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¿un plan perfecto?

Una siesta larga y acusaciones contra la empleada: la dudosa coartada del supuesto parricida de Vicente López

El sospechoso de matar a sus padres fue indagado y dijo que durante las tres horas y media en que sucedieron los crímenes se durmió en su camioneta.

La investigación del doble crimen de Vicente López, que el 24 de agosto terminó con las vidas del empresario José Enrique del Río y su esposa Mercedes Alonso, parece estar tras la pista correcta, luego de correr el foco de la empleada doméstica de la pareja, María Ninfa Aquino, hacia el hijo Martín Santiago del Río, quien tiene cada vez más pruebas en su contra.

Después de que fuera detenido el miércoles por la noche, el acusado de matar a sus padres se sometió ayer por la tarde a una declaración indagatoria frente a Marcela Semería, Martín Gómez y Alejandro Musso, los tres fiscales de San Isidro que lo imputaron por "doble homicidio cuádruplemente calificado por el vínculo, alevosía, criminis causa y por el uso de arma de fuego".

Durante las casi seis horas en las que fue indagado, los investigadores llegaron a varias conclusiones que sustentan aún más la presunta culpabilidad de Del Río. Además, en un allanamiento paralelo que se realizó en un departamento que alquilaba el detenido en una torre del barrio porteño de Belgrano, encontraron una pistola Glock 9mm y los papeles de una Bersa del mismo calibre. Aunque lo más fundamental de la redada fue una campera azul, similar a la que se ve en las cámaras de seguridad del día del crimen.

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No pudo justificar lo que hizo

"Lo más importante es que no pudo explicar qué estaba haciendo al momento de los asesinatos. No tuvo forma de justificar sus movimientos en la franja horaria clave", detalló al portal Infobae uno de los investigadores.

En su coartada, Del Río aseguró que entre las 16:30 y las 19:00, el horario en el cual se cometieron los asesinatos, él durmió una siesta. Tres horas y media en las que se quedó durmiendo.

Además, frases como "mi viejo no era un tipo ético con los negocios", y contar que en su familia tienen un patrimonio de 25 millones de dólares, y que de eso nada le pertenece, parecen dar cuerpo al móvil investigado, de que los crímenes se hicieron con el fin de quedarse una cifra cercana al millón y medio de dólares que eran para el departamento donde se iban a mudar sus padres, en el edificio Chateau de Avenida Libertador.

Por otro lado, el acusado sigue intentando incriminar a la empleada doméstica, quien pasó 12 días detenida, y aunque continúa siendo investigada, desde el estudio de abogados que la patrocina dicen que no hubo ninguna prueba contra ella. "Esta defensa va a trabajar en el momento oportuno, que calculamos será en tres meses, de acuerdo a que se sumen o no nuevas pruebas, pero hasta ahora no hay nada", declaró ayer a BigBang el letrado Sergio Babino.

Cuarenta cuadras a pie

La investigación llegó a la conclusión de que el hijo de la pareja era el asesino, a través de los videos de las cámaras de seguridad que registran la caminata de un hombre que ingresa a la propiedad a las 17:33 y sale a las 18:36, y que luego hace cuarenta cuadras a pie hasta el edificio Chateau de Belgrano.

"Montó una coartada pero descubrimos que dejó estacionada su camioneta en el barrio de Núñez, con el celular prendido dentro del vehículo para despistar, y fue y volvió caminando a asesinar a sus padres", precisaron desde la investigación al diario Clarín

"El imputado tiene una renguera particular por un problema en una de sus piernas y tenemos con cámaras de alta definición a nuestro sospechoso caminando con la misma dificultad rumbo a la escena y regresando de ella", relataron.

Más material incriminante

Como frutilla del postre, los investigadores encontraron el control remoto del garaje de la pareja asesinada debajo de la rueda de auxilio de la camioneta Mercedes Benz negra de Del Río. Este es un elemento que estaba extraviado y que consideran clave en el desarrollo del crimen.

También, durante el peritaje al rodado encontraron la bolsa de tela blanca de Remax, igual a la que llevaba el sospechoso detectado con el rastrillaje, y donde creen que se llevó el chip de las cámaras de seguridad del domicilio de Vicente López.

Justamente la amante del sospechoso, Paola, trabaja en esa empresa del rubro inmobiliario. La casa de ella en Aristóbulo del Valle al 2700 también fue allanada, y su celular secuestrado.

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