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Su ex contrató a un hacker que la acosa y la extorsiona con audios y fotos íntimas

Amparo Illescas es una joven actriz y humorista que vive un calvario hace seis años.

“Como sabrán desde hace dos años estoy siendo acosada y hackeada desde todas mis redes. Pero para poder sacar a estos seres judicialmente tuve que pagar los honorarios de la querella. No soy de hacer esto, es más,  me da vergüenza pero ya no puedo mas”, comienza uno de los últimos descargos de la actriz y comediante Amparo Illescas en su fan page de Facebook.

Y, en medio de la desesperación, agregó una forma para ayudarla: “Si en algún momento les saque una sonrisa o les alegre la mañana con mis memes y videos pueden colaborar con un cafecito. Les agradezco de corazón. https://cafecito.app/amparo”.

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La historia de acoso virtual que Ampara sufre día a día comenzó hace seis años. La actriz perdió una fortuna en la compra de dispositivos electrónicos, en abogados, en demandas y encima perdió trabajos y las redes sociales con las que trabajaba y en las que tenía miles de seguidores.

“No voy a esperar a estar muerta”, afirmó hace un tiempo en una entrevista, cuando la causa judicial no avanzaba. Ahora las cosas no cambiaron en la Justicia. Mientras espera que la causa recaiga en alguna fiscalía federal, ella y su familia continúan sufriendo el hostigamiento de un hacker que ahora filtró fotos íntimas y audios. 

A su trabajo como comediante, le tuvo que sumar otro como empleada de oficina y diversos rebusques para juntar dinero. Después del pago de los honorarios a sus abogados y del pago de créditos para la compra de dos computadoras y cinco teléfonos, que terminaron siendo hackeados, está en quiebra económica. 

Ahora impulsa la causa contra el supuesto experto en seguridad informática y el hombre que presuntamente la hackearía por orden de su ex novio Alexander G., llamado Carlos M., que viven en Santo Tomé, provincia de Santa Fe, y quien robó todos sus datos y también hizo públicas imágenes íntimas de la actriz. En el último tiempo, a los mensajes sexuales y a las amenazas, se les sumaron audios en momentos íntimos de la joven que grabó desde el dispositivo móvil. Una verdadera locura. 


En una entrevista con BigBang, Amparo afirma: “Todo lo que pasa es ridículo, es raro. En lo personal me genera bronca. Es una historia ridícula y me parece estúpido todo esto. Yo digo que toda esta historia es como Star Wars, la película empieza ahora pero, en realidad, tiene como una precuela que es de hace un montón”.

-Entonces, ¿cómo empezó esta historia de acoso? 
-Esto empieza hace seis años técnicamente hablando. Yo estuve en pareja durante cinco meses con una persona llamada Alexander, que es profesor en la Escuela Da Vinci. En un momento, decidí cortar el noviazgo porque él se metió a revisar mi WhatsApp, mi Facebook, mi Gmail y demás redes sociales. Yo le dije que como él no confiaba en mí, y yo no confiaba en él, la relación se terminaba. A partir de ese momento, comencé a tener distintas situaciones en los teléfonos que tuve. Pero como uno es un ignorante en tecnología, no le prestaba atención.

-¿Qué cosas te pasaban en los celulares?
-Me aparecían cosas raras. Y yo pensaba que era solo una falla o porque me había bajado un app, funcionaba mal. Como uno no sabe, no le presta atención. Pasó el tiempo, yo trabajaba con las redes sociales, tenía dos. En una en la que trabajaba como comediante y posteaba asiduamente. Todas las semanas grababa videos, posteaba fotos y tenía muchos seguidores y views. El 16 de marzo de 2020 a la mañana, una amiga me avisa que me habían hackeado la cuenta de Instagram. Intento recuperarla y no puedo. En el transcurso de la semana sigo intentando recuperarla, lo logro un día pero, cuando ponga la doble verificación con el teléfono, pongo una app de autenticación de Google, y pensé que no había chance de que me hackeen. Igual me hackearon todo. Era algo raro porque de la única manera que podían hacer eso es que tuvieran mi teléfono físico. 

-¿Y qué pasó?
-En ese momento, pedí ayuda en las redes sociales. Entonces me pasaron el contacto de un tipo que supuestamente era capo de seguridad en Sistemas, que me iba a ayudar y demás. En el medio, hice la denuncia policial ni bien pierdo la cuenta porque ahí tenía documentación mía, la tarjeta de crédito por publicidad y demás. Entonces hice la denuncia por suplantación de identidad. Ahí aparece este tipo que se llama Carlos M., que vive en Santo Tomé, en Santa Fe y me dijo que me iba a ayudar. A él no lo conocí personalmente, ni lo conocía de antes. Empieza la cuarentena estricta y lo primero que hago caso a todo lo que me decía. Pero todo empeoraba y seguía perdiendo datos en mis redes. Entonces, después de un mes, me doy cuenta que el hackeo venía por parte de ese mismo tipo que quería ayudarme. 

-¿Cómo siguió todo?
-Lo primero que hago es cambiar de número de teléfono y comprarme un nuevo dispositivo móvil porque cuando me di cuenta quién era ese tipo, se lo dije y me mandó audios en los que me amenazaba con difundir videos y fotos íntimas. Al toque me hackeó todo el teléfono, desde WhatsApp, a Facebook y mi mail. Me dejó incomunicada. Entonces decidí cambiar de línea y de aparato. Pensé que no podía hacer más nada. Error. Siguió todo igual. ¿Por qué me hackeó todo el teléfono? Porque borró todas sus amenazas. Unos meses después, logré recuperar algunos de esos audios en los que me amenazaba y se los pasé a mi amiga. También hice un resguardo en un USB. Si no hacía eso, no tenía ninguna prueba de nada. A partir de esos audios, hice varias denuncias en la Justicia, una por “amenazas”. Se comprobó que era él, pero como era un chip prepago, no sirvió y cerraron la causa. La Justicia no hace nada. En medio de la cuarentena, todo quedó más parado aún.

-Tuviste que volver a cambiar de celular.
-Sí, me había hackeado el nuevo y pedí un teléfono prestado. Como es prestado y usado, y él tiene acceso a todas mis cosas, me volvió a hackear. Parece increíble pero es así. Todo eso lo pudo hacer porque tenía una copia física de mi teléfono desde hacía seis años, cuando salía con mi ex novio. En el medio, yo hice todo el informe con capturas de pantallas y lo presenté en la Justicia. Este tipo que sabe todo lo que yo hacía, porque él entraba y salía de mi teléfono cuando hacían las pericias. En el medio, empieza a entrar a mi televisor smart y a mis computadoras. 

-¿Hackeó todos tus aparatos?
-Sí. En ese lapso yo tuve cinco teléfonos, me tuve que comprar dos computadoras y gasté un montón de plata. De hecho estoy pagando créditos por esas compras. Ahora estoy en quiebra por todo eso. Trabajo para pagar abogados y gastos. Todos los dispositivos me los hackeó. Como te decía, no sé cómo hacía, se conectaba a la red de mi casa, de ahí a la computadora, de ahí al teléfono a la tele. Es algo que todos podemos hacer. ¿Qué me hacía? Estaba durmiendo y me prendía la tele a la noche. Después me aparecían avisos que decían: “Alexander quiere entrar a tu smart”. Alexander es mi ex. O “Alejandro (que es el padre de mi novio) quiere entrar a tu teléfono”. También me pasaba con el Chrome. Todo esto fue durante 2020. 

-¿Y 2021 cómo fue?
-Siguió igual. Él con hackeos. Yo enviando cartas documentos. Y la Justicia seguía sin hacer nada. Tuve que contratar peritos de parte, cambié de abogado, para eso tuve que poner más plata, pero todo siguió prácticamente igual. El hacker como si nada, se moría de risa y seguía amenazándome. Hago una nota en un diario y él tipo se pone loco. Desapareció un toque y yo me animé a tener redes sociales otra vez. Los dos Instagram también me los hackeó y los perdí por ahora. Hasta que encontré algunas soluciones paliativas, pero para mí trabajar en redes en todo este contexto fue casi imposible. No es que uso las redes para subir fotos y listo. No, yo uso las redes sociales para laburar y mostrar mi trabajo. Ese es mi problema. Es una herramienta para mi trabajo.

-¿Y la Justicia que hizo?
-Seguí con denuncias y nada. Y yo me puse muy pesada y llamaba todos los días a la Fiscalía. Pero, ¿por qué lo hago? Porque es muy feo vivir así. Me acuerdo del caso de la maestra tucumana que sufría acoso, que denunciaba cada dos o tres días que el tipo la perseguía, nadie hizo nada y un día que salió del gimnasio, el tipo la mató a puñaladas. Me acuerdo que habían mostrado un llamado con una amiga y ella decía las mismas cosas que digo yo. “No, este es un boludo que no me va a hacer nada”, había dicho. Y la mató. Ahí medio que me cayó la ficha y me dije que podía terminar muerta. Porque además no tengo a uno solo. Tengo a dos. Están mi ex y este tipo. Entonces me puse muy insistente con la situación. Mandaba uno o dos mails por día. También le mandé reclamos a Instagram, a las empresas de celulares, a la empresa telefónica. Nunca me respondieron las cartas documento. Nunca se presentaron a Defensa al Consumidor. Nunca hicieron nada con mis reclamos. A partir de septiembre de 2021, en la Fiscalía me dijeron que se iban a presentar como incompetentes en la causa y que no yo no podía presentarme como querellante. Para mí fue estar en bolas otra vez y pensar una nueva estrategia. Pasaron los meses, mientras seguía el acoso y en enero, en las fiestas, después del brindis de Navidad o Año Nuevo, encuentro un ingreso que hizo el chabón a las 12.30. Me puse loca. Era el colmo. Soy el Truman Show del chabón y nadie me lo cree. 

-¿Qué hiciste cuando viste eso?
-Me contacté con mi abogado y el 1° de febrero le mandé un mail a la fiscal. Cuando me comunicó con la Fiscalía, me respondió que sí me podía presentar como querellante y que se habían olvidado de avisarme. Me agarré una calentura atómica. Me presenté para iniciar todo. Me constituí como querellante y tuve que pagar otro montón de plata. Me parece una forrada que siendo hostigada, atacada, acosada, no tanto físico aunque sí me siguieron dos amigos de mi ex pareja por la calle, que la Justicia se esté rascando y que se hayan olvidado. En el medio, me podrían haber matado. Pasó marzo, abril y mayo. Yo pude hacer una especia de contención en mis redes. Pero estoy muy cansada. No es una forma de vivir y trabajar. Cada vez que quiero subir alguno de mis videos de comedia a las redes tengo que grabar, editar en mi teléfono porque en las computadoras no puedo, los hacía sin las herramientas como la música y de ahí tenía que pasárselo a mi amiga, que ella lo terminara de editar y recién ahí poder intentar subirlo. No es justo. Eso lo podía hacer en dos minutos y ahora tardó una semana entera. No me da la energía. 

-¿Y qué pasa en la Justicia ahora?
-Como querellante, como la Fiscalía de Capital Federal se declaró incompetente, la causa se sorteo a un fuero federal porque el tipo vive en Santa Fe. Ahora faltan un par de meses para ver qué Fiscalía lo toma. En el medio va a estar la feria judicial. Todo eso será para que empiece, todavía no empezó. Y lo que me pone loca es que esta gente no puso un peso por todo lo que me hacen, trabajan, facturan, hacen su vida, tienen sus parejas y yo estoy atada de pies y manos. 

 

-¿Qué decidiste hacer?
-Le mandé una carta documento a Carlos M., que es un psicópata. Se puso como loco. Ahora lo que empezó a hacer es mandarme mensajes escritos con los pies, con faltas de ortografía, diciendo todas las cosas sexuales que me haría o lo que no, que él ya sabe lo que hago, y evidentemente escuchó conversaciones mías para saber cierta información de lo que dice. Y después me empezó a mandar fotos que son íntimas y privadas, que son mías y de mi intimidad. Y después cuando le hago una restricción para que no me pueda enviar mensajes ni fotos a la fan page de Facebook. Además de eso, me empieza a mandar audios míos mientras tengo relaciones. 

 

-¿Te los robó de la computadora?
-Yo no me grabé jamás en mi vida. Me mandó dos audios mientras estaba con mi ex pareja de hace seis años. Y el otro día, como eso lo estuve hablando con gente conocida, me mandó otro mensaje y me puso: “Ahora te mando uno más nuevo”. Y me mandó el audio donde se escucha a la otra persona mientras tenía relaciones. Y no nos grabamos. Lo que hizo fue grabar el audio del teléfono. Y seguramente esta entrevista la está escuchando también. Soy su Truman Show. Él vive mi vida. Sabe todo lo que hago y me escucha porque me pone mensajes del tipo: “Me agarraste de sorpresa. El otro día lo hiciste a tal hora…”. Y me detalla todo lo que hice.

-¿Tenés miedo de que te ataque físicamente?
-No me da miedo. Me da tristeza ese chabón. Es patética la vida de este flaco. No es que tengo una vida de locura y puedo generar interés. Soy una mujer tranquila, me la paso trabajando y con todo esto tengo que laburar incansablemente. Y más para pagar todo esto. Hoy le mandó fotos mías a mi mejor amiga, que también administra mis redes sociales. Entonces cuando el tipo se pone como loco y me saca todo, ella maneja las redes por mí pero con mi consentimiento. Nos causó gracia porque su amenaza es ahora: “¿Tu familia te va a seguir apoyando si ves las cosas que hacés?”. Como si mi familia no supiera que yo tengo relaciones o que hago mi vida. O le manda fotos mías a mi amiga y le pregunta: “¿Te gusta el culo de tu amiguita?”. Y obviamente no se escandaliza por cuestiones de mi vida privada. El delincuente es él que me roba las fotos y las filtra. 

 

-¿Qué esperás de la Justicia?
-Que empiece el juicio porque es agotador vivir así. Quiero que por lo menos tenga miedo de lo que le pueda hacer la Justicia. Y pido que empaticen conmigo y con lo que pasa. 

-¿Cuál era el vínculo que tenía Alexander, tu ex novio, con Carlos? ¿Lo contrató para que hackearte y ahora este delincuente se divierte con vos?
-Con el tiempo me di cuenta de muchas cosas. La relación con mi ex era muy rara. Nos pusimos de novios en la segunda cita y al toque, él me dijo que quería vivir conmigo. En una relación de cinco meses, eso es mucho. Pero yo pensaba que tal vez era mi culpa que escapaba de todas las relaciones. Hasta que le pedí que conviviéramos en unas vacaciones. Ahí me di cuenta que mi ex era muy celoso. Y un día descubrí que se había metido en mi celular, en mis redes y en mi mail. Entonces terminé todo. Y sobre la relación entre ellos no tengo la menor idea. Yo creo que se conocieron en alguna convención de comics porque mi ex es fanático de Batman e iba a esos lugares, y este tipo también. Tal vez se vieron ahí. Hace poco me escribió una piba y me contó que Alexander iba a Rosario y lo había conocido ahí. Tal vez en algún momento se cruzaron en esa ciudad. No tengo en claro esa parte. lo único que sé es que a los dos les gusta . Obviamente es una historia rarísima y ridícula. Y yo no le doy el copyright de mi vida a nadie.

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