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“Se me nubló la vista”: el dramático relato del papá que mató al violador de su hija

Un jurado popular condenó a Fernando Matías Vila a una pena menor a tres años al considerar que actuó bajo emoción violenta.

Todo ocurrió el 20 de octubre de 2019 en el interior de una casa ubicada en la calle El Resero al 300, Bahía Blanca. Hasta ese mismo lugar se dirigió Fernando Matías Vila luego de que su hija, de tan solo cinco años, le contara con angustia que el dueño de esa casa la había violado y hecho vivir un verdadero infierno. El angustiado padre no lo dudó: envuelto en un manto de ira tomó un cuchillo que estaba arriba de la mesada , se subió a su moto y se dirigió al domicilio del agresor. Al llegar, irrumpió en la casa y apuñaló a José Dagoberto López Uribe, de 66 años. Luego, se volvió a subir a su moto, regresó a su casa y minutos después, se entregó en la comisaría.

Ante los efectivos de la Policía, solo les dijo que "había lastimado al violador" de su hija. Los agentes lo interrogaron, se dirigieron a la casa del agresor y lo hallaron sin vida. “Justo había un cuchillo arriba de la mesada y fue lo primero que agarré. Sinceramente no me acuerdo mucho, bajé de la moto y lo encaré, lo maté. Tampoco sabía que lo había matado hasta que me entregué en la comisaría", explicó el protagonista de esta dramática historia.

En diálogo con La Brújula 24, destacó que de los nervios que tenía tras haber atacado al abusador de su hija, abrazó a su esposa y resaltó que no podía controlar los temblores de su cuerpo. "No podía hablar y me temblaba el cuerpo. Nunca me había pasado una situación así. Ella trataba de tranquilizarme y le dije que fuéramos a la Policía, pero no pensé que estaba muerto. Imaginé que lo había lastimado”, contó sobre aquel triste episodio.

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Una vez de regreso en la comisaría y al constatar la muerte de López Uribe, los agentes trasladaron a Vila al calabozo, le explicó que el hombre que había atacado ya estaba muerto cuando llegaron e iniciaron los trámites pertinentes para iniciar la investigación. "Les dije que había lastimado al violador de mi hija, me metieron en una oficina y fueron a la dirección que yo les pasé”, detalló el hombre. 

Según explicó, a partir de ahí comenzó a transitar por un verdadero "calvario" que llegó a su fin en las últimas horas: un jurado popular acompañó la postura de la defensa y sentenció al albañil a una pena menor a tres años, razón por la cual no irá a la cárcel. A pesar de que la fiscalía había pedido que se lo condenara por homicidio simple, que prevé una pena de entre 8 y 25 años,  para la Justicia de la ciudad de Bahía Blanca actuó bajo emoción violenta. “Me arrepiento de lo que hice, porque si no hubiera ido directamente a la casa no me hubiera pasado todo esto. Hace 3 años que vengo viviendo un calvario”, aseguró.

Sobre su hija, contó que “todavía sigue mal”. “Nosotros tratamos de apoyarla en todo. Igual no va a los cumpleaños, con los chicos del barrio no se junta tampoco. Hasta hace poco no sabía que estuve preso, ella pensaba que yo estaba trabajando en el penal. En la cárcel, por lo que había caído yo, no la pasé mal con los otros presos. Pero es feo estar ahí adentro porque tiene que ir tu familia a verte y se tienen que desvestir para entrar. Además, yo soy el único sostén de la familia y todos los días me preguntaba si en mi casa estaban comiendo o no", concluyó. En los próximos días las autoridades judiciales fijarán una audiencia de cesura para que las partes realicen el pedido de pena de acuerdo a la calificación adoptada por el jurado.

El descargo completo del padre de la nena abusada

“Ese día era un sábado, estaba trabajando en el Polo como siempre, 4 años estuve ahí. Llegué a las 3 de la tarde a casa, era un día normal, y estuve con las nenas y mi señora. Se hizo de noche, comimos y mi nena fue al baño, que aún estaba en el fondo porque todavía estábamos construyendo. Mi señora la acompañó y la nena insistía con que le dolía un pecho. Mi mujer le empezó a preguntar por qué, si se había golpeado o algo. Hasta que empezó a contarle”.

“Nosotros vivíamos en el departamento de atrás de esta persona, estuvimos dos años en ese lugar. Ella le cuenta que cuando estábamos ahí en varias ocasiones la había tocado, le metía la mano en la ropa interior y esas cosas. Cuando pasa eso, mi señora empieza a llorar y viene corriendo a contarme. A mí se me nubló la vista, nunca pensé que me iba a mandar algo así. Agarré la moto que tenía en ese entonces y me fui a la casa del tipo. Y pasó lo que pasó. Son como 25/30 cuadras”

“Me arrepiento de lo que hice, porque si no hubiera ido directamente a la casa no me hubiera pasado todo esto. Hace 3 años que vengo viviendo un calvario. Perdí mi trabajo, no me pudieron tomar más porque estaba todo esto en suspenso. En el Polo, con el tema de los antecedentes, no te toman más. Después estuve un tiempo vendiendo milanesas, tratando de rebuscármela. Con la pandemia tampoco pude encontrar trabajo”.

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