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Alberto le respondió al diario La Nación por una Fake News: “Nada se incrementó en mi patrimonio”

El presidente y Cristina Kirchner presentaron las declaraciones juradas de 2021.

 

En la jornada de ayer, 31 de agosto, los funcionarios del Gobierno Nacional presentaron sus correspondientes declaraciones juradas patrimoniales ante la Oficina Anticorrupción (OA). Por supuesto, así lo hicieron el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

 

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Según los informes presentados, el presidente tiene los mismos bienes que en 2020 y su patrimonio subió a $17.833.320 para el período correspondiente a 2021. Esa suba el patrimonio está directamente asociada a la nueva valoración correspondiente a su departamento en el barrio de Recoleta.

El jefe de Estado también tiene parte de su patrimonio a través de la sociedad Inmueble Callao SA, en la que divide acciones con la ex ministra de Justicia, Marcela Losardo. Entre los bienes declarados de Fernández también se encuentra un vehículo Toyota Corolla 1.8 modelo 2019, valuado en $1.455.000.

 

El principal aumento de dichos activos fue el de ese departamento de la avenida Callao al 1900, valuado en $12,2 millones, o sea, $10 millones más que en 2020. En ese año, Fernández había declarado un patrimonio de $5.712.920 y en 2021 creció a $17.833.320 en 2021. Por su parte, Cristina su patrimonio llegó a 48 millones de pesos. En 2020, estaba compuesto de 16,4 millones de pesos en sus cuentas bancarias.

Claro que estos datos fueron la base para una nueva Fake News. En este caso de parte del diario La Nación. En ese sentido, la edición de papel del periódico publicó en su tapa como título principal: “Se triplicaron en un año los patrimonios de Fernández y de Cristina Kirchner”.

 

Horas después, desde el Gobierno Nacional emitieron un comunicado en contra del tratamiento de la noticia. "Algunos medios de comunicación han difundido hoy de manera equivocada y malintencionada información falsa basada en las Declaraciones Juradas presentadas en tiempo y forma de manera pública por los funcionarios de Gobierno ante la Oficina Anticorrupción en cumplimiento de la Ley. Lo que presentan como “crecimiento” o “triplicación” de patrimonio del Presidente y algunos de sus funcionarios, es sencillamente el cambio de valuación fiscal que se dispuso en los inmuebles con residencia en la Ciudad de Buenos Aires", afirmaron en el comunicado.

 

Y continuaron: "Todos los ciudadanos que poseen inmuebles en la Ciudad de Buenos Aires tienen un aumento significativo en la valuación de su patrimonio producto del valor que toma la AFIP a partir de la presentación de este año. La Administración Federal de Ingresos Públicos ha resuelto tomar este año el mismo indicador que toma la AGIP de la Ciudad de Buenos Aires para diseñar el ABL sobre los inmuebles. Es lo que se denomina el valor homogéneo, que multiplica por cuatro el valor fiscal.

 

Por último sostiene que: "Esa modificación es la que se debió aplicar en las declaraciones juradas de este año por primera vez y provoca la modificación de montos que no reflejan ningún aumento por incorporación de otros activos. El Presidente Alberto Fernández ha hecho de la decencia y la austeridad pilares de su trayectoria personal y su gobierno. Instamos a los medios de comunicación no propiciar análisis erróneos que buscan solamente generar malestar en la población".

 

La carta del presidente

 

En tanto, en horas de la tarde, el primer mandatario escribió una misiva para echar por tierra la Fake News de La Nación. “En 1998, Tomás Eloy Martínez escribió un formidable Decálogo del Periodista. Diez reglas que, de cumplirse cabalmente, ennoblecerían la labor de quien informa. El séptimo mandamiento de ese decálogo reza que todo periodista debe ‘evitar el riesgo de servir como vehículo de los intereses de grupos públicos o privados’”, apuntó en el primer párrafo.

 

Y continuó: “Hace dos años atrás, prologando un libro titulado ‘Periodismo. Instrucciones de uso. Ensayos sobre una profesión en crisis’, Reynaldo Sietecase sostuvo que en el fragor de la pelea política dejó de ser relevante si lo que se comunica es cierto. Lo que importa es su efecto. Para algunos esa lógica se hizo habitual a la hora de comunicar”.

 

En tanto, afirmó sobre la nota de hoy: “Esta mañana amanecí y vi que el diario La Nación encabezaba su edición con un título a cuatro columnas que dice textualmente ‘Se triplicaron en un año los patrimonios de Fernández y de Cristina Kirchner’. Nunca me canso de decir que soy, en esencia, un profesional de la clase media. He sido criado en una familia en la que el padre era un juez que al tiempo de ser cesanteado en agosto de 1976 por quienes asaltaron el poder de la república, vivía en una casa alquilada en Villa el Parque y poseía un automóvil Cadillac modelo 1949. En el barrio, no era ‘el hijo de la familia acaudalada’. Era simplemente ‘el hijo del juez’ y ese era mi mayor orgullo”.

 

En ese punto, afirmó: “Crecí, recibí educación pública, me gradué en abogacía, construí una familia, pude comprar una casa en la que maduró mi hijo mayor, me asocié en la compra de una oficina y pude disfrutar de tener siempre un auto estándar de fabricación nacional. Cosas que ocurren en la clase media argentina. Con esos bienes accedí a la Presidencia de la Nación. Son exactamente los mismos bienes que hoy tengo. Nada se incrementó en mi patrimonio. Solo el efecto de los revalúos dispuestos por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y por la Administración Federal de Impuestos han determinado que esos valores crezcan tanto como las autoridades han ordenado”.

 

Y sumó sobre la fake news de La Nación: “Debo confesar que también llamó mi atención la mención que el mismo diario hizo en la misma nota a Cristina Kirchner, atribuyéndole haber triplicado su patrimonio. Semejante conclusión se vuelve absurda a poco que se repare en que, en virtud de las inhibiciones de bienes dispuestas en los diversos procesos al que se ha visto sometida en los últimos años, su capacidad de disposición patrimonial ha quedado acotada tan solo al manejo de sus ingresos previsionales. Por el respeto que me genera la memoria de mi padre, he hecho de mi honestidad un valor supremo. Pongo todo mi empeño para que en mi gobierno la transparencia de la gestión no se empañe por la inconducta de un funcionario. Por eso duele semejante manipulación de la realidad”.

 

Por último, dijo: “Hasta el más distraído sabe que el diario La Nación hace caso omiso al séptimo mandamiento del decálogo de Tomás Eloy Martínez. A nadie escapa que sirve a intereses políticos y económicos perfectamente identificados. Practica lo que Martín Caparrós llama Periodismo Gillette, un periodismo que dice ‘fiscalizar el poder’ utilizando una doble vara porque en verdad en ese acto de fiscalización sirven a otros poderes. Dichos ‘medios y sus periodistas -escribe Caparrós- condenan a esos colegas que llaman activistas porque muestran una ideología. Así postulan que lo que ellos despliegan no es ideología: defender la economía de mercado y la propiedad privada y la delegación del poder no lo es; eso es pelear por la verdad, la libertad, la democracia, todo eso que no se puede cuestionar’. Periodismo Gillette a juicio de Caparros. Manipulación de la verdad a mi juicio. Otra muestra de la decrepitud que exhibe altivo parte del periodismo argentino”.

 

 

 

 

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