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A 50 años del triunfo de Cámpora: quién fue el "tío", el referente elegido por la agrupación kirchnerista

Su relación con Evita, los años de la resistencia, la interna peronista y sus días como presidente.

Hace 50 años, un 11 de marzo pero de 1973, el peronismo volvía a disputar y ganar unas elecciones después de 20 años de proscripción y persecución. En aquel momento, al líder Juan Domingo Perón no le habían permitido postularse, por lo que debió elegir al mercedino Héctor José Cámpora como su representante, para lanzar la consigna "Cámpora al gobierno, Perón al poder".

El odontólogo, que había sido presidente de la Cámara de Diputados de la Nación entre 1948 y 1953, y vicepresidente primero de la Convención Constituyente que sancionó la Constitución de 1949, se impuso con un 49,5 por ciento de los votos, encabezando la fórmula del Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), y le tocó gobernar el país entre mayo y julio de aquel año, esos meses donde "la juventud maravillosa" que lo había apodado cariñosamente como "el Tío", tuvo su "primavera camporista" y la ilusión de haber tomado el cielo por asalto.

Detrás de la elección de Máximo Kirchner de fundar en 2006 una agrupación política con su nombre, se encontraba la decisión de reivindicar una figura que apostó por el ala izquierda del movimiento nacional justicialista, ese que durante los últimos de la resistencia peronista utilizó hasta la lucha armada para terminar con la antidemocrática proscripción electoral que imperaba sobre el peronismo.

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La historia del dirigente está plagada de eventos importantes y anécdotas que transformaron  su recuerdo en lo que es hoy. BigBang repasó los sucesos más importantes del hombre que bautizó de forma póstuma a la agrupación política más polémica de la Argentina

Su origen 

Cámpora conoció a Perón en 1943, cuando fue designado comisionado municipal por el gobierno de facto que lo tuvo al ex presidente en tres oportunidades como secretario de Trabajo. La rápida relación afectuosa y la seducción del fundador del justicialismo lo llevaron a que lo apoye en las primeras elecciones que ganó, formando una agrupación de tipo laborista con el sostén del Partido Laborista y la Unión Cívica Radical Junta Renovadora.

Antes había sido presidente del centro de estudiantes del Colegio Nacional Florentino Ameghino de Mercedes, donde se recibió. Si bien su primera intención fue ser médico y estudiar en Rosario, finalmente y tras no superar el examen de ingreso, se decantó por la odontología.

Su relación con Evita

Si Perón impresionó a Cámpora, su pareja María Eva Duarte de Perón lo conquistó para siempre. La conoció siendo intendente de San Andrés de Giles y se transformó en parte del grupo de confianza de la abanderada de los humildes, el cual componían -entre otros-, los dirigentes Oscar NicoliniRaúl Apold y José Espejo.

Su lealtad hacia la mujer más famosa de la Argentina, lo llevó a pelear por su vicepresidencia en 1951, esa que se vio frustrada por el cáncer que terminó por quitarle la vida y por invitar a una parte de la clase política a la vergüenza con las pintadas de "viva el cáncer".

La pérdida de Evita lo llevó a perder espacio y su lugar como presidente de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, aun pidiéndole al General que lo mantenga dentro de ese puesto. Su lugar terminaría como embajador plenipotenciario, rol que lo llevaría a conocer 17 países antes de que el peronismo sea derrocado.

La resistencia peronista

El golpe de estado mal llamado Revolución Libertadora, y bautizado de forma popular como Revolución Fusiladora -por los bombardeos y fusilamientos ilegales a peronistas-, lo llevó a Cámpora a ser preso político por primera vez en su historia. Mientras que el derrocamiento había sido el 16 de septiembre, recién el 26 él se entregó al Departamento de Policía.

Como detenido pasó primero unos meses por el penal de Ushuaia, y luego terminó en la Unidad 15 de la Cárcel de Río Gallegos, donde compartió estadía con dirigentes de la magnitud de John William Cooke Guillermo Patricio Kelly. Con ellos y algunos otros más, el 18 de marzo de 1957 protagonizó una fuga que pasó a la historia y los llevó a Chile a pedir asilo.

La fuga implicó una operación enorme que dejó a los seis dirigentes en Punta Arenas, luego de cruzar caminando la frontera a la que llegaron en un automóvil. Aquellos años detenido fueron muy determinantes para Cámpora, quien era un hombre muy apegado a su pareja María Georgina Cecilia Acevedo Pérez y sus hijos Héctor Pedro Carlos Alberto.

Su agonía entre el arrepentimiento y la lástima sobre sí mismo lo llevaron a prometerle a Dios que no volvería a participar en política. Según escribió el periodista Miguel Bonasso, su participación en la fuga se debió a que se lo pidió -con presiones- al empresario Jorge Antonio, organizador y financista del escape.

Mientras que algunos de los dirigentes fugados de Chile se fueron a Caracas para encontrarse con Perón, Cámpora fue fiel a su promesa y no fue a ese viaje.

"Cámpora, al ser detenido, le hizo una promesa a Dios de que jamás volvería a actuar en política. Como se pasa el día rezando, no creo que viole su juramento. En todo momento manifestó que no era hombre de lucha, así que no puede ser de utilidad. Aclaro que siempre reiteró su amistad y su reconocimiento hacia Ud., así que mis apreciaciones se aplican únicamente a sus posibilidades combativas", reflejó Cooke sobre el ex presidente, en una carta que envió a Perón durante esos días tan oscuros.

El elegido

La promesa de no participar en política se pudo sostener solamente unos años, ya que en 1965 volvió a ser concejal por San Andrés de Giles y ejerció hasta el golpe de Estado que terminó con el mandato del radical Arturo Illia.

La Argentina ya llevaba muchos años de proscripción al peronismo y el ambiente estaba cada vez más caldeado, entre el constante crecimiento de la militancia juvenil para lograr cambios sociales considerables y la Doctrina de Seguridad Nacional de los Estados Unidos que dio pie a la escalada represiva contra el marxismo que terminó con el Plan Cóndor y las miles de desapariciones ilegales y asesinatos en el país.

Esos años fueron fundamentales para que Perón decida apoyarse en la juventud maravillosa y le diera la espalda a la transición organizada que pedían los militares, sosteniéndose en un acuerdo entre el movimiento obrero y los empresarios, y los demás partidos políticos que no aceptaron los pedidos de la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse.

El protagonismo de Cámpora comenzó a crecer en ese momento por la confianza de Perón al nombrarlo como su delegado personal, en una decisión que supuestamente se apoyó en el apego que Evita había sostenido por el mercedino.

El Tío pasó a ser uno de los cuatro dirigentes más importantes por fuera del fundador de la corriente justicialista, junto a los otros tres también nombrados por Perón: el secretario general del Movimiento Peronista Juan Manuel Abal Medina, el secretario de la Juventud Peronista Rodolfo Galimberti, y el dirigente sindical José Ignacio Rucci. Todos ellos pasarían a ser los gestores de la primera vuelta de Perón el 17 de noviembre de 1972, que se conoció como Operativo Retorno, pero Cámpora logró su mayor popularidad en esas jornadas y se transformó en el candidato del FREJULI.

Cámpora al gobierno, Perón al poder

Con esa consigna el odontólogo logró representar a la mayoría para lograr ser presidente y transformarse en el fusible necesario como para permitir la tercera presidencia de Perón. Su planificada renuncia y convocatoria a unos comicios donde se pudiese presentar el General, fueron el plan desde el día uno en Puerta de Hierro, la mansión madrileña desde donde vivía el exiliado.

El candidato a vicepresidente de Cámpora fue Vicente Solano Lima del Partido Conservador Popular, una figura que había sido antiperonista muchos años atrás. Juntos se impusieron un día como hoy pero de hace 50 años.

El apoyo que le brindaron las organizaciones armadas del peronismo, que había dado una contundente lucha durante los años de proscripción, son probablemente el elemento político que más definió a Cámpora como un hombre más vinculado a lo que cantaban "Perón, Evita, la patria socialista" que a los que repudiaban a la juventud maravillosa y su perfil anti capitalista.

Si bien la idea de la dictadura de Lanusse era que el peronismo perdía, debido a un sistema que obligaba a la segunda vuelta electoral, el 49,56 por ciento de los votos obtenidos por la fórmula justicialista, obligaron al dirigente radical Ricardo Balbín a bajarse de una derrota que era imposible de revertir (ellos habían sacado un 21,29).

El apoyo del ala izquierda del justicialismo lo llevó a tener que casi gobernar con las organizaciones de la juventud y a no poder designar políticas propias durante los meses en los que le tocó ser presidente. Ya en su ascenso el 25 de mayo de 1973, hubo enfrentamientos con los jefes militares presentes y se vivió una movilización enorme que liberó a los presos políticos que colmaban muchas de las cárceles federales del país.

Evitando quedar de un lado de la grieta peronista, durante sus 49 días de mandato impulsó un Pacto Social entre obreros y empresarios, con el ministro de Economía José Ber Gelbard, un empresario cercano al Partido Comunista (PC), a la cabeza.

Dictadura, exilio y muerte

La explosión de la interna peronista lo llevó a ser expulsado del Partido Justicialista por María Estela "Isabelita" Martínez de Perón. Aunque eso no sería lo peor para él. La noche en la que la sangrienta dictadura militar autoproclamada como el Proceso de Reorganización Nacional tomó el poder, un grupo armado fue a buscarlo a su casa para asesinarlo, pero el dirigente se salvó de milagro cuando emprendió una huida a la embajada de México en la Argentina, donde consiguió asilo.

Allí vivió tres años hasta que su salud le demostró que estaba en los últimos momentos de su vida. Demostrando una piedad que no se vio en ningún otro momento del asqueroso mandato que llevaron adelante, los genocidas militares le permitieron que se pueda ir a México en 1979.

Al igual que su amiga Evita, un cáncer lo golpeó con dureza y terminó matándolo el 19 de diciembre de 1980 en Cuernavaca, la capital del estado mexicano de Morelos. Sus restos reposaron allí hasta que fueron repatriados en 1991 y enterrados en el cementerio de San Andrés de Giles.

Si bien la historia no olvida su mandato exprés para que Perón pueda ser presidente por tercera vez, y algunas calles y avenidas del país llevan su nombre, la agrupación kirchnerista que utilizó su apellido para bautizarse lo mantuvo mucho más vivo que antes.

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