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Misterio, traición y desesperanza: la siniestra hipótesis por la desaparición del abogado en Quilmes

Salvador Altamura lleva desaparecido más de cinco mes y ya hay tres detenidos en la causa que investiga su desaparición. 

La desaparición de Salvador Altamura, el abogado de 48 años que fue visto por última vez el lunes 13 de julio, sigue siendo un misterio. Luego de varias investigaciones frustradas, fue detenido Darío Rubén Dening: íntimo amigo del abogado amante de las motos y quien lo vio por última vez aquel lunes. El hombre de 52 años había sido detenido cuando intentaba entrar en bicicleta a la provincia de Entre Ríos con 386 mil pesos y 1.500 dólares en su poder.

Si bien debía prestar declaración frente al fiscal Ariel Rivas, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 1 del Departamento Judicial de Quilmes, prefirió callar y quedó imputado por "robo y privación de la libertad". En ese contexto, en los últimos días fueron detenidas otras dos personas en el marco de la causa: se trata de Fernando Francisco Nanfaro (39), conocido de la víctima, y Camila Rocío Bramajo (18), la novia de Dening.

Al mismo tiempo y a causa de que ya pasaron varios meses de su desaparición, Rivas decidió cambiar la carátula de la causa de "privación ilegal de la libertad" a "homicidio criminis causa y robo agravado". El 26 de agosto había sido detenido en Entre Ríos Dening, quien mantenía una relación sentimental con la joven sospechosa, a la cual le lleva 34 años, por lo que ya son tres las personas involucradas en el caso.

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A partir de esa detención, las tareas investigativas por parte del personal de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes continuaron respecto al análisis de grabaciones, comunicaciones, redes sociales y escuchas telefónicas sobre los familiares y allegados de Bramajo. Mediante esas pruebas, los investigadores establecieron que Dening había cometido el crimen junto a otros hombres, entre ellos Nanfaro, apodado "Chapa".

Se trata de un corredor de motos y conocido del abogado desaparecido. Con esos datos, el fiscal Rivas dispuso 10 allanamientos de urgencia en los que la DDI detuvo a los dos acusados. "Chapa" fue apresado en un domicilio situado en Benito Pérez Galdós al 1700 de La Matanza y la joven en Berutti al 1800 de Florencio Varela. En un principio, el primer detenido fue acusado de "privación ilegal de la libertad y robo agravado".

Mientras que la joven de 18 años había sido imputada por "encubrimiento agravado". A pesar de esto, el fiscal Rivas decidió recaratular la causa a homicidio. Además de las detenciones, la Policía secuestró 22 teléfonos celulares, 8.800 pesos, una moto Honda presuntamente adquirida con el robo a Altamura, otras dos marca Motomel, dos bicicletas de alto valor, cuatro CPU y cinco notebooks, entre otros elementos de interés.

Lilia Altamura, hermana de la victima, pidió que los detenidos no recuperen la libertad "nunca mas". "Le pedimos por favor que ahora con todo lo que tienen la fiscalía trabaje para que no salgan nunca más", dijo. Mientras que la mamá de Altamura, Norma, se mostró muy angustiada y afirmó: "Para mí los tres tienen el mismo grado de participación. Los tres son asesinos".

La hipótesis que maneja hasta el momento la Justicia, y que fue avalada por la familia del abogado, sostiene que los tres detenidos pensaban que el letrado guardaba en su departamento un millón de dólares para construir un edificio. Las autoridades sostienen que en el afán por conseguir ese botín, lo torturaron y asesinaron. "Fueron a buscar un millón de dólares. Por eso estuvieron una hora y media buscando esa plata que no había", contó Norma.

Y agregó: "A mi hijo lo torturaron y tuvieron que matarlo porque los conocía". Para la mujer, su hijo fue secuestrado y retenido en un galpón perteneciente a Dening. "Nanfaro lo hace esperar, le pide que lo espere, y a partir de ahí no sabemos nada más. Hay un puntero político prófugo, pero la verdad prefiero no decir más nada hasta que no esté detenido. También se calcula que hay otras dos personas más implicadas", aseguró. 

Norma sostuvo que su hijo "pecó de ingenuo" porque le contó a personas cercanas que estaba planificando construir un edificio con un grupo de inversores.  "Pecó de ingenuo hablando con la gente equivocada. El poco dinero que tenía lo retiró, pero nunca tuvo esa cifra. Ellos -por los acusados- lo tomaron de manera literal y fueron a buscar ese dinero a su departamento", sostuvo.

Al mismo tiempo, mamá de Altamura afirmó que ya no tiene esperanzas de encontrar a su hijo con vida. "Mi intuición es que lo atacaron a traición, que lo golpearon por detrás. Lo deben haber torturado para que hable por ese supuesto millón de dólares. Hay audios en los que dicen que saben dónde está el cuerpo. El material es muy crudo, muy duro, y no me quieren dejar escucharlo", puntualizó.

Los investigadores, en concordancia con los familiares del abogado desaparecido, creen que Dening es responsable de la desaparición de Altamura y que es la persona que ingresó a su casa a robar, no solo sus ahorros, sino también su pistola calibre 9 milímetros. En la casa de Dening encontraron un ticket de compra de celulares de alta gama por 200.000 pesos, además de electrodomésticos y varios pares de zapatillas y prendas de vestir recién compradas. 

También hallaron dos vainas servidas que ya fueron peritadas. Dening y Altamura mantenían una larga relación. Se conocieron durante la infancia y, desde entonces, jamás se separaron. De hecho, el detenido se dedicaba a la reparación de motos de competición y además corría en forma amateur, como Altamura. Hasta se había armado un taller mecánico al lado de su casa exclusivamente para reparar motocicletas.

Según pudieron reconstruir los investigadores, Altamura le había prestado en varias oportunidades dinero a Dening, que es empresario y en 2016 integró una firma dedicada al negocio de los plásticos. el último préstamo había sido de 5 mil dólares, pero la familia del abogado sostuvo que, desde entonces, Altamura jamás le volvió a prestar dinero y que prefería "comprarle comida" antes de volver a darle efectivo.

Con 48 años, Salvador Altamura es abogado, pero no ejercía la profesión: corría en forma amateur carreras de motociclismo y había vendido una empresa de polietileno y polipropileno. En la actualidad, continuaba con la importación de las materias primas para ese rubro industrial.

Lo último que se sabe del hombre es que el 13 de julio se iba a juntar a caminar con Dening. Ese día una cámara de seguridad captó a las 18.06 cuando un hombre montado en la moto Honda CRF 250 roja y blanca del abogado pasa por el frente de su edificio en Quilmes. 

Según lo que puede verse en las imágenes, a Altamura se lo ve llegar circulando, aminora la marcha y luego acelera y sigue de largo. Alrededor de las 4.30 de la madrugada del martes 14, las cámaras del edificio de Altamura captaron la imagen de la llegada de la moto Honda del abogado.

Pero los familiares de Altamura afirman que estaba siendo tripulada por otro hombre de distinta contextura física, idéntica a la de Dening. El abogado mide 1,90 metros y el que llegó en su moto era más bajo y más robusto, aunque usaba el mismo casco. Según denuncia la familia, esa persona permaneció cerca de una hora y media en el edificio y luego se retiró con el dinero de la caja fuerte. 

Los investigadores sostienen que la contextura física de Dening coincide con los rasgos de la persona que, en cercanías de la Villa Itatí, dejó el casco y la pistola de Altamura.  Lo último que se supo es que el casco y la moto Honda de color rojo -o al menos una similar- de Salvador aparecieron el 14 de julio en Villa Itatí, una villa de emergencia situada en Don Bosco, Quilmes.

Pero el vehículo volvió a desaparecer antes de que la policía pudiera acceder al asentamiento para secuestrarla y peritarla. Según Alonso Barnetche, abogada de la familia de Altamura, Dening tenía problemas económicos y le habría pedido al abogado dinero prestado. Sin ir más lejos, en una oportunidad el tío de Salvador llegó a prestarle a Dening 50 mil dólares.

El hecho ocurrió en 2009 y Dening jamás devolvió el dinero prestado, por lo que el tío de Altamura le inició una demanda que terminó condenando al fornido empresario a entregar su casa y un galpón que usaba como taller. Además, el vínculo sentimental entre el acusado y la víctima no siempre fue el mejor, ya que sufrieron un cortocircuito cuando hace varios años Dening le presentó a Altamura su novia de ese momento. Al poco tiempo, la mujer lo dejó y comenzó una relación sentimental con el abogado.

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