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Llantos y una insólita búsqueda de "remeras" y "cafeteras": el detrás de los alegatos

El fiscal Gustavo García inició los alegatos y pidió la pena de prisión perpetua, por homicidio "doblemente agravado" por "alevosía y premeditación". 

Con información de Manuela Fernández Mendy, enviada especial

"A Fernando lo atacaron de sorpresa". El juicio contra los ocho jóvenes acusados por el crimen de Fernando Báez Sosa que se lleva adelante en la ciudad de Dolores entró en su etapa final, luego de tres semanas de audiencias en las que declararon testigos, peritos y tres acusados. A las 10 de la mañana del miércoles comenzaron los alegatos de la fiscalía, luego continuarán el abogado de la familia de la víctima y el de la defensa. 

El fiscal Gustavo García fue quién abrió la audiencia repasando la cronología de la madrugada del 18 de enero de 2020, momento en que los rugbiers de Zárate asesinaron a golpes a Fernando en plena vereda enfrente del boliche Le Brique en Villa Gesell. Junto a su par, Juan Manuel Dávila, pidieron la pena de prisión perpetua por homicidio "doblemente agravado" por "alevosía y premeditación" para los ocho acusados, por lo que expusieron sus fundamentos con relación a las condenas y penas que se solicitarán. 

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A la audiencia, entraron primero los imputados y ninguno hizo contacto visual con sus padres. Lucas Pertossi vistió una chomba azul oscura, Blas Cinalli se mostró con una camisa blanca con lunares negros, Matías Benicelli lució una camisa celeste con detalles azules, Ciro Pertossi utilizó una chomba blanca, Luciano Pertossi hizo lo propio y se puso una de color rosa, Enzo Comelli llevaba puesta una camisa celeste con detalles azules, muy parecida a Benicelli; Máximo Thomsen decidió acudir a la jornada de alegatos un poco más cómodo y se puso una remera blanca y Ayrton Viollaz vistió una camisa azul oscura.

En el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de esa ciudad, estuvieron presente los padres de Fernando, Silvino Báez y Graciela Sosa; y el único de los amigos de Fernando que pudo entrar fue Tomás D'Alessandro. Por el lado de la defensa, es la primera audiencia que se encuentra presente la hermana de Cinalli, uno de los más complicados en la causa por el homicidio. La mujer lloró cuando vio a su hermano esposado pasar frente a ella.

Al principio, los rugbiers actuaron indiferentes al hecho, tal y como habían reaccionado en las anteriores audiencias, salvo por Thomsen y Ciro Pertossi, quienes fueron los primeros en hacer contacto con el fiscal mientras mostraba las pruebas y la cronología del terrible episodio.

Al respecto de los padres, quienes estuvieron presentes escuchaban al fiscal con la cabeza gacha, mirando hacia el piso por momentos. Después algunos comenzaron a llorar siendo la mamá de Comelli, María Alejandra Guillén, la primera en quebrarse. Marcos Pertossi, el papá de Lucas, se sentó en la última fila y se estuvo agarrando la cabeza mientras miraba al suelo para no ver por lo qué lo acusan a su hijo. 

Primero tomaron como prueba el video en el que Thomsen amenazó a Fernando dentro del boliche, pero el único que miró fijo y con atención aquella secuencia fue Ciro. Luego, cuando expusieron el video en que los sacan por la cocina de Le Brique, todos los acusados miraron la pantalla. Cabe destacar que ésta fue la primera vez en cuatro semanas que vieron todos a la vez la pantalla del Tribunal de Dolores. 

Hugo Tomei, abogado de la defensa de los rugbiers, en todo momento estuvo incómodo y se rascaba la cabeza, miraba de costado los videos y hasta objetaba lo que alegaba el fiscal. Mientras, Emilia Pertossi, también abogada de los jóvenes, ahijada de Tomei, hermana de Luciano y Ciro, y prima de Lucas y de Cinalli, no miraba; solo se enfocaba en su computadora. La jueza María Claudia Castro no se detuvo y observó siempre con atención mientras tomaba notas con su lapicera.

 

Al momento de mostrar el video de la expulsión del boliche que había sido grabado por Lucas con su teléfono, Eduardo Benicelli, padre de Matías, se acomodó para verlo mejor. El hombre estaba sentado entre dos policías que tenía delante. Mientras, el padre de Lucas, también conocido como "Croniquita" e "Intento de influencer", se mordía las uñas de la mano izquierda, en claro gesto de nerviosismo.

Intentó intervenir Tomei: "Me parece que hay una edición de video que se asemeja más a una prueba, que a una exposición en el alegato donde tenemos que hablar de la prueba. Toda edición debe ser compartida en el ámbito probatorio, que ya terminó". Sin embargo, la jueza no dio lugar. Por su parte, Fernando Burlando, abogado de la familia Báez Sosa, se mostró confiado y sonrió a su compañero, el también abogado Fabián Améndola.

Llamó la atención el nivel de involucramiento de los jóvenes con los registros de la madrugada del asesinato. En las otras audiencias, no todos lo hacían pero, en la mañana del miércoles 25 de enero, cada vez que expusieron una prueba de aquella trágica noche hace tres años, todos los rugbiers miraron compenetrados la pantalla para encontrarse en ellos.

El fiscal García los mencionaba y estos respondían acomodándose en sus sillas para poder verse en la situación del hecho. Vale recordar que, Cinalli en su declaración se excusó de la responsabilidad: "Estaba borracho".  Comelli le comentó algo a Luciano al oído, en el momento justo en que el fiscal mencionó a Alejo Milanesi, quien también había sido imputado pero luego fue sobreseído de la causa. 

El fiscal se detuvo para hablar del video en el que se ven los golpes a Fernando en la vereda de Le Brique. Thomsen se acomodó en la silla y se tiró para adelante. Miró atento. Lo hizo también Lucas sobre el video que él mismo grabo cuando se estaba pasando en la pantalla gigante del Tribunal. Emilia Pertossi tomó nota, pero no miró. Siguió con sus anotaciones en la computadora.

Marcos Pertossi comenzó a chatear por WhatsApp. En ese preciso momento, Thomsen se dio vuelta y le pidió a los dos policías que los custodiaban un vaso de agua cuando se exponía el video del festejo que realizaron post ataque en frente del boliche y bajo el toldo del Ciprianny, en la vereda de enfrente y a metros del trágico hecho.

Los jueces tomaron nota cuando el fiscal García detalló la jurisprudencia reciente vinculada a la alevosía. En ese instante, María Paula Cinalli, madre de Blas, rompió en llanto y Máximo bebió el agua que le trajeron. Rosalía Zárate, madre de Máximo, comenzó a llorar y Marcos Pertossi se sujetó la cabeza con fuerza, mientras escuchaban el relato del ataque a Fernando y sus amigos. 

Después, el fiscal mencionó a Viollaz y lo acusó de estar "en el grupo de los primeros que atacaron a Fernando". Su padre, Sergio Viollaz, tragó saliva y se puso tenso.

El fiscal García prosiguió a exhibir el video de Fernando ya en el piso, mientras era atacado por los acusados. Los rugbiers miraron con mucha atención. Lo insólito del momento fue que Marcos Pertossi comenzó a buscar "remeras" a través de Google desde su teléfono celular mientras el fiscal seguía dando detalles del ataque al joven de 18 años.  Luego, se puso leer notas del juicio en un portal y después comenzó a investigar para comprar electrodómesticos en una página tipo Mercado Libre, del estilo de Easy, aunque no era ninguna de esas plataformas.

Al final de los alegatos del fiscal García, Silvino Báez, el padre de Fernando, besó la cruz que tenía colgada al oír los escalofriantes detalles del homicidio de su hijo. El funcionario público concluyó: "Señores jueces, habrán advertido que nosotros en la línea de acusación hablamos de roles y funciones, pero ahora no. Todos hicieron todo. Todos se pusieron de acuerdo para matar a Fernando de esta manera. Todos lo golpearon".

 

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