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Justicia

Los tres agujeros negros del juicio por Emiliano Sala y la tragedia familiar que siguió tras su muerte

El inicio del juicio marca una fecha más en la causa en la que todavía quedan partes sin resolver y que generó un impacto en la familia Sala.

La muerte del futbolista argentino Emiliano Sala comenzará hoy a ser juzgada para determinar si el único sospechoso del caso es culpable o no. Se trata de David Henderson, de 66 años, quien está acusado de actuar de manera imprudente o negligente, al poner en peligro la vida de Sala por las condiciones del vuelo que organizó.

En el pequeño avión privado, un Piper PA-46 Malibu, viajaban el jugador argentino, de 28 años, y el piloto David Ibbotson, de 59, cuyo cuerpo no fue localizado. Henderson se declaró no culpable de infracciones a la legislación de navegación aérea en una comparecencia en octubre de 2020 ante el tribunal de Cardiff. Originario del norte de Inglaterra, fue liberado bajo fianza, en espera del proceso. Sala había alcanzado el pico máximo de su carrera, tras ser transferido desde Nantes de Francia a Cardiff City, que iba a participar en la Premier League inglesa, en una operación cercana a los 17 millones de euros (unos USD 20,4 millones).

El cuerpo del jugador, cuya muerte conmocionó al mundo del fútbol, fue localizado en la carcasa del avión, después de una intensa búsqueda, más de dos semanas después del accidente, a 67 metros de profundidad. En el informe final, publicado en marzo de 2020, la oficina británica de investigaciones de accidentes aéreos (AAIB) determinó que el piloto perdió el control del aparato durante una maniobra efectuada a una velocidad muy elevada, "probablemente" para evitar el mal tiempo.

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Sin embargo, todavía quedan al menos tres puntos ciegos en la investigación. Pese al avance de la investigación y a los peritajes que se llevan adelante en el Reino Unido, la familia sigue reclamando justicia. "Es una tragedia que hayan pasado dos años desde la muerte de Emiliano y todavía no sabemos exactamente cómo y por qué murió. Una investigación es la única forma de establecer la verdad completa", señalaron en un comunicado que se publicó con motivo del segundo aniversario del accidente.

"Tenemos muchas esperanzas de que el forense de Dorset establezca ahora una fecha para que la investigación comience inmediatamente después del juicio de Henderson, para que no tengamos que soportar otro aniversario sin respuestas", sumaron, en alusión al piloto procesado por haber infringido la legislación sobre navegación aérea y quien debía pilotear el avión, pero decidió bajarse a último momento.

De acuerdo a las conclusiones del reporte final elaborado por la AAIB y publicado en marzo del año pasado, "el piloto perdió el control de la aeronave durante un giro de vuelo manual y posteriormente la aeronave sufrió una ruptura en vuelo mientras maniobraba a una velocidad aerodinámica significativamente superior a la velocidad de maniobra de diseño". Del documento también se desprende que el piloto intentó "permanecer o recuperar las condiciones meterológicas visuales", mientras sobrevolaba una tormenta a ciegas; sin estar familiarizado con el vuelo por instrumentos. Es decir: no estaba capacitado.

El informe sostiene que el avión nunca debió haber despegado por las condiciones climáticas que impedían la forma de vuelo para la que sí estaba capacitado el piloto. "El vuelo no se realizó de acuerdo a las normas de seguridad aplicables a las operaciones comerciales. Esto se manifestó en el vuelo operado bajo las reglas de vuelo visual, durante la noche en condiciones climáticas adversas".

"No fue posible determinar si, en las maniobras antes o durante el turno final, el piloto voló deliberadamente de forma manual o si el piloto automático se desconectó inesperadamente obligándolo a hacerlo", refuerza el reporte oficial, que suma además las pericias que se realizaron al cuerpo del jugador y que confirmaron que el causal de su muerte fue envenenamiento por monóxido de carbono. Una de las vertientes de la investigación sostiene que Ibbotson podría haber estado intoxicado durante los minutos finales del vuelo, previos al accidente.

Las pruebas toxicológicas determinaron que el cuerpo de Sala tenía "un alto nivel de saturación de COHb". "La exposición al monóxido puede generar daño en el cerebro, corazón y el sistema nervioso". En tanto, las cámaras submarinas que registraron la aeronave hundida comprobaron que el avión no tenía un detector de CO que pudiera advertirle al piloto la presencia del monóxido a tiempo.

Toda la incertidumbre por la muerte de Sala también trajo aparejadas consecuencias para su familia. Su hermana, por ejemplo, intentó suicidarse en julio este año. Romina Sala intentó quitarse la vida pero no lo consiguió. Cuando su familia la encontró, la traslado al Hospital José María Cullen, lugar al que llegó en estado crítico.La joven de 29 años ingresó con signos de ahorcamiento y una intoxicación por la ingesta de sustancias que agravaron la situación.  Al recuperarse, utilizó su cuenta de Instagram para dar un mensaje de esperanza. "Un suceso personal me sacó los pies del camino que había elegido caminar", aseguró.

Romina -que a raíz del fallecimiento de su papá, Horacio, se puso la causa de su hermano al hombro- compartió un extenso descargo acompañado de una foto familiar. "La vida es imparable y la única cosa que nos queda frente a esa potencia, es frenar la marcha, cambiar la dirección de nuestras alas y volar a favor del viento que se dio vuelta en el medio de su propio viaje", escribió.

Y agregó: "Una de las cosas que frenaron junto con mis pies, fue mi cabeza. Podría pensar que se quedó vacía y no estaría pensando de manera equivocada. Trato de buscar los conceptos que tenía adentro y ya no me sirven. Las metas que tenía hace una semana ya no quedan en el mismo lugar. Mis prioridades y las causas que las sostenían, se cayeron como un mazo de cartas".

Pero esa no fue la única tragedia que tuvo que vivir la familia. Pocos meses después del accidente, el padre de Sala, Horacio, falleció como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

Con sólo 58 años, Horacio nunca pudo superar la muerte de su hijo. A partir de la muerte de él, Romina se hizo cargo de liderar la investigación por la muerte de su hermano, apuntalar a la familia y también hablar con los medios de comunicación para informar cómo seguía la causa. Usualmente, ella le dedicaba mensajes a su hermano en su cuenta de Instagram.

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