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Ocurrido en la ciudad de córdoba

Once meses del crimen de Blas Correas: "Quiero que el nombre de mi hijo quede limpio y que se haga justicia"

La causa fue elevada a juicio. Los imputados son 13. La mamá del joven de 17 años conversó en exclusiva con BigBang.

Del asesinato de Blas Correas, el joven de 17 años que fue baleado por la espalda por policías después de que el auto en el que viajaba no se detuviera en un retén policial, se cumplen hoy 11 meses. La causa acaba de ser elevada a juicio con 13 oficiales imputados, y aunque se cree que el proceso será el año que viene, la familia de la víctima sigue con las fuerzas intactas.

Para recodar a su hijo, Soledad Laciar brindó una entrevista exclusiva desde la redacción de BigBang, donde habló del dolor que siente por la pérdida de Blas, de la corrupción que rodea el hecho, de las pruebas que juntaron hasta ahora los investigadores, y de que, a pesar de todo, no está enojada.

Soledad Laciar pide justicia por su hijo Blas Correas.

En la noche del 6 de agosto de 2020, de acuerdo a lo estaba permitido en ese entonces en la ciudad de Córdoba por la pandemia del coronavirus, Correas salió a un bar con amigos, y cuando volvían los cinco en un mismo auto, se cruzaron con un control vehicular policial.

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Según sostienen los chicos que iban en el auto, quien manejaba se asustó porque los oficiales tenían sus armas desenfundadas, por lo que en lugar de frenar, el auto avanzó, por lo que los policías dispararon al menos 5 veces contra el Fiat Argo. Una de esas balas impactó de lleno desde atrás en el omóplato de Blas.

Desesperados por lo que había pasado, los amigos del joven salieron dispararos hacia la Clínica Aconcagua, donde no quisieron atender al herido. "No pueden decir que ningún médico se enteró de lo que pasaba, porque los chicos gritaban. No les abrieron la puerta directamente. Yo no sé si Blas se hubiese salvado, quizás era su destino morir, pero a lo mejor por lo menos me hubiera podido despedir de él si lo atendían", aseguró su madre.

Ante la falta de ayuda, los amigos del joven decidieron ir a otro centro médico porque hasta ese entonces Correas todavía respiraba. Sin embargo, pocas cuadras después fueron detenidos por los oficiales que los buscaban tras haber huido del control.

El joven de 17 años murió de un disparo.

"Ahí un policía, sin un médico de por medio, constató la muerte de Blas. Muchos cuestionan por qué el chico que manejaba no frenó, pero yo les digo que era un chico de 18 años, que se acercó a un control, donde los policías lo esperaban con armas desenfundadas, y se asustó y por eso siguió de largo", aclaró Laciar.

"Para mi no es tan grave el disparo que mató a Blas, como todo lo que pasó después. Ningún policía me informó hasta el día de hoy que ellos lo habían matado. Yo llegué a la esquina donde los pararon, y nadie me dejaba pasar ni me explicaban nada. Mientras el conductor del auto intentaba ayudar a mi hijo, los policías plantaban un arma", aseguró.

Lo que dice Soledad tiene fundamentos. En el expediente figura que Wanda Micaela Esquivel, una de las oficiales que estaba en el retén, por pedido de sus superiores, pusieron dentro del auto de los chicos un arma que, no solo no funcionaba, sino que no era portada por ninguno de los amigos de Correas.

Esquivel y la oficial Yamila Florencia Martínez están imputadas por "encubrimiento agravado" e "incumplimiento de los deberes de funcionario". Según Laciar, los agentes que estaban en el control se preocuparon más por tapar lo que había pasado, que por ayudar a su propio hijo.

Los que dispararon contra el vehículo fueron Lucas Gómez y Javier Catriel Alarcón, ambos detenidos al día de hoy, acusados por los delitos de "homicidio calificado, agravado por el uso de armas" en perjuicio de Correas y por "tentativa de homicidio reiterado en cuatro hechos" contra los amigos del adolescente, ya que si bien ninguno de los chicos resultó herido además de Blas, las pericias determinaron que uno de los jóvenes tenía agujereado su buzo por una bala, mientras que otro proyectil se incrustó en el apoya cabezas del conductor.

Un grupo de policías disparó contra el auto donde iba Blas.

"Los dos estaban imputados en causas anteriores, y por eso Ana Becerra, responsable del tribunal de conducta policial, está imputada, porque ella es la que los vuelve a la fuerza. Ambos estaban con armas, y yo puedo entender que hasta que se demuestra si alguien es culpable,vuelva a trabajar, pero no andar en la calle con una arma. La policía de Córdoba es un desastre y nadie hace nada", sostuvo la mamá de Blas.

Según los investigadores, Gómez tiene una imputación previa por encubrir a un violador serial, ya que en el expediente se señala que intentó persuadir a una de las víctimas para que desista de la denuncia. Además, el otro policía investigado, Almirón, arrastra también dos imputaciones de abril de 2013 en la ciudad cordobesa de Río Segundo, por los delitos de "privación ilegítima de la libertad" y "lesiones leves calificadas".

Por otro lado, Laciar admitió que nunca se enojó por lo que le pasó a su hijo, y aunque sí se sumergió en el dolor, siente que luchar desde el odio no ayuda. "No sé qué hubiera pasado si a Blas le plantaban un arma y la gente pensaba que era un delincuente. Pero luchar desde el odio no sirve, porque desde ese lado siento que no voy a conseguir nada y aparte no me sale. A veces siento hasta pena por el Gobierno, porque podrían hacer las cosas bien y parece que se esforzaran por hacerlas mal", comentó indignada.

"Hoy hace 11 meses que Blas no está, y hace 11 meses que hay un silencio total de parte del Gobierno de Córdoba. Yo hago un mea culpa, porque yo estos casos los escuchaba de lejos, y siempre los justificaba, y lo digo porque soy sincera. Siempre decían 'uy pero tenía un arma', y con Blas intentaron hacer lo mismo y no pudieron. Y esto sirvió para visibilizar otros casos, que hoy como papás luchamos todos juntos", dijo.

La investigación por el crimen ya fue elevada a juicio por el fiscal José Mana, y aunque no hay feche prevista, se espera que el proceso se lleve a cabo en 2022, porque los imputados y las víctimas son varias. "Yo quiero que sea presencial, me gustaría que los organismos participen, así que hay que esperar. Ya me dijeron que va a ser muy duro, porque hay muchas imágenes de ese día que yo no vi", dijo Soledad en referencia a, por ejemplo, la cámara de seguridad que muestra cómo los amigos de Blas lo bajaron herido a la clínica donde no fue atendido.

La causa ya fue elevada a juicio.

Las personas que se sentarán en el banquillo de los acusados son 13, algunos están acusados por homicidio, otros por encubrimiento y otros por omisión de los deberes de funcionario público. "Hay filmaciones que se ve perfectamente que sacan el arma desde un patrullero y la tiran al auto de los chicos, y hay otros policías que simulan la búsqueda de ese arma", afirmó.

"Es una línea, va desde abajo, hasta arriba. El último imputado fue el comisario mayor Cumplido, jefe de Córdoba capital, que estaba imputado en el Fuero Anticorrupción por omisión de deberes de funcionario público. Él estuvo sentado en mi casa 6 horas, y me dijo que era inocente. Aunque consiguió su inocencia, no consiguió limpiar su mirada ante mi, porque me dijo muchas cosas que no voy a contar, porque sigo esperando que salga y las diga él. Sí me dijo que la policía de Córdoba era un desastre y que a él le habían hecho un complot, pero nadie salió a responderle nada", contó.

Hacia el final de la conversación, Laciar admitió que para ella, a su hijo lo "mató el sistema", y que para su mirada, el policía que le disparó seguramente tendrá una condena, aunque hay muchos otros que participaron del hecho y quizás al día de hoy no están siquiera imputados. "Lo peor fue todo lo que vino después del disparo, el silencio, el encubrimiento, que no haya un mea culpa de parte del gobernador. A mi hijo lo mató la persona que lo tenía que cuidar", sostuvo.

Además, dijo que encontró la fuerza en seguir intentando de ahora en adelante que a nadie más le pase lo que le ocurrió a su hijo, porque a pesar del dolor inmenso, siente que quiere canalizarlo luchando para que no haya más Blas, ni policías que hagan lo que quieran. 

"Yo quiero que el nombre de mi hijo quede limpio y que se haga justicia y que quien tenga que ir preso, vaya preso. A veces la gente opina y no sabe de qué se trata, y yo los invito a que miren en las redes sociales de qué se trata nuestra lucha, para no cometer el error que he cometido yo mucho tiempo atrás, de a veces hacer juicios previos sin informarse. La fuerza creo que me la manda Blas desde arriba", cerró.

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