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Giuliana, la víctima de Alexis Zárate: "Tuve que aislarme, mientras que ellos seguían jugando"

Luego de la detención del ex Independiente, la joven decidió hacer un descargo y contar cómo vivió todo el proceso judicial. 

"Atravesé un proceso judicial de 6 años, del cual quiero relatar lo que me dejó, para que aquellos que no conozcan el proceso, como yo en ese momento, sepan de qué se trata y que, de acá en más, pueda mejorar el trato de la Justicia y de la sociedad en general respecto de las víctimas".

La que habla es Giuliana Belén Peralta. Hace más de seis años, la joven denunció que había sido violada por el ex jugador de Independiente, Alexis Zárate, quien finalmente fue detenido el pasado 3 de julio, mientras se encontraba en su casa ubicada en la zona de Piñeyro, Avellaneda.

A través de unos audios a los que tuvo acceso BigBang, Giuliana relató el padecimiento y el calvario al que fue sometida a causa del lento proceso judicial, embarrado por los abogados del futbolista y, según denuncia, por el fiscal Guillermo Castro, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 4 descentralizada de Avellaneda, a quien acusa de omitir declaraciones en la causa para beneficiar al defensor. 

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Todo ocurrió en marzo de 2014, cuando el ex  jugador de Independiente, Martín Benítez, y Giuliana Peralta, quien por entonces era su novia, fueron a bailar a un boliche de Quilmes y regresaron al departamento de Alexis Zárate, compañero del jugador en el conjunto de Avellaneda, ubicado en Brandsen al 5900, en Wilde, donde tuvieron relaciones sexuales. 

La pareja se quedó dormida y fue en ese momento cuando Zárate ingresó a la habitación y abusó de la mujer, quien se despertó, comenzó a “forcejear con él y a gritar" para que Benítez se despertara. Desde ese momento, Giuliana comenzó a transitar un calvario provocado, no solo por el despreciable accionar de Zárate, sino también a causa de una justicia lenta, dudosa y aveces muy parcial.

Sin ir más lejos, la víctima tuvo que esperar seis largos años para conseguir la justicia que tanto anhelaba. Después de más tres años de instancias legales, en septiembre de 2017, la joven ganó el juicio y el futbolista fue declarado culpable del delito de “abuso sexual con acceso carnal” y condenado a seis años y medio de prisión. Pero el cumplimiento de la condena no se hizo efectiva gracias a las sucesivas apelaciones de sus abogados.

Los letrados Gonzalo Falco y Joaquín Gabriel Casabayo, a cargo de la defensa de Zárate, interpusieron un recurso casatorio. Fue el Tribunal 1 de Lomas de Zamora quien ratificó que Zárate continuaría en libertad hasta tanto se expidiera la Suprema Corte provincial bonaerense. Sin embargo, en aquella oportunidad al futbolista se le prohibió salir del país y acercarse a la víctima.

La defensa del jugador también articuló recursos extraordinario de inaplicabilidad de ley ante la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires. En octubre de 2018, la Cámara de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires había hecho lugar a una apelación presentada por la defensa de Alexis Zárate y le permitió seguir libre hasta que se pronunciara la Suprema Corte de Justicia bonaerense.

Un año más tarde, la Suprema Corte Bonaerense confirmó la condena de seis años y medio de prisión por violación. En aquel momento, la abogada de la víctima, Raquel Hermida Leyenda, pidió la detención inmediata del ex defensor Independiente ​y Temperley, la cual no se concretó a causa de otro Recurso Extraordinario, esta vez Federal, presentado por la defensa del futbolista y que fue rechazado en las últimas horas.

Pero  el 2 de julio de este año, la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires resolvió desestimar -por inadmisible- este pedido, por lo que finalmente al día siguiente se concretó la detención de Zárate por pedido del fiscal de juicio, Ramiro Varangot. "A pesar de haber recibido mensajes de parte de Martín Benítez (su por entonces pareja) y Nicolás Pérez, de que por favor no denuncie, yo quise hacer la denuncia igual", cuenta la víctima.

Y sigue: "Ahí fue cuando comenzó mi segunda tortura: me llevaron a hacer hisopado vaginal y anal, y otras pruebas físicas, por un médico hombre. ¿Se entiende? ¡Un hombre! Después de haber sido violada, tener que pasar por un médico hombre, desnuda. También fui al hospital y clínicas para que me realicen los estudios de protocolo, comencé terapia y tuve que conseguir un abogado".

Según relató, fue llamada en varias oportunidades por la Fiscalía para declarar y fue citada para realizarse las pericias psicológicas y psiquiátricas tres veces cada una, debido a que los abogados de Zárate con "sus jugadas" lograban anularlas. "Las pericias duraban dos horas cada una, donde te hacen relatar el hecho, preguntas y varios tipos de test. Un estilo de evaluación", contó.

En ese sentido, Giuliana señaló que las pericias las tuvo que hacer reiteradamente "gracias a que el fiscal de la investigación de Avellaneda (por Castro) parecía no conocer el protocolo": "Tuve que cerrar todas las redes sociales y aislarme en una pequeña burbuja de contención que fueron mi familia y mis amigos. Mientras que Alexis Zárate y Martín Benítez seguían jugando en Independiente como si nada hubiese pasado. ¿Saben cuánto me dolió?".

Durante su descargo, la joven contó que al cambiar de representante legal -contrató los servicios de Raquel Hermida Leyenda- se dio cuenta que habían muchos "arreglos internos con los que fueron intervinientes" hasta ese momento. "Llegamos a juicio en septiembre de 2017. Unos días antes me citó el fiscal del juicio, que me hizo unas preguntas muy incómodas y especificas de la violación", explicó.

Y continuó: "El juicio duró una semana, fue la peor semana de toda mi vida. Intentaron difamarme en todo momento, hasta llevaron al juicio al mismo médico psiquiatra que llevaban a las pericias para entorpecerlas. Para hablar de posiciones sexuales y no sé qué más. Quise presenciar todo el juicio, por más de que podía no hacerlo. Vi cada testimonio y mi alma se destrozaba un poquito más con cada cosa que escuchaba".

Fue entonces que denunció que el fiscal Castro había retirado el testimonio de su primo de la causa: "Antes de terminar el juicio, nos dimos cuenta que había un testimonio de mi primo, que jugaba en Independiente, que por obra de magia desapareció. Encontramos una copia de ese testimonio entre nuestros papeles. El fiscal de la investigación de Avellaneda omitió declaraciones en la causa". 

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Finalmente, Giuliana contó que "le dolió" el extenso proceso que llevó a la detención de Zárate y reveló cómo se enteró de la misma: "Me enteré cuando volvía del trabajo, manejando, sola. Empecé a llorar tanto, como esa mañana intentando volver a mi casa. Logré llegar a mi casa y se acercó mi familia a contenerme como lo hicieron todos estos años", concluyó. 

El descargo completo de Giuliana Peralta

Atravesé un proceso judicial de 6 años, del cual quiero relatar lo que me dejó, para que aquellos que no conozcan el proceso, como yo en ese momento, sepan de qué se trata y que, de acá en más, pueda mejorar el trato de la justicia y de la sociedad en general respecto de las víctimas.

Mi caso se hizo público sin mi consentimiento porque él y los implicados se trataban de jugadores de fútbol. Quiero que se entienda que las que pasamos por una violación no queremos contarlo y en mi caso particular se lo conté a mi mamá horas después del hecho porque me vio con la cara desfigurada del llanto. Gracias a que me obligó a contarle lo que había pasado, es que pude hacerlo. 

Con el acompañamiento de mi familia hice la denuncia en marzo de 2014 en la comisaría de Avellaneda, horas después de haber sido violada. A pesar de haber recibido mensaje de parte de Martín Benítez (su por entonces pareja) y Nicolás Pérez, de que por favor no denuncie, yo quise hacer la denuncia igual para que ningún otra chica pase por lo que pasé yo en ese departamento. Ahí fue cuando comenzó mi segunda tortura: me llevaron a hacer hisopado vaginal y anal, y otras pruebas físicas, por un médico hombre. ¿Se entiende? ¡Un hombre! Después de haber sido violada, tener que pasar por un médico hombre desnuda. También fui al hospital y clínicas para que me realicen los estudios de protocolos, comencé terapia y tuve que conseguir un abogado.

Fui llamada varias veces por la Fiscalía para declarar, fui citada para realizar las pericias psicológicas y psiquiátricas tres veces cada una, porque con jugadas legales lograban anularlas. Las pericias duraban dos horas cada una, donde te hacen relatar el hecho, preguntas y varios tipos de test. Un estilo de evaluación. Las pericias las tuve que hacer reiteradamente gracias a que el fiscal de la investigación de Avellaneda parecía no conocer el protocolo. 

Tuve que soportar que pasen en las noticias mi caso, que hablen de mí, que digan que quería fama o plata, que me descrean o que dejen el lugar a la duda. Tuve que ver mis fotos en las noticias y no entiendo por qué elegían siempre las que tenia bikini o pollera. Son muy pocos los comunicadores que me han respetado desde el minuto uno y la gente también hablaba en las redes sociales, replicando sus comentarios, tratándome de mentirosa. Tuve que cerrar todas las redes sociales y aislarme en una pequeña burbuja de contención que fueron mi familia y mis amigos.Mientras que Alexis Zárate, Martín Benítez y Nicolás Pérez seguían jugando en Independiente, metiendo goles como si nada hubiese pasado. ¿Saben cuánto me dolió?

Cambié de representante legal porque comenzamos a descreer del que teníamos. Conocimos a Raquel (Hermida Leyenda), quien sacó la causa del cajón donde estaba literalmente archivada y sin ningún futuro favorable posible. Ahí nos dimos cuenta que habían muchos arreglos internos con los que fueron intervinientes hasta ese momento. Llegamos a juicio en septiembre de 2017. Unos días antes me citó el fiscal del juicio, que me hizo unas preguntas muy incómodas y especificas de la violación. El juicio duró una semana, fue la peor semana de toda mi vida. Intentaron difamarme en todo momento, hasta llevaron al juicio al mismo médico psiquiatra que llevaban a las pericias para entorpecerlas. Para hablar de posiciones sexuales y no sé qué más.

Quise presenciar todo el juicio, por más de que podía no hacerlo. Vi cada testimonio y mi alma se destrozaba un poquito más con cada cosa que escuchaba. Antes de terminar el juicio, nos dimos cuenta que había un testimonio de mi primo, que jugaba en Independiente, que por obra de magia desapareció. Encontramos una copia de ese testimonio entre nuestros papeles. El fiscal de la investigación de Avellaneda omitió declaraciones en la causa, de las cuales nos dimos cuenta que faltaban en pleno juicio. 

Una ve ganado el juicio, la otra parte hizo una apelación. Así que nos presentamos en Casación. Fui a acompañar a mi abogada, por más que no tenía el deber, porque quería hablar y ver a los ojos a los jueces. La mayoría eran señores mayores. Ese día me entero que Alexis Zárate estaba jugando en Letonia, un país sin extradición en Argentina. Casación falló a mi favor, pero nuevamente apelaron a la Corte. Por lo que debía seguir esperando. 

El viernes pasado, 3 de julio 2020, la Corte no hizo lugar a ese pedido y el juez solicitó la detención. Por fin, la detención. Me enteré cuando volvía del trabajo, manejando, sola. Empecé a llorar tanto, como esa mañana intentando volver a mi casa. Logré llegar a mi casa y se acercó mi familia a contenerme como lo hicieron todos estos años. 

 

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