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Se desangraba, los médicos se negaron a atenderla y murió: "El hospital los está cubriendo"

Gabriela Cano tenía 31 años. 

El 27 de julio de 2020 la vida de Norma Fernández y, claro está, la de toda su familia cambió por completo. Aquella jornada, fallecía su hija, Gabriela Cano,  después de sufrir el destrato, la frialdad y la poca humanidad de los médicos del Hospital de Clínicas, que la habían tratado hasta ese momento del tumor en el cuello del útero que le fue diagnosticado en 2019 y que, cuando más los necesito, le dieron la espalda.

Gabriela tenía 31 años, amaba las películas de Disney, disfrutaba del tiempo con sus sobrinos y le encantaba pasar el rato con Mili, la menor de sus tres hermanos. La joven que soñaba con ser kinesióloga, pero en mayo de 2019 su ginecólogo particular del Hospital de Wilde le pidió a la joven que se sometiera a unos controles médicos debido a que creía que algo andaba mal.

Como el Hospital de Wilde no contaba con Oncología general, su familia la llevó al Hospital de Clínicas, donde fue sometida a distintos estudios, incluido una biopsia, que arrojó como resultado cáncer de cuello uterino. El mismo día que recibió los estudios que confirmaban su enfermedad, en mayo de 2019, a Gabriela la derivaron al área de Oncología Ginecológica del quinto piso del Hospital de Clínicas y, en ese momento, empezó a ser paciente de ese lugar.

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La joven de 31 años fue sometida a un tratamiento  que contó con Quimioterapia, Radioterapia -con rayos por fuera para que no afectaran el riñón que le había sido trasplantado en 2016 a causa de la insuficiencia renal originada por una enfermedad que la aquejó desde su niñez- y Braquiterapia, con rayos "por dentro" que reducen el tumor inmediatamente.

Aquellos tratamientos terminaron a fines de febrero de 2020, semanas antes de que estallara en el país la pandemia del coronavirus. La doctora vio los resultados y le dijo que no se veía el tumor en las últimas tomografías que se hacían junto a la Braquiterapia. A raíz de la buena noticia de que el tumor se había reducido hasta el punto de no aparecer en las tomografías, el equipo del Hospital de Clínicas la "felicitaron".

Además, le advirtieron que la quimioterapia no le había afectado físicamente y que debía comenzar un control periódico y prolongado durante los próximos cinco años para evitar que haya un retroceso. Ella y su mamá, Norma, salieron del nosocomio celebrando las buenas noticias. A partir de ahí, Gabriela debía hacerse controles una vez por mes, a partir de abril del 2020, al año cada seis meses y así durante los próximos cinco años.

En aquel momento, Norma pidió turno para su hija para el mes de abril, sin esperarse que explotara en el país, y en el mundo entero, la pandemia del coronavirus que afectó drásticamente un sistema sanitario que ya venía dañado y muy deteriorado desde hace años en la Argentina. Fue entonces que empezaron los problemas: la secretaría del Hospital kes pidió aguardar los "supuestos" 15 días de cuarentena y les postergó el turno.

Desde el hospital -le aclaró Norma a BigBang- les dijeron podían esperar por tratarse de un control y no de una urgencia. Pero Gabriela empezó con los problemas, muchos dolores y comenzó a sentirse mal los primeros días de abril. Todo fue paulatino. Le dolía el ciático y se levantaba con dolores fuertes. A pesar de los problemas de salud que enfrentaba, siempre se mostró "contenta" e iba a trabajar con "mucho ánimo".

Sin embargo, todas las noches se levantaba con fuertes dolores. Todo esto se estiró hasta el 21 de abril del 2020, cuando Gabriela pasó una de las peores noches que incluyó pérdidas de sangre importante. Si bien era una paciente de riesgo en caso de contraer COVID-19, no solo por sus problemas oncológicos, sino porque había sido trasplantada años atrás, decidieron acudir al Hospital de Clínicas. 

Fue entonces que todo comenzó a complicarse cada vez más. Cuando llegaron fueron sometidas al protocolo de aquella época y les marcaron que debían dirigirse al piso quinto. Allí se cruzaron con Sebastián Alessandria, que era integrante del equipo médico que la había atendido en 2019. Norma se acercó para hablar con él, le explico lo que le estaba pasando a su hija, pero el médico ni siquiera se dignó a dirigirle la palabra.

De hecho, les pidió: "Vayanse de acá a cualquier otra guardia, el quinto piso está dedicado solo al COVID". Lo primero que hizo Norma al salir del nosocomio, entre lágrimas y angustiada por todo lo que estaba ocurriendo, fue llamar al ginecólogo particular de Gabriela, quien la trasladó al Hospital de Wilde a pesar de que no contaban con las herramientas para tratar su estado. 

Allí la subieron en silla de ruedas, la revisaron, le aplicaron un calmante y notaron que tenía el abdomen rígido e inflamado. Mejoró ese día, pero al día siguiente empezó otra vez con mucho dolor al otro día. En ese lapso, totalmente desesperada, Norma pudo contactarse a través de Facebook con Adriana Bermúdez, jefa del área de Oncología Ginecológica del quinto piso del Hospital de Clínicas.

A través de la red social, le escribió: "Me siento dolida y decepcionada por el maltrato que recibimos, fuimos porque no teníamos otra opción. Estamos hablando de una paciente oncológica que se siente muy mal". La respuesta, tan insensible como la del primer médico, fue: "Tiene que buscar algún otro hospital que la atienda. De ninguna manera debieron permitir que subieran al quinto piso. Solamente se atiende COVID".

Según la mujer, le contó a Bermúdez lo que había ocurrido y resaltó que la médica le respondió que el doctor "había actuado correctamente" porque ellos tenían dirección de no atender a nadie que no sea por COVID. Mientras tanto, la pérdida de sangre no cesaba, comenzó a tener erupciones y llagas en la zona pélvica. En el Hospital de Wilde no la podían tratar, necesitaban que la vea el equipo que la atendió desde el primer día y en un lugar de mayor complejidad. 

Por esta razón, Norma sostiene que su hija "sufrió una discriminación sanitaria. Y en el Clínicas nos trataron como si ella exigiera una cirugía estética". El 12 de mayo, Norma volvió a escribirle a la responsable de Oncología Ginecológica del Clínicas insistiendo para que examinaran a su hija y ofreciéndose a pagar "lo que sea" por una consulta particular. La respuesta fue breve: "Seguimos igual", le dijo la médica.

Ya el 10 de junio, desesperada por el delicado estado de su hija, volvió a mandarle un mensaje: "Mi hija está con problemas serios asociados a su enfermedad. No entiendo el abandono a una paciente". Ya no hubo respuestas, hasta que el 8 de julio, le envió: "Mi hija Gabriela no volverá a atenderse con ustedes porque cuando más los necesitó no la asistieron. Ella se encuentra en el Hospital Rossi de La Plata y necesita un resumen de la historia clínica. Por favor, ¿me lo pueden enviar?". 

No sólo no recibió contestación alguna, sino que Noma fue bloqueada por la doctora Bermúdez. Su hija Gabriela Cano, de 31 años, murió el 27 de julio. El 13 de julio de 2020 fue el punto de no retorno: ya no podía comer, todo lo vomitaba y le costaba ir al baño. Pasó tres meses enteros yendo de un lado para otro donde solo "la emparchaban". Ese 13 de julio fue trasladada al Hospital Rossi de La Plata, gracias a que una de sus primas era instrumentadora ahí.

Cuando a Gabriela le dieron la espalda desde el Hospital de Clínicas, deambuló por el Sanatorio de la UOM, en Avellaneda, Hospital de Wilde, estuvo internada en su domicilio y finalmente fue tratada en el Hospital Rossi de La Plata, donde falleció aquel 27 de julio de 2020 pasadas las 20: tuvo unas convulsiones, fue atendida por los médicos que retiraron a los familiares de la habitación y al rato confirmaban la muerte de la chica de 31 años.

Los últimos días de Gabriela fueron en familia. De hecho, lograron que su abuela paterna pudiera ingresar al Hospital Rossi para poder ver a su nieta. "Gabriela me dijo ´ya te cansé ma, ¿no?´. Me dio tanta pena que no me moví de su lado nunca más. En ningún momento notó nuestra angustia, pero cuando logramos que su abuela pudiera verla en el hospital preguntó si la había venido a despedir. Me quebró totalmente. No pude soportar el dolor", recuerdó Norma en diálogo con este sitio.

Los médicos del Hospital Rodolfo Rossi le pidieron a Norma si podían conseguir por sus propios medios la historia clínica de su hija. La razón que le dieron fue que si ellos la pedían formalmente al Hospital de Clínicas, por motivos de protocolo iba a demorar y Gabriela la necesitaba de urgencia. La angustiada mamá habló con Alessandria, cuatro días antes del fallecimiento, y el médico le dijo que "no"..

Según Norma, les pidió que a Gabriela la lleváramos el martes: "Ella estaba así porque él la abandonó y no la quiso atender en su momento. Cuando se lo dije, me trató de ´loca´ y me cortó el teléfono. Soy una madre dolida que agarraría del cuello a ambos y los mataría. Pero no miento ni una sola palabra. Mi hijo estaba enfurecido y fue al Clínicas a buscar la historia clínica. Volvió con media carilla escrita por Alessandria, con una letra ilegible".

Desde el estudio de los doctores Verónica Ottaviano y Santiago Ruíz Rocha se iniciaron acciones legales contra los médicos del Hospital de Clínicas, Alessandria y Bermúdez por "incumplimiento de los deberes de funcionario público y por abandono de persona seguido de muerte". La denuncia penal ingresó el 14 de octubre de 2020 en las fiscalía de Buenos Aires con el número de ingreso 680116/2020. La misma quedó en manos de la Fiscalía N°13 y el Juzgado N°18. 

Pero el informe de una perito complicó las cosas, ya que estableció que Gabriela no tenía una expectativa de vida alta más allá del trato de los profesionales médicos. "La causa penal comenzó a dar vueltas, tuvimos idas y vueltas hasta que la perito hizo un informe final determinando que, de todas maneras, Gabi se iba a morir igual. Seis meses más, seis meses menos, un año mas, un año menos.... total no era la hija de ella", recuerda Norma, angustiada.

Y agregó: Cuando informa eso la perita, la fiscalía la archivó. Cuando recibieron esa noticia, mis abogados no quisieron informármelo sin antes mandar el escrito de devolución para intentar sacar esa causa de archivo. Mientras tanto, yo esto y con entrenamiento psicólogo y psiquiátrico porque ademas de Gabi, en febrero 2021 se murió mi hermano por COVID-19 y este año, también en febrero, falleció mi amiga con la que convivía".

Norma le explicó a este sitio que había dejado todo en manos de la justicia, decidió abandonar las marchas en reclamo por la muerte de su hija porque le hacía "muy mal" recordar todo lo ocurrido. "Había dejado de hacer marchas porque me hacía pelota publicar y recordar todo. Cuando pasó esto, me llamaron del estudio, me dieron el informe de la perito y me ataqué mal. Fue un informe vergonzoso, pero por suerte la causa se desarchivó, pero no avanza", resaltó. 

Con respecto a la causa civil que se inició a la par de la penal, Norma denuncia que desde el Hospital de Clínicas existe "complicidad" porque están "cubriendo" a los médicos denunciados. "Tuvimos dos audiencias en plena pandemia, vía Zoom, y fueron muy caraduras ellos. La jefa se hizo la que se sentía mal, dijo que quería irse del Zoom y dejó a su representante legal. Él (por Alessandria) siempre estuvo con la cabeza baja, no dijo ni una palabra y no llegamos a un acuerdo de nada. La mediadora lo terminó ahí y pidió que siga el juicio, ya que aclaró que no tienen la mínima intención de reparar nada. Cómo la causa civil siguió su curso, Alessandria declaró días después que jamás estuvo en el hospital, que Gabriela nunca fue ese día y que ella tenía un turno programado al que no se presentó. A partir de estos dichos, mis abogados me dijeron que era necesario que tenga un apoyo más fuerte con el psiquiatra y el psicólogo", detalló Norma.

En ese sentido, señaló que los médicos "están haciendo un desastre" con la causa. "El hospital está cubriendo a los médicos. Es obvio que Gabriela no quedó registrada en un informe porque no quisieron atenderla, pero sí hay cámaras de seguridad y da la causalidad que las ventanillas de entrada estaban vacías por pandemia. El hall estaba vacío, había un médico y una mujer que nos hicieron la preguntas típicas en pandemia, los pusieron alcohol y nos marcaron el camino que estaba señalado con cinta en el piso para llegar al ascensor que nos lleve al quinto piso. No estaba lleno el hospital, por eso las cámaras de ese día tienen que mostrar ese momento, si es que el hospital no los cubre", denunció 

Y sentenció: "Si hicieron desaparecer eso, evidentemente hay un encubrimiento del hospital. Conmigo se comunicaron solamente en una oportunidad. Antes de que la perito determinara esto, me escribe la representante legal del Clínicas para decirme que fuera a la dirección del hospital para declarar todo lo que quiera de los dos médicos. me dijeron que querían hacerles un sumario administrativo. Les dije que lo iba a hablar con mis abogados, que no sabía qué hacer en estos casos, pero que no quería ser un chivo espiratorios del hospital. No tenía porqué meterme en una cosa así. En la justicia todo, pero el director en su momento me tendría que haber llamado explicándome si tuvieron poder de decisión en lo de Gabi". 

El próximo 27 de julio, día en el que se cumplirán dos años de la muerte de Gabriela, su mamá Norma, su familia, allegados y distintas organizaciones civiles de madres y padres que perdieron a sus hijos debido a actos violentos marcharan de 17 a 19 y se reunirán en Plaza del Congreso, entre Entre Ríos, Rivadavia, Hipólito Yrigoyen y la calle Virrey Cevallos, en reclamo de Justicia. 

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