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Femicidio

Los errores de la fiscal y los médicos que investigaron la muerte de Lucía Pérez

Después de la resolución del juicio por la muerte de Lucía Pérez, el enojo se apoderó de muchos ciudadanos que siguieron de cerca el caso desde el día uno y consideraron que, por la forma en que se dijo que había muerto la adolescente de 16 años, los tres acusados debían recibir la peor de las condenadas.


Sin embargo, los jueces Pablo Javier Viñas, Aldo Daniel Carnevale y Facundo Gómez Urso sostuveron en un fallo de 70 fojas, que les fue imposible poder culpar a Matías Farías, Juan Pablo Offidani y Alejandro Maciel de abuso sexual seguido de muerte, ya que las pericias de la investigación dieron a entender todo lo contrario. Además, aseguraron que los malentendidos en torno a la causa se dieron por muchos errores que cometieron los que investigaron mal el caso durante la instrucción.

Lucía Pérez murió por una asfixia tóxica el 8 e octubre de 2016.
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Las críticas a la ex fiscal María Isabel Sánchez

"Fue de público conocimiento que la fiscal natural de esta causa, María Isabel Sánchez, brindó una conferencia de prensa a medios locales y nacionales donde expuso sin ningún tipo de tapujo que la menor Lucía Pérez había fallecido producto de una agresión sexual inhumana provocada por un empalamiento anal, despertando de esta manera una serie de reacciones de lo más dolorosas, fundamentalmente para los padres de la menor que gasta el día de hoy tienen que llevar a cuestas esta horripilante historia surgida de la propia imaginación de la Dra. Sánchez, ya que como lo dijera en el debate la propia madre de Lucía, fue la fiscal quien personalmente le dijo que su hija había sido drogada y violada y que por esa violación había muerto.La doctora Carrizo señaló en el debate que jamás le transmitió tal cosa a la fiscal".

“Vimos también como todos los testigos que pasaban por el juicio, sobre todo funcionarios policiales y peritos dijeron nunca haber visto personalmente y encabezado la investigación a la mencionada fiscal, resultando llamativo (para alguien que ha cumplido ese rol durante siete años) que un hecho que se suponía tamaña gravedad solo haya sido manejado por teléfono, sin constituirse en el lugar de los hechos, ni participar en las diligencias y aún así lanzara una hipótesis que para nada coincide con la que sostuvo la actual acusación”.

María Isabel Sánchez será investigada por su labor en la investigación.

“Y esto ha sido como una bola de nieve que ha ido arrastrando a su paso no sólo a los directos involucrados (familiares y amigos de Lucía y hasta propio imputados) sino a grupos de derechos humanos, instituciones públicas y privadas y hasta personas ajenas al proceso que confiando en los dichos de al fiscal del caso fue tomando partido sobre un tema cuya información era errónea”.

“A mi entender se han pretendido encauzar los garrafales errores cometidos desde el inicio de esta causa, pero esa desenfrenada actividad por buscar esa ‘sanción ejemplar’ ha hecho que la acusación no actúe de manera objetiva, recurriendo a conceptos destinados a provocar un efecto determinado ante un auditorio particular”.

“A todo ello cabe agregar que la fiscal Sánchez jamás trabajó con una teoría o método del caso como para saber qué y cómo investigar, qué calificación asignarle a los hechos, qué grado de participación le correspondió a cada interviniente y cómo debía configurar su estrategia procesal”.

"La fiscal Sánchez movió a un país. Y movió a un país a partir del dolor y del horror derivados de una mentira. Dando cuenta de un hecho atroz a partir de un mensaje en conferencia de prensa que no hizo más que provocar indignación".

“Visto desde otro lugar, si los hechos hubiesen ocurrido del modo imaginado por la fiscal, no caben dudas, y este Tribunal ha dado muestras de ello, de que hubiésemos impuesto severas penas, notoriamente incrementadas por las circunstancias agravantes derivadas del relato de Sánchez. Pero no fue así.

La fiscal aseguró que Lucía Pérez fue empalada.

Las equivocaciones de la investigación

“Si la fiscal María Isabel Sánchez se hubiese desempeñado con compromiso, vocación, profesionalismo, competencia e idoneidad, este proceso no habría generado en la sociedad la expectativa de una condena ejemplar ni obligado a los operadores judiciales a dar explicaciones forzadas por algo que jamás sucedió como ella lo anunció. Lo mínimo que podía esperarse, ante la muerte de una adolescente de 16 años, aún si la primera causa hubiese sido una sobredosis de estupefacientes, era su presencia o la de algún instructor en la comisaría ni bien recibió la noticia. Lo que, como sabemos, no sucedió”.

“Es más, según relataron los funcionarios policiales durante el debate, las primeras directivas de la fiscal Sánchez fueron confusas y contradictorias, cuando no destinadas a liberarse de la investigación por drogas. En otras palabras, a sacarse de encima una causa que, por su temática, correspondía s otra fiscalía, pero, por su vínculo con los hechos, debido quedar bajo su órbita de actuación”.

"Sánchez no fue al lugar del hecho, no fue a la comisaría a tomar las primeras medidas del caso, no fue a recorrer la zona que vinculaba los domicilios de los tres imputados, no fue a ningún allanamiento, no fue a la autopsia, se fue de vacaciones a los pocos días de promocionar un caso de ‘muerte de una adolescente de 16 años por empalamiento con un sufrimiento inhumano’ y, por supuesto, no concurrió al debate a sostener su hipótesis”.

Dos de los tres acusados fueron condenados por la venta de drogas.

Los errores de los médicos que hicieron las pericias

“La doctora Claudia Carrizo (médica de la policía) dijo que el cuerpo le impresionó muy limpio y que los restos del polvillo que presentaba Lucía son de la mesa de la autopsia y de los guantes utilizados, a lo que Gabriela Alejandra Tinto (perito forense) le contestó que esas marcas no son del talco de los guantes, algo que también he podido suponer teniendo en cuenta el tamaño de los gránulos fotografiados. Lamentablemente Carrizo dijo que no se tomaron muestras de los polvillos para aclarar la situación”.

“Además y contra las apreciaciones sensitivas de algún deponente Tino dice que nadie puede hablar ni apreciar los olores de manera objetiva, lo que solo puede hacerse con el olor a almendras para determinar si pudo haber envenenamiento con cianuro. Señaló que la valoración de los olores es objetiva y que si a alguien le llamó la atención ver que el cuerpo estaba limpio es porque estaba haciendo apreciaciones subjetivas y que eso jamás se debe dejar plasmado en un acto de autopsia”.

“Ni que hablar en considerar las especulaciones del técnico eviscerador José Luis Badami quien a pesar de manifestar que Lucía no tenía el cabello mojado, ni le dio la impresión de que el cuerpo hubiera sido higienizado, manifestó que les dio la idea con la doctora Carrizo de que el cuerpo había sido lavado porque se encontraba limpio. Pero luego al apuntársele las contradicciones con su declaración, afirmó que en realidad no quiso decir que el cuerpo haya sido lavado sino lavado porque se encontraba limpio. Surge además de las contradicciones apuntadas por la doctora Solari que sus mayores percepciones sobre la limpieza de Lucía surgían de la ausencia de olores, pero muy suelto de cuerpo en el debate aseguró que utilizaba una máscara que no le permitía sentir olores. Realmente impresentable y preocupante”.

La familia de Lucía Pérez apelará al fallo.

"La fiscal Sánchez no fue la única clave de la insensatez, la imprudencia y la responsabilidad. Los operadores estatales que forman parte del sistema penal no estuvieron a la altura de las circunstancias en este caso".

"El complejo de falsedades iniciales se completó con la irreflexiva y poco profesional intervención de la doctora Claudia Carrizo. Varias circunstancias le llamaron la atención, expresión que reiteró durante su declaración y que, sin dudas, resulta impropia de una médica forense en el desempeño de sus funciones por carecer de rigor y precisión científica".

“La nombrada, quien debió desplegar una tarea determinante en esta investigación, entre otros aspectos vinculados al estudio externo o interno del cuerpo de Lucía, aseguró que le llamó la atención la dilatación anal, pero nunca la midió ni la determinó. Sobre la falta de medición, señaló ‘fue un error lamentable’. Un error lamentable e inaceptable. No se trató de tomar una foto de un lugar irrelevante o de otra diligencia de menor importancia en una investigación por hurto o por un daño. Una sentencia clara debe subrayar que por operadores judiciales como Sánchez, Badami y Carrizo el sistema penal no mejorará y seguirá siendo pasible de críticas”.

“Carrizo, además, remitió a la Asesoría Pericial de La Plata una muestra de pelo insuficiente para establecer circunstancias vinculadas a la data del consumo de estupefacientes. Tan insuficiente que, finalmente, el peritaje no pudo realizarse. También, a preguntas, respondió que nunca le dijo a la fiscal Sánchez que el cuerpo de Lucía hubiera presentado signos o evidencias de empalamiento”.

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