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"Vamos por la perpetua": Burlando, los rugbiers y los dos ases que sacará en el juicio por Fernando

Las pruebas contra los ocho imputados y la estrategia de los defensores de la familia Báez Sosa.

Comenzó el juicio por el asesinato de Fernando Báez Sosa que ocurrió el 18 de enero del 2020 en Villa Gessel en manos de un grupo de rugbiers imputado por “homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas”. Se estima que al menos dos de los procesados recibirían cadena perpetua por el asesinato que conmovió al país.

Los imputados son: Matías Franco Benicelli (23 años), Ciro Pertossi (22 años), Luciano Pertossi (21 años), Lucas Fidel Pertossi (23 años), Máximo Pablo Thomsen (23 años), Enzo Tomás Comelli (22 años), Blas Cinalli (21 años) y Ayrton Michael Viollaz (23 años).

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El juicio se realiza en la ciudad de Dolores y participarán al menos 170 testigos entre amigos, familiares de la víctima y personas que se encontraban en ese entonces cerca del lugar donde ocurrió el asesinato. La modalidad de la primer sesión está organizada para que comience con unas palabras de Silvino Báez y Graciela Sosa, los padres de la víctima, por fuera de la declaración.

Se prevé que el debate oral no dure más de un mes y finalice el 31 de enero. Durante todo este periodo, será la primera vez que los acusados declaren su versión de los hechos. Cabe destacar que si bien casi se les complica la defensa grupal -hubo al menos dos imputados que analizaron la posibilidad de "cortarse solos" para evitar una condena grupal-, los rugbiers comparten a Hugo Tomei como abogado, con la finalidad de que puedan hablar todos sin complicarse el uno con el otro.

Si bien en la causa declararán todos los amigos de Báez Sosa y su novia, Julieta -quienes estuvieron presentes en el momento del ataque y también fueron golpeados y apartados por los asesinos-, hay dos testigos clave, cuya declaración podría complicar aún más a los imputados. Alejo Milanesi y Juan Pedro Guarino, ambos pertenecían al grupo de amigos de los rugbiers y estaban de vacaciones con ellos, pero tras estar pasar una semana detenidos, la fiscal Verónica Zamboni pidió su libertad provisional por falta de mérito. Se constató que ninguno estuvo involucrado.

"Hay mucha prueba. No solamente prueba testimonial. Al juicio van muchos funcionarios policiales a declarar y también hay prueba de videos, fotográfica, audios, pericias de todo tipo. Lo que más complica a los imputados en realidad es todo. Porque de alguna manera con todo esto se recrea la dramática historia de vida de Fernando", reveló en diálogo con BigBang Fernando Burlando, quien es el abogado de los padres de la víctima.

En una primera instancia, se los detuvo porque se alojaban en la misma casa que el resto y al momento de la detención estaban todos juntos, pero se constató que no sólo no fueron participes de la pelea, sino que en el momento exacto que estaba ocurriendo la golpiza tampoco tenían idea de que eso estaba sucediendo.

Cabe recordar que en ese entonces, fue considerado como un episodio previamente premeditado debido a la gran organización que demostraron los jóvenes para golpear a Fernando aunque ellos lo negaran. El enfrentamiento con el joven comenzó dentro del boliche por un simple roce y los mensajes que se enviaron después del incidente, así como las cámaras de seguridad del lugar y de la cuadra exponen la cronología del asesinato y la coordinación de los atacantes.

Luego de una discusión que ocurre dentro del boliche Le Brique, ambos grupos son retirados del lugar y depositados en la misma cuadra. Cuando los asesinos lo ven, se acercan hacia Fernando y Thomsen, Pertossi, Comelli, Benicelli y Cinalli lo abordaron por detrás “aprovechándose de que el mismo estaba de espaldas e indefenso” y, “en virtud de la superioridad numérica y física".

Es ahí cuando comienzan a pegarle piñas, lo tiran al piso, le pegan en la cabeza y una vez que está inconsciente, Thomsen le da la patada en la cara que termina definitivamente con su vida. Mientras todo esto ocurría, el resto de los acusados estaba golpeando a los amigos de Báez; impidiendo que pudieran ayudar al adolescente.

Pero no terminó allí. Una vez que escaparon impunemente del lugar, se fueron en grupo a una casa de comida rápida, comieron hamburguesas y comenzaron a mandarse mensajes entre ellos acordando la coartada. Fue durante ese intercambio que uno de los imputados regresó a la escena del crimen para averiguar qué había pasado con Fernando y, tras constatar que había fallecido, les informó a sus cómplices que había "caducado". Todas estas pruebas serán ya están en manos de la Justicia.

Otro dato clave para la causa y que podría complicar aún más a los agresores, es la falta de disposición para con la Justicia, ya que se intentó que realicen pericias psicológicas, pero ninguno de los ocho acusados se presentó. "Las pericias psicológicas no se hicieron porque los implicados no se prestaron a hacerse ni las pericias psicológicas, ni psiquiátricas. Se negaron y puede ser una presunción en su contra", reveló Burlando.

Por último, el abogado confirmó cuál cree que es la pena que debería recaer en cada uno de los agresores y por qué espera que esto se cumpla: "Estoy convencido de que la pena, que al menos es lo que vamos a solicitar nosotros, es de prisión perpetua para los ocho acusados, pero entiendo que están dadas las circunstancias para acreditar la materialidad ilícita, la responsabilidad culpable de cada uno de los autores ya que son todos coautores del delito de homicidio doblemente calificado por el concurso premeditado por dos o más personas y por alevosía".

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