuna de varios Pumas, a un joven estudiante de Educación Física se convirtió en noticia en las últimas horas. El feroz ataque ocurrió a la salida a la salida del pub “La Bodega”, situado en calle Moreno, entre Presidente Roca y Colón, el último lunes a la madrugada, cuando la víctima identificada como Santiago Elio Pintos acababa de festejar su cumpleaños número 25.

 

Cuando se disponía a regresar a su casa, Pintos fue interceptado por al menos seis hombres de entre 19 y 24 años, los cuales lo golpearon, lo patearon en el piso y lo arrastraron durante varios minutos. La cruda secuencia quedó registrada por dos cámaras de seguridad que se encontraban en la zona y fueron compartidas por amigos de la víctima, luego de que la Justicia no citara a declarar a ninguno de los agresores a pesar de las crudas imágenes. 

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De acuerdo con algunos medios locales, Pintos se encontraba celebrando su cumpleaños con un grupo reducido de amigos dentro del reconocido pub en pleno centro de Concepción. A pocos metros, había una larga mesa ocupada por jugadores de rugby, quienes se acercaron directamente al agasajado y lo empezaron a increpar bajo la excusa de que Pintos "le había pegado" al hermano de uno de ellos.

La víctima explicó que estaba en la planta alta del establecimiento cuando divisaron "a un grupo de personas grandes que estaban ahí". "Nosotros ni lo mirábamos, estábamos en la nuestra. Hasta que una de estas personas se acercó a mí y me empezó a amenazar. Me increpó acusándome de que yo había golpeado a su hermano y me amenazó diciéndome que me iba a tirar por el balcón”; comenzó explicando Santiago.

Y agregó: “Posteriormente decidimos irnos con mi hermano y nos quedamos hablando con el encargado del local en la vereda. Me dijeron que nos vayamos que esa gente que me amenazaba era mala y que nos podían pegar. En ese momento bajaron estos tipos y sin decirnos nada me comenzaron a pegar. Casi me matan. Estoy muy indignado. Yo tenía miedo por mi hermano que es menor y que es indefenso. Le pegaron por la espalda”.

El cruce entre ambos grupos cobró tal notoriedad que los empleados de seguridad los separaron. “Yo nunca peleé con nadie, se habrá confundido, o quizás tenía intención de golpear o pegar, estaban violentos. Luego de ese encare, nos separaron los chicos del lugar; el tipo me dio la espalda y se fue, pensé que ahí había quedado todo, en un mal entendido", le contó la víctima al portal El Tucumano.

En su afán de evitar una nueva agresión de parte el numeroso grupo de rugbiers del Club Huirapuca, Pintos y sus amigos estuvieron cinco minutos más en el pub y decidieron irse cada uno por su lado. "Habremos estado cinco minutos más en el bar y salimos porque quería evitar un nuevo conflicto. Pero estos tipos salieron y nos alcanzaron en plena vereda", contó Santiago.

Las cámaras de seguridad registraron toda la secuencia: sin mediar palabras, los agresores atacaron en manada. Un grupo de entre cuatro y seis personas golpearon a Pintos y lo arrojaron con fuerza hacia el suelo. Allí, lo patearon, uno de ellos le puso la rodilla en el cuelo y el resto siguió golpeándolo indefenso en el piso. En las imágenes se ve claramente como le pegan, lo patean y lo escupen.  

Las cámaras también captaron el momento en que otros jóvenes intentan interceder para evitar que continúe la golpiza de la patota, mientras la víctima logra ponerse de pie y salir corriendo del lugar. “No entiendo qué pasó, porqué me atacaron de esa manera entre tantos. Tenía miedo por mi hermano, tenía mucho miedo de que le hagan algo. Pero, la verdad que podría haber muerto”, afirmó Pintos.

Si bien explicó que no quedó internado por los golpes que recibió, reveló que producto de la golpiza tiene dañada la mandíbula, sufrió traumatismos, hematomas, cortes en diferentes partes del cuerpo y tiene dificultades para comer. 

A pesar de la denuncia, los videos y las evidentes secuelas que sufrió la víctima a casi tres días de la espeluznante agresión, ninguno de los agresores ni siquiera fue citado a declarar. "Esta gente no puede andar suelta así. Si hubiera sido otra persona de contextura física más chica la podrían haber matado. Yo pude defenderme. Esperemos que esto evolucione y que no quede impune”, cerró.

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