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La madre de Lucio y su novia fueron golpeadas por otras presas en la cárcel de San Luis

Ambas debieron ser aisladas.

Tras el asesinato de Lucio Dupuy, el pequeño de cinco años de La Pampa, la opinión público estuvo conmovida. El chiquito vivió un calvario y  tantos su madre  Magdalena Espósito Valenti y por su novia Abigail Páez son las principales sospechosas de haberlo asesinado a golpes y haberlo torturado y abusado sexualmente. 

 

Tal fue la indignación en La Pampa que la pareja debió ser trasladada al Complejo Penitenciario N.º 1 de San Luis. En Santa Rosa habían roto tres patrulleros y destrozaron la comisaría donde estaban las dos mujeres. 

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En las últimas horas se supo que Magdalena y Abigail fueron golpeadas por otras reclusas que se cruzaron en uno de los sectores del penal. La noticia fue confirmada por las autoridades del lugar. En ese sentido, una fuente del Servicio Penitenciario aseguró que estuvieron cerca de “lincharlas”. 

 

 

Después de sufrir algunos golpes, la madre del nene asesinado y su pareja fueron aisladas en otro sector. Antes fueron atendidas en el hospital interno del penal, donde les habrían curado algunas heridas. 

 

De acuerdo con el estudio forense, que comenzó a las 6:10 del sábado, Lucio falleció a causa de una hemorragia interna provocada por múltiples traumatismos: tenía un golpe compatible con una patada en el muslo de su pierna derecha, quemaduras de cigarrillos de larga data y mordeduras recientes. “En 27 años de trabajo nunca vi algo así”, declaró Juan Carlos Toulouse, el médico que comandó la autopsia.


Pero además, la autopsia al menor evidenció que fue víctima de reiterados abusos sexuales, algunos recientes y otros de larga data, y que la muerte se produjo entre las 20.30 y las 21.30 del viernes. La autopsia detectó además que Lucio había sufrido un fuerte golpe que le afectaba la cadera, el glúteo y la pierna. "Le dificultaba caminar, tenía una data de 7 a 8 días", contaron fuentes del caso.

 


Según reza en el historial médico del chiquito, el 15 de diciembre de 2020, Lucio fue ingresado a la guardia del hospital por “traumatismos de miembro superior” y una “fractura expuesta en dedo de la mano”. Tres días después, un informe del hospital Lucio Molas de Santa Rosa complementa ese diagnóstico: le encontraron una “fractura a nivel de la muñeca y de la mano” y “fracturas en otros huesos del carpo”. El 22 de enero de 2021, en una salita del barrio Río Atuel, constataron que presentaba “traumatismos de miembro superior”.

 

Poco más d euna semana después, ingresó al Hospital Evita con más golpes en su cuerpo. Tenía cortes aunque no especificaron dónde. En tanto. El 23 de marzo, la última consulta antes de su crimen, entró por un golpe y le diagnosticaron una deformidad en el dedo que se genera por una fractura ósea de la falange distal. Tenía fracturas de todo tipo en brazos, muñecas y dedos. 

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