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"El espanta pasajeros": analizan intervenir la terminal de Retiro por abandono y falta de obras

Quieren terminar con la concesión de Néstor Otero, que maneja la terminal desde 1993. El ministro de Transporte aseguró que las instalaciones "no le gustan a nadie". 

Entre los empresarios de micros de larga distancia, la terminal de Retiro cosechó un curioso apodo: “El espanta pasajeros”. Con 1.500 servicios diarios, en temporada alta mueve más de 50.000 personas por día, aunque desde hace años la situación es crítica: al atraso tecnológico, se le suman múltiples irregularidades en materia de limpieza, seguridad, un acceso crítico, baños clausurados, luces quemadas y escaleras mecánicas rotas. El gobierno busca quitarle la concesión a Néstor Otero, quien controla la estación desde 1993, y no descartan una intervención antes de marzo.

El plan del Gobierno es comenzar a resolver la crítica situación de la terminal de Retiro en el primer trimestre del año. El propio ministro de Transporte, Mario Meoni, aseguró días atrás que la terminal “no le gusta a nadie”, y que hay deficiencias en materia de “limpieza y el entorno de la estación”. El objetivo es avanzar en la intervención y luego avanzar en una nueva licitación.

LAS 5 CLAVES

  • La terminal se encuentra en manos de Néstor Otero desde 1993.
  • Desde hace años, empresarios y pasajeros denuncian el pésimo estado.
  • En 2017, 2018 y 2019 la gestión de Guillermo Dietrich intentó volver a licitar la terminal.
  • Otero opera en Retiro con el contrato vencido desde 2015.
  • El gobierno de Alberto Fernández busca intervenir la terminal hasta volver a avanzar en una licitación.

La terminal de Retiro se encuentra en manos de Terminales de Buenos Aires SA (TEBA), una firma de Néstor Otero, conocido como el “zar de Retiro”, quien además administra la “terminal fantasma” de Villa Soldatti, inaugurada en 2017 con una inversión de U$S 30 millones, con capacidad para 800 servicios diarios, pero que no se usa pese a estar terminada. Otero desembarcó en el negocio de Retiro en 1993, durante el gobierno de Carlos Menem, quien le dio la concesión por 12 años con posibilidad de prórroga. En 2006 renovó el negocio por otros 10 años.

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Durante el gobierno de Mauricio Macri se intentó volver a licitar el negocio de la terminal en dos ocasiones: en 2017 ninguna de las empresas que se presentó cumplía con los requisitos necesarios. En 2018 el Ministerio de Transporte a cargo de Guillermo Dietrich intentó volver a licitarla, y meses atrás el proceso volvió a fracasar. Entre otros aspectos, se les exigía a las empresas una inversión de U$S 1.000 millones durante los 35 años que se extendería la concesión.

A Retiro le decimos 'el espanta pasajeros, nadie quiere ir, la zona es un desastre".

Curiosamente, entre las firmas preseleccionadas se encontraba Terminales Terrestres Argentinas (TTA SA), que administra la terminal fantasma de Soldatti. A pesar de que la concesión se encuentra vencida, Otero continúa a cargo de la terminal de forma “automática”. Los empresarios del sector denuncian la situación crítica de la terminal, y ya elevaron un informe al ministro Meoni. En 2018, el "zar de Retiro" fue procesado y detenido en la causa de los cuadernos, aunque luego del pago de una fianza recuperó la libertad.

“Se le quiere dar una salida sí o sí a la situación de la terminal de Retiro, no va a haber más renovación automática, se quiere terminar con ese sistema, porque se está cayendo a pedazos”, adelantaron a BigBang fuentes del Ministerio de Transporte. Cerca de Meoni cuestionan la gestión de Dietrich por haber renovado de forma automática la concesión a Otero. “A menos que gane nuevamente la licitación, se va a ir”, aseguran. 

“A Retiro le decimos ‘el espanta pasajeros’: nadie quiere ir, la zona es un desastre, no se invierte un centavo, vemos bien la decisión del gobierno, al sector lo mata la incertidumbre, más allá de si es Otero o no, porque la terminal está en un estado lamentable hace años”, aseguran ante la consulta de este medio desde la Cámara Empresaria de Buses de Larga Distancia (Celadi).

UN PROBLEMA CON HISTORIA

Lejos de ser un problema nuevo, el estado crítico de la terminal había sido observado en un lapidario informe de la Auditoría General de la Nación publicado en octubre de 2013, donde instaba a la empresa concesionaria a llevar a cabo las obras necesarias para dejar en condiciones al edificio, y advertía que Otero no había cumplido con sus compromisos de brindar servicios obligatorios, al tiempo que había aumentado las tarifas a las empresas de colectivos de larga distancia a pesar de no contar con la autorización oficial.

Desde Celadi advierten ante BigBang que lejos de haber mejorado, en los últimos años la situación empeoró: “Pedimos que haya acceso limitado a la zona de andenes. Hay pasajeros que se quejan por los malos olores, también por cuestiones básicas como los baños clausurados, que no andan, las escaleras mecánicas rotas o luces quemadas”.

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