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Una Dodge Ram la atropelló y su familia apunta contra el fiscal: "Es un corrupto"

Magali Gómez había salido a dar una vuelta, cuando en el kilómetro 169 de la Ruta Nacional 226 fue embestida por una camioneta que iba a más de 90 km/h en una zona urbana donde se puede andar entre 40 y 60.

Magali Gómez Acosta tenía 23 años cuando la madrugada del 25 de diciembre del año pasado fue embestida por una Dodge Ram que iba a alta velocidad por la Ruta Nacional 226. La joven iba a bordo de una moto Gilera Smash, junto a Alberto Nahuel Agüera, cuando la camioneta manejada por Daniel Alfonso Portela, de 46 años, los chocó en el kilómetro 169 por detrás: como consecuencia del impacto, ambos llegaron en grave estado al Hospital Santamarina.

Tanto Magalí como Agüera -que según la familia de la joven se encontraban en una relación desde el 11 de diciembre- presentaban graves lesiones. Pero el mayor daño se lo llevó la joven de 23 años, quien finalmente murió alrededor de las 5 de la mañana. "Mi hermana se estaba conociendo con este chico y salió a dar una vuelta, una vuelta que le costó la vida", le había relatado a BigBang por aquel entonces Nayla Gómez, hermana de la víctima.

Este jueves se llevó a cabo la segunda jornada del juicio por la muerte de Magalí, donde el fiscal  Gustavo Morey expuso su pedido de prisión para los dos imputados: Agüera el conductor de la motocicleta, quien -según consta en el expediente- circulaba sin luces y con 1,28 gramos de alcohol en sangre, y Portela, quien circulaba a 94 km/h -aunque una pericia previa había establecido que iba a 160 km/h- con 0 gramos de alcohol en sangre.

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Sin embargo, Miguel Gómez, el padre de la víctima, esto fue "manipulado" debido que en el hospital estuvo sentado frente a Portela y remarcó que "estaba con un pedo que no podía levantarse". Para el fiscal Morey, el conductor de la camioneta debe ser condenado a 3 años de prisión condicional e inhabilitación para conducir por un lapso de 5 años. Pero fue más duro con el conductor de la moto, para quien pidió 3 años y 6 meses de prisión de cumplimiento efectivo.

Además, solicito su inhabilitación para manejar por 7 años. La sentencia del juez Pocorena se divulgará en una nueva audiencia convocada para este lunes 23 a las 13.30, pero la familia de Magali  no dudó en apuntar contra el fiscal y señalar que hizo todo lo posible para beneficiar a Portela. "Me cansé de pedirle audiencia al fiscal Morey y no me quiso atender, nosotros nos enteramos que ya estaba la fecha del juicio porque vamos dos o tres veces por semana a preguntar", afirmó Miguel.

El hombre contó que el fiscal nunca los quiso atender, reveló que no tuvieron la posibilidad de pagar un abogado y que fue más de siete veces al Centro de Asistencia a la Víctima a solicitar ayudar y asesoramiento de Tandil, pero jamás les prestaron atención: "Dos veces nos recibió el fiscal cuando pasó el accidente y después se negó a darnos una audiencia. Y eso que se la pedimos en varias oportunidades. De hecho, nunca nos llegó la notificación de que habían elevado la causa a juicio". 

En ese sentido, el hombre aseguró que se cansó de pedirle audiencia al fiscal Morey y remarcó que se enteró que ya estaba pautada la fecha del juicio porque iba dos o tres veces por semana a preguntar a la fiscalía. "Tuvimos que hablar con el fiscal de Azul, que nos atendió muy bien, y se comprometieron en llamar a Tandil para que el fiscal nos atienda, nos dijo que hay una ley que nosotros por ser padres corresponde que el fiscal nos hubiera llamado", detalló,

A pesar de ello, explicó que Morey nunca les dio todos los detalles de la causa que ya está en su tramo final. Magali era madre de cuatro chicos, dos mellizos de cuatro años, otro nene de cuatro y una nena de un año y once meses. Todos ellos, a excepción de la más chiquita que quedó al resguardo de su papá, habían quedado al cuidado de los padres de Magali en la casa que tienen ubicada en el barrio ProCasa 2, Tandil.

"El lunes, el día del fallo, los mellizos van a cumplir cinco años y ya empiezan a preguntar cosas sobre su mamá y no sabemos qué contestarles. Los nenes no se olvidan de su mama, todos los días preguntan si su mamá va a volver", contó.

Para Miguel, el accidente no ocurrió tal y como está plantado en la causa, ya que sostiene que Portela no embistió a su hija entrando a Tandil sino de Tandil hacia Azul. "El testigo principal de la causa dijo que el accidente fue así y que Portela dio vuelta la camioneta luego de chocar la moto. Declaró que la camioneta estaba mirando para Azul, pero ellos como la camioneta apuntaba para Tandil hicieron las pericias así. Lo que más bronca nos dio fue que el fiscal, en vez de defender a mi hija, se dedicó a defender a Portela, que lo único que hizo fue matar a mi hija. Él dice que un coche lo encandiló y si pasó eso ¿por qué no frenó?", se preguntó.

Además, sostuvo que el fiscal Morey estuvo durante el juicio resaltando las "bondades" del conductor de Dodge Ram. "Contó las cosas ´buenas´ que hizo, como acceder a sacarse sangre, correr al de la moto que intentó huir de la escena, ponerse a derecho y quedarse en el lugar del hecho, pero yo lo único que veo es que mató a mi hija. El fiscal dice que fue una negligencia, yo digo que es un asesino", remarcó.

 

En ese sentido, sostuvo que la camioneta circulaba a 160 kilómetros, de acuerdo a las pericias, aunque un análisis posterior terminó determinando que el vehículo iba a 94 km/h. "Más allá de eso, es una zona urbana donde se podía andar entre 40 y 60 y están los carteles al costado de la ruta", sentenció Miguel.

El caso

Magali Gómez Acosta tenía 23 años cuando la madrugada del 25 de diciembre fue embestida por una Dodge Ram que iba a alta velocidad por la Ruta Nacional 226. La joven iba a bordo de una moto Gilera Smash, junto a Alberto Nahuel Aguera, cuando la camioneta manejada por Daniel Alfonso Portela, de 46 años, los chocó en el kilómetro 169 por detrás: como consecuencia del impacto, ambos llegaron en grave estado al Hospital Santamarina.

Ella le había dicho a su mamá antes de salir: "vieja no te vayas a acostar que cuando vuelva te plancho el pelo". "Pero en una hora pasamos de ser abuelos a ser padres otra vez", había recordado Miguel, padre de la víctima. Al llegar a la guardia del Hospital Santamarina, les dijeron que su hija estaba "grave" y minutos más tarde, la policía trasladó al nosocomio a Portela. "Lo sentaron delante mía, pero yo no sabía que había sido él, el que atropelló a mi hija", reveló.

Y siguió: "A las 5 nos dijeron que Magali había sufrido dos paros cardiorrespiratorios y que falleció. Ahí vinieron cinco patrulleros y se lo llevaron". Enojado por el accionar de la policía y la actitud del fiscal Morey, de la UFI N°8, aclaró: "A la policía no le tengo confianza, no me quisieron explicar nada. Tuve que ir a la policía vial para que me digan más o menos cómo había sido el accidente. La moto en una foto sale tirada en la ruta y en otra está parada en la ruta".

Para Miguel, la policía "manipuló todo el tiempo" los vehículos. "Los pasó por arriba. Pórtela es un empresario acá, tiene empresas, camiones, venía de una fiesta. Es de esos que por tener plata se piensan que son dueños de todo. No fue capaz de acercarse. Y el pibe que iba con mi hija, que estuvo tomando mate en mi casa, salió a decir que a mi hija no la conocía y que la había levantado en la ruta. Al fiscal lo considero un corrupto", denunció

En aquel momento, Miguel le había relatado a BigBang que recibieron "amenazas" para "callarlos" y evitar que el tema saliera a la luz. "Una camioneta con las patentes paradas se estacionó enfrente de la casa de la mayor de mis hijas, Belén, y la apuntaron con un revolver. Nosotros queremos justicia. Fui a ver cómo quedó la Dodge Ram y tenía la marca de la cabeza y los brazos de mi hija. Nos arruinó. Nos mataron en vida", concluyó.

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