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Trata y prostitución VIP: por qué procesaron a Leandro Santos y la cruda denuncia de una joven

Le trabaron un embargo de 10 millones de pesos. 

El representante de modelos Leandro Santos fue procesado sin prisión preventiva por el juez federal Sebastián Casanello, luego de ser acusado de formar parte de una asociación ilícita que facilitó la trata de personas. Además, se le prohibió salir del país y le trabaron un embargo de 10 millones de pesos.

A través de una agencia, el empresario habría montado un sistema de prostitución VIP en fiestas, con clientes en Uruguay y en la Argentina.

En principio, el delito del que se lo acusa prevé una pena de prisión de 3 a 6 años, pero en este caso podría recibir de 4 a 10 por la pluralidad de víctimas (más de tres) y porque el delito fue llevado adelante por tres o más personas, de forma organizada.

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La investigación que desembocó en el procesamiento comenzó en el 2016 con la denuncia de una mujer que declaró bajo identidad reservada.

Según su relato, Santos y su hermana Micaela -también procesada- llevaban adelante una agencia de modelos que captaba a mujeres para luego ofrecerles encuentros con hombres que tenían como fin la prestación de servicios sexuales, de los cuales luego se retenía el 30% del pago. 

Presiones y amenazas

De acuerdo a la denunciante, que fue representada por la agencia, la relación laboral comenzó por carriles normales con desfiles, eventos y publicidades. 

Sin embargo, según su relato, Santos luego le ofreció "ciertos trabajos más rentables, refiriéndose a comidas con empresarios, con gente de muy buen pasar económico, con los fines de ir a cenar y, a posteriori, intimar sexualmente con ellos a cambio de dinero, cifra que manejarían él y su hermana Micaela Santos, previo descuento de su porcentaje". 

Si bien ella no aceptó, otras modelos le revelaron que si se sometieron al ofrecimiento del representante porque temían enojarlo. La denunciante también expresó que tanto el acusado como el representante Jorge Zonzini (quien recientemente fue vocero de la familia de Nahir Galarza) la hicieron objeto de "amenazas, extorsiones y acosos constantes" tanto antes como después de que tuviera que presentarse a una declaración testimonial en el marco de la causa que investiga el fallecimiento del fiscal Alberto Nisman.

La finalidad de estos aprietes tenían que ver con "evitar que pusiera en conocimiento de los medios de comunicación y de la Justicia el negocio que los nombrados llevarían adelante".

Vulnerabilidad

En la resolución mediante la cual Casanello procesó a Santos se reflejan además las declaraciones de más víctimas, que también dieron testimonio bajo reserva de identidad. 

Una de ellas, de nacionalidad uruguaya, recordó que el acusado la llevó a comprar ropa "provocativa" durante una visita a Buenos Aires y señaló que se le prohibía abandonar de la habitación del hotel donde se hospedaba si no lo hacía en compañía del socio del representante. 

La víctima refirió que Santos la forzó a tener sexo con varias personas en una fiesta en el barrio de Palermo. A cambio de que le permitiera trabajar en un boliche, también tuvo que tener relaciones con  asistentes de una reunión en la casa de un amigo del empresario. 

"Cuando llegamos no había cuartos: había un telón que se abría y apareció una cama tipo egipcia y empezó a desnudarse una chica. Había droga, el encargado del lugar me encerró en un escritorio porque me dijo que no había tenido relaciones con nadie, y me metió a un tipo y me dijo que si no me iba, por lo que me acosté con él", expresó señalando que tuvo que someterse a terapia psicológica luego de regresar a su país natal. 

"No todas las mujeres de la agencia de Leandro Santos eran explotadas sexualmente; algunas de ellas se dedicaban a efectuar trabajos de modelaje únicamente. Las otras, inmersas en el contexto descrito, aceptaban tal propuesta como garantía de éxito y por temor a perjudicarse en sus carreras", expresa Casanello en su resolución.

"El grado de exposición mediático de algunas de las mujeres que formaron parte de la agencia dificulta aún más que quisieran exponer la realidad de lo que sucedía puertas adentro en aquel entonces y no es casual que su relato se haya limitado a compartir lo que estaba sucediendo con las nuevas ingresantes por empatía, al estar todas inmersas en la misma situación de vulnerabilidad", agregó.

Así, según el juez, "las que pudieron denunciar los hechos investigados manifestaron que muchas compañeras también eran explotadas sexualmente y que ellas habían accedido no solo para 'hacer más dinero' sino también para 'no enojar a Santos, ya que si no accedías a su propuesta ibas a ser dejada de lado en la agencia'. El optar por no denunciar en estos contextos es frecuente y es lo que justamente los explotadores buscan".

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