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Qué dice la causa

La historia de Tom, el perro que le secuestraron a García Belsunce y por el que Carrascosa se negó a pagar un rescate

La desaparición del animal fue mencionada en el primer juicio y para Carlos Carrascosa podría ser una prueba contra Nicolás Pachelo, el ex vecino del country Carmel que ahora será juzgado por el homicidio de María Marta.

La historia del “perro Tom” es una de las más curiosas que emergieron del documental “Carmel: ¿quién mató a María Marta”, la serie de cuatro capítulos que es furor en Netflix y que reconstruye el crimen de García Belsunce, cometido en octubre de 2002 en su vivienda del exclusivo country de Pilar. El secuestro de la mascota fue una de las pistas que, para el viudo, Carlos Carrascosa, apuntaba directamente contra Nicolás Pachelo, el ex vecino del barrio que ahora, 18 años más tarde, comenzará a ser juzgado por el homicidio criminis causa.

El perro Tom era un labrador color negro que María Marta García Belsunce y Carlos Carracosa habían adoptado tiempo antes de que ocurriera el crimen. Pero un día, meses antes del homicidio de la socióloga que trabajaba en Missing Children, el pequeño perro desapareció de un momento a otro y nunca se supo más nada.

Increíblemente para los tiempos que corrían, Carrascosa y García Belsunce fueron contactados por los presuntos secuestradores, que les pidieron un rescate por Tom. En el documental, el viudo – condenado por el homicidio calificado y luego absuelto – cuenta que les pidieron 5.000 pesos de rescate y que él no accedió a pagar, bajo el argumento de que un día la secuestrarían a ella y también le pedirían dinero a cambio de liberarla.

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Lo cierto es que la historia del perro Tom, que nunca apareció, formó parte incluso de las declaraciones testimoniales durante el juicio a Carrascosa y hasta como parte de uno de los planteos que hizo el viudo a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) para pedir la revisión de la condena a prisión perpetua.

Ocurre que ese detalle servía para apuntar hacia Pachelo, quien ya había sido señalado por varios robos en el interior del country en el interior de viviendas, aunque su coartada fue declarar que al momento del crimen no se encontraba en el barrio, sino que estaba en la Ciudad de Buenos Aires. Luego la investigación determinó que se fue después de la hora en que fue cometido el homicidio de María Marta.

García Belsunce lo había acusado por el robo del perro y por haberle reclamado un rescate de 5.000 pesos. Tanto en el documental como en las últimas entrevistas que brindó – la última este lunes en Radio 10Carrascosa aseguró que se trató de un homicidio cometido en ocasión de robo. De hecho, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 4 de San Isidro tiene previsto comenzar a juzgar a Pachelo y dos custodios del country, Roberto Glennon y José Ramón Ortiz, por los delitos de robo agravado por el uso de armas en concurso real con homicidio criminis causa (un homicidio que fue cometido para tapar otro delito, en este caso un robo).

La historia del perro además salió a la luz en el primer juicio por el crimen de García Belsunce, en el que Carrascosa fue condenado a cinco años y medio de prisión por el encubrimiento del homicidio, a pesar de que el fiscal Diego Molina Pico lo acusó por el homicidio calificado y por el encubrimiento. El dato fue aportado por Fabricio Courages, quien trabajó como jardinero de la vivienda de Carrascosa y María Marta y habló del perro Tom como un “cachorro al que María Marta adoraba”.

Courages relató en las vísperas del juicio que María Marta incluso había empapelado el barrio con fotos del animal para tratar de recuperarlo donde señalaba que tenía una lastimadura en una de las patas por lo cual era fácil de reconocer.

Según relató el jardinero, esa lesión había sido provocada involuntariamente por él cuando trabajaba cortando el pasto y sin querer no vio que el perro estaba durmiendo y le lastimó una pata con la cortadora de césped. Contó incluso que una de las mucamas lo ayudó a asistir al perro y que luego él mismo pagó todos los medicamentos.

En el primer juicio oral, además, se habló del secuestro del perro. La empleada de la casa de Pachelo, Cristina Barrientos, dijo que otra empleada de Pachelo le había confesado que su patrón había mantenido al animal oculto en un baño. Luego surgió el testimonio de Florindo Cometto, un cuidador que relató que Pachelo le había llevado a un labrador negro igual a Tom que luego él vendió porque el hombre nunca le pagó por los servicios.

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