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"¡Me querés arruinar la asunción!": el furioso llamado de Macri a Cristina y la disputa por el paso de mando

Cristina le recordó a Macri la complicada transición del 2015 en su discurso tras la victoria.

El hecho fue uno, pero las versiones de lo que sucedió detrás de la pelea por el traspaso de mando en 2015 son dos. Tanto Cristina como Macri se amparan en el artículo 93 de la Constitución Nacional para sostener el motivo detrás de la intransigente posición que ambos mantuvieron y que tuvo como resultado un inusual asunción presidencial.

Pero, ¿qué es lo que dice el artículo que ambos citan? "Al tomar posesión de su cargo, el presidente y vicepresidente presentará juramento, en manos del presidente del Senado y ante el Congreso reunido en Asamblea, respetando sus creencias religiosas, de desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de presidente (o vicepresidente) de la Nación y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina".

Hablé con Cristina y le pedí que reconsidere su posición, pero cuando se le mete una idea en la cabeza no es fácil que la cambie"

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"La Constitución dice que el presidente jura frente a la Asamblea, pero no habla de la entrega de los atributos del poder ejecutivo. Donde sí habla es en el reglamento de ceremonial de la presidencia de la Nación. En el artículo 114 dice que ese traspaso de atributos debe realizarse en la Casa Rosada, en el Salón Blanco. Así lo hizo PerónIrigoyenAlfonsínMenem y De la Rúa", precisaba en noviembre de 2015 Macri, al tiempo que reconocia haberse comunicado con Cristina Kirchner por teléfono: "Hablé hoy y le pedí que lo reconsidere y que nos acompañe en el salón Blanco, como corresponde a la tradición. Ella insistió en su punto y hay que reconocer que cuando se le mete una idea en la cabeza, no es fácil que la cambie".

Por ese entonces, ambos manifestaban públicamente sus posiciones antagónicas. Cuatro años después, en su libro SinceramenteCristina Kirchner dio su versión de los hechos sobre el llamado telefónico al que hizo alusión Macri en la mesa de Mirtha Legrand y el breve encuentro de 20 minutos que mantuvieron el martes 24 de noviembre del 2015 a puertas cerradas en la residencia de Olivos. Habían pasado sólo dos días de la segunda vuelta en la que Macri se impuso ante Daniel Scioli por sólo 678.774 votos.

Casi no hablaba y me miraba muy fijamente hasta que me dijo, como si fuera una orden: 'Usted tiene que entregarme el poder en la Casa Rosada'"

"Macri había venido a verme a Olivos para coordinar el traspaso del gobierno. Llegó por la tarde. Lo esperé en el despacho presidencial de la jefatura de gabinete parada en la puerta, de modo tal que cuando esta se abriera y él ingresara, yo estuviera ahí para extenderle la mano. Sin embargo, tardó un rato porque lo primero que hizo antes de verme fue ir al baño. Le pregunté a Mariano, mi secretario: '¿Y dónde está?'. 'En el baño', me dijo y encogió los hombros. Cunado me dio la mano sentí que estaba muy tenso, duro. Casi no hablaba y me miraba muy fijamente hasta que me dijo, como si fuera una orden: 'Usted tiene que entregarme el poder en la Casa Rosada'. 'No', le contesté. 'Eso hay que hacerlo en el Parlamento', y en seguida le aclaré: 'Usted no puede dar el discurso ante la Asamblea Legislativa si aún no es presidente, por eso tengo que ir a la Asamblea, antes de su discurso, entregarle la banda y el bastón presidencial'", reconstruye Cristina en su libro.

La respuesta de Macri, de acuerdo a la versión de Cristina, fue: "Nunca fue así". "Le expliqué que con Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde había sido así y que seríamos el único país del mundo donde pasara eso que él quería hacer: que el mandato de un presidente terminara el día previo. No había pasado con Raúl Alfonsín, ni con Carlos Menem; ni con Fernando de la Rúa. Pasó conmigo nada más. No sé quién lo aconsejó. Durante esa reunión en Olivos, recuerdo que me insistió varias veces que quería que yo fuera a entregarle la banda y el bastón a la Casa Rosada por la tarde. Le contesté que eso no tenía sentido, que a la tarde ya no iba a ser más presidenta. Le quería hacer entender que si él había hablado a la mañana ante la Asamblea Legislativa, ya era el y no yo el presidente. ¿Qué iba a hacer yo llegando a la Casa Rosada portando los atributos presidenciales sin ser presidenta? ¿Los iba a llevar en la cartera?".

La reunión fue tensa y en eso coincidieron ambos. Macri había llegado a Olivos acompañado por su vocero, Iván Pavlovksy; el director de Protocolo de la Ciudad, Hernán Bielus, y Federico Suárez, miembro de su equipo de Comunicación. Pero hubo una presencia que pocos notaron. De la comitiva participó su fotógrafo, Nicolás Bovio. Pero la tan esperada foto que buscaba el por entonces presidente electo no pudo ser. Sólo se pudo retratar el momento en el que Macri bajó de la camioneta y su posterior salida de la quinta.

Antes de que se fuera de Olivos, habíamos llegado a un acuerdo: iba a entregarle la banda y el bastón en el Parlamento"

Esa misma noche, Macri dio una entrevista y reconoció que el encuentro con Cristina "no valió la pena". "Fue cordial, pero corto. Me había convocado para hacerme una felicitación personal. No había planteado un temario. No acordamos ningún encuentro entre nuestros ministros para llevar adelante la transición. Sólo me dijo que un funcionario suyo sería el encargado del traspaso, pero no me dijo quién". Sin embargo, ante la pregunta de la prensa, el por entonces presidente electo dio por confirmada la participación de la presidenta durante el traspaso de mando. La versión de Cristina es la misma: "Antes de que se fuera de Olivos, habíamos llegado a un acuerdo: iba a entregarle la banda y el bastón en el Parlamento, ante la Asamblea Legislativa".

¿Qué fue lo que sucedió entonces? ¿Por qué no se llevó adelante el acuerdo? "Al otro día por la mañana me llamó por teléfono. Gritaba y me culpaba de querer arruinarle la asunción. Yo no entendía qué había pasado y le dije que no me gritara, ni me maltratara. Se puso más violento todavía, hasta que finalmente no me quedó más remedio que cortar la comunicación, no sin antes decirle que no estaba dispuesta a aguantar ese maltrato. Estaba en Olivos. Cuando corté, Máximo, que había presenciado en silencio toda la escena, me mira y me dice: '¿Qué le pasa a este?'. Le cuento: 'No quiere que vaya al Congreso a la mañana a hacer la transición de mando. Quiere que vaya a la tarde a la Rosada'".

En su momento, Cristina utilizó su cuenta de Twitter para denunciar la violenta conversación. Macri hizo caso omiso a las acusaciones y se focalizó en lo que por entonces era la presentación del "mejor equipo de los últimos cincuenta años". "Llegué a una conclusión: Macri tenía miedo de que hubiera grupos de militantes nuestros en las bandejas del recinto, una multitud despidiéndome en la Plaza del Congreso y él tener que llegar en el auto para subir la escalinata del Parlamento frente a una plaza colmada", fue el análisis que realizó el día de la comunicación Cristina

La foto de Cristina entregándole el poder a Macri nunca existió, ni existirá. Pero, ¿cómo imaginaba la por entonces presidenta ese encuentro? "Muchas veces, después del balotaje, pensé en esa foto que la historia finalmente no tuvo: yo, frente a la Asamblea Legislativa, entregándole los atributos presidenciales a Mauricio Macri. Lo pensaba y se me estrujaba el corazón. Es más, ya había imaginado cómo hacerlo: me sacaba la banda y, junto al bastón, los depositaba suavemente sobre el estrado de la presidencia de la Asamblea, lo saludaba y me retiraba. Todo Cambiemos quería esa foto mía entregándole el mando a Macri, porque yo no era cualquier otro presidente. Era Cristina, era la 'yegua', la soberbia, la autoritaria, la populista en un acto de rendición. ¿Por qué Macri se perdió esa foto? ¿Pudieron más sus miedos?". La respuesta a esas preguntas sólo la tiene Macri.

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