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Salió a bailar y apareció muerto en el río: las pruebas y contradicciones de los imputados

El joven de 23 años fue encontrado muerto hace casi un año. Hasta ahora la Justicia no pudo determinar con exactitud qué le pasó.

Los tiempos de la causa que investiga la muerte de Carlos "Bocacha" Orellano son lentos y generan mucha bronca. A pesar de que la familia del joven de 23 años lucha día tras día para que se conozca la verdad sobre lo que pasó la noche en la que falleció tras asistir a un boliche en Rosario, a casi un año del hecho, todavía las dudas son muchas y los responsables de lo que pasó aún continúan en libertad.

Carlos Orellano desapareció cuando asistió al boliche Ming River House.

La odisea que vivió Orellano antes de su muerte comenzó en la noche del 24 de febrero de 2020, cuando asistió solo al boliche Ming River House ubicado en la Estación Fluvial de Rosario, donde tenía pensado encontrarse con dos amigos y donde, también, apareció flotando en el río dos días después.

Aunque la idea era pasar un buen momento, de un segundo a otro las cosas se salieron de control y las variadas versiones de lo que pasó esa madrugada hasta el día de hoy difieren mucho la una de la otra.

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"Desde el inicio, hubo una policía que estaba haciendo adicionales junto a su marido en la puerta del boliche, que dio seis versiones distintas. Primero dijo que vio a un chico que estaba al lado de la baranda y se cayó al río. Después que vio a un chico durmiendo al lado de la baranda y se cayó. También dijo que vio un bulto, y que después ya no estaba más y que presumía que era alguien que se había caído. Ella siempre dijo que estaba a 40 metros de lo que vio, pero que con esa distancia, estando en la puerta del boliche, supuestamente escuchó que algo cayó al agua", explicó a BigBang Edgardo Orellano, papá de Carlos.

El boliche Ming River House está ubicado en Rosario y al lado del río.

De quien habla el padre de la víctima es de Karina G, una mujer que permanece imputada en la causa por el delito de "incumplimiento de los deberes de funcionario público y falsedad ideológica de instrumento público agravado". De igual manera, su marido, Gabriel N, también permanece imputado y además se encuentra detenido con prisión preventiva, ya que los investigadores consideran que a pesar de que dio avisó al 911 de que "Bocacha" había caído al río, nunca mencionó que también había tenido un encuentro previo con él.

En el expediente figura además el testimonio de una chica que ya declaró ante el fiscal Patricio Saldutti, quien aseguró que vio mientras estaba dentro del boliche como Orellano intervino entre el dueño del lugar y una mujer a la que estaba golpeando. "Ahí dijo que el dueño llamó a los patovicas, que le arrancaron la camisa que una empleada tiró en un cesto y que otro le pegó una trompada que lo dejó inconsciente y que así se lo llevaron a una parte trasera del boliche. Sin embargo, el fiscal la acusa a ella de falso testimonio, aún cuando quedó demostrado que existe un baño secreto donde se encontraron cantidad de rastros de sangre", indicó.

En este sentido, el papá de Carlos comentó que también se encontró sangre que parece haber sido arrastrada hasta la baranda que da al río, donde casualmente 48 horas después el cuerpo del joven salió a flote.

El dueño del boliche no está imputado.

"Otros chicos que estaban pescando, dicen que vieron que mi hijo salió corriendo del boliche escapando y que los patovicas lo siguieron. Dicen que mi hijo estaba sin camisa, y que se tiró al agua y salió nadando. Yo lo saque del río a mi hijo y estaba con la camisa abrochada hasta el cuello", sostuvo Edgardo, quien está convencido de que Carlos logró llegar hasta la caleta y que los patovicas lo persiguieron por un pasillo secreto que tiene el boliche que sale hasta ese lugar. Cuando lo encontraron, lo llevaron hasta el baño de la disco donde lo golpearon, le pusieron la camisa y así lo tiraron al río.

Aunque resulta una prueba clave, tras varios meses de ese hallazgo, todavía los resultados sobre el ADN de la sangre hallada en ese baño secreto no están, aunque la familia de Orellano no tiene dudas que se trata del lugar donde "Bocacha" fue atacado y golpeado.

De hecho, a pesar de que la versión de los patovicas de Ming River House sostiene que el joven estaba borracho y que por eso se cayó al agua, la autopsia permitió descubrir que no tenía alcohol ni drogas en sangre al momento de su muerte.

En su informe, el Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a través de un análisis complementario, sostuvo que "Bocacha" murió por asfixia por ahorcamiento y que fue golpeado antes de morir en varias partes de su cuerpo.

Orellano murió por asfixia por ahorcamiento.

"La autopsia habla de un estallido del pulmón; pulmones con aire adentro; golpes en el pulmón izquierdo, en la cara, en la base del cuello y atrás de la rodilla. En los bronquios no tenía ni una gota de agua. Todo coincide con la llave 'mata león' que hace la policía, porque el cuerpo tiene hematomas, que se hacen en vida", aclaró Edgardo.

En medio de todas las incógnitas que faltan resolver, y con un descontento enorme por lo lento que avanza la causa, este martes la familia de Orellano se reunió con el fiscal Saldutti, quien les adelantó que no imputará a nadie más, por lo menos hasta recibir los resultados del ADN de la sangre encontrada en el baño secreto y y el análisis de diatomeas para determinar si Orellano murió ahogado.

Hasta el momento, además de los policías que hacían adicionales esa noche, también están investigados otros dos policías de la comisaría 2°, quienes fueron imputados por "incumplimiento de deberes vinculados a la investigación". 

Sin embargo, la familia de "Bocacha" tiene la certeza de que el dueño del boliche,  Guillermo Wolfin, está implicado en su muerte, y quieren que el fiscal empiece a investigar su accionar. 

Hay muchas versiones acerca de lo que le pasó a Orellano.

"Después de 7 meses, el fiscal nos dio una copia en un disco rígido del material en bruto de los teléfonos y las cámaras secuestradas. Los investigadores dijeron que no encontraron nada y que el celular del dueño no podían abrirlo. Nosotros pusimos a descargar todo en una computadora y llamamos a un chico que sabia de computación. Encontramos que las cámaras funcionaban esa noche pero que fueron borradas, tanto la del boliche como la de la náutica que está al lado. Respecto a los audios de los teléfonos, encontramos una conversación entre el dueño y alguien más que hablan de un pibe que metieron adentro", contó Edgardo.

"Guillote, tengo miedo que mañana te investiguen el boliche, así que lo que tenés ahí sácalo todo en cajas de vino. Si el pibe cayó fuera del boliche, te van a escrachar el boliche, pero si es el que metimos para adentro, estamos en problemas", dice el audio hallado, y según el padre de Carlos, lo que escondían dentro de ese lugar era droga.

Con una decepción enorme, Edgardo Orellano no puede creer que los investigadores, con los equipos tecnológicos que poseen, no hayan encontrado estas pruebas que resultan tan importantes. Tampoco comprende como los tiempos de la causa son así de lentos, y como hasta ahora el dueño de la disco no tuvo que brindar respuestas ante la Justicia.

La familia del joven espera justicia.

Por eso, y porque está cansado, aseguró a este sitio que la Justicia de la Argentina hace lo que quiere con total impunidad, pero que en la causa de su hijo, es imposible revertir la cantidad de pruebas que existen, aún a pesar de las intenciones que tenga el fiscal.

"A mi hijo todo el mundo lo quería, era una buena persona, y vienen dos y te lo matan, porque total tienen todo el poder para arreglar lo que quieran y la Justicia lo avala. No, no es así. Yo voy a hacer justicia", prometió antes de cortar la comunicación.

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